Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
- 19 - A1·chivo Nacional habían sido trasladados. por disposición de la autoridad chilena, de su antiguo y propio local al salón primiti– YO de la Biblioteca. Después de dos años de lL1clrn. con un señor Gutiérre:,; Pa1·e – éles, que se había aducñaclo del local, convirtiéndolo en escribR- 11ía y archivo ckl Consulado de Co me1·cio, obtuve la devolución. Mi labor se lin:iitó á colocar los legajos en sus nntiguos anaque. lef"l, pues lo reducido d"el personal de· empleados ele la Biblioteca en 1·eo1·ganización, así como lo recargado del trabajo en ésta, nunca me clejaron tiempo libre para atenderá aqnella instittL ción. Comprendiénd olo así el S11premo Gobierno obtuvo de las Cámara::: Legislativas que quecJase incJeµendizado de la Bibliote– ca el Archi\'O NR.cional, y encomendó su dirección al ilustre litera_ to don Luis Benjamín Cisncros. Lo 1·educido c'lel salón que ocupa el Archivo hizo que en un pasA.dizo ruinoso, vecino á la sala de lectura de la Biblioteca, se encuentt-en hacinaclc,s y en peligro de destruírse por los estragos ele la humeda.d y de la polilla, los legajos que no han podido en contrar sitio en lo~ anariueles del Archivo. En dive1·sas ocasio– nes me he dirigido al ~Iinisterio solicitando lA. traslación de ese depósito, que admití con el carácter de provisional, pero que ya va pe1·petuftndose, y no puedo asumir responsabilidad sobre tal depósito, que no se inventarió; y por lo tanto insisto en solicitar que el Supn:>mo Gobiel'l1o arbitre la fonna de que los legajos que motivaron mis consultas al Ministerio vuelvan ií. la institución á que pcrtetwcen. Necesida•l ale nuevo e•lificio Desde há más de cinco años, en mis ~lemorias, estoy llaman– do la atención del 8upremo Gouierno y del Poder Leg·islativo so– bre la inaplaz:1ble necesidad ele· construír edificio apropiado, y con estantería de hierro, para Biblioteca Nacional. El local en que hoy funciona fué primitivamente coleg-io bajo la dirección de los jesuítas, en la época del virrey príncipe de Esquilache; y en 1821 lo designó el Supremo Protector genera-lísimo San Martín para fundar en él la Biblioteca. Pudo por entonces, esto es, ha-
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