Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

-8- Para en adelante debe establecerse, por una ley, que solo el Congreso po<1rá decretar el honor póstumo de figurar en la Galería. Y aquí cabe repetir estos conceptos de mi ai1terior Memoria: «La. glorificación ele los hombres ele cienr:ia y literatos, no rlebe realiiar– se mientras ellos existan. Los contemporáneos son siempre des<li– chados juzgadores, porque no pueden libertarse (Je simpatías y an– tipatías, de prejuicios y ele enconos banderizos de política. Sólo la posteridad es serena é imparcial.» XI E\IPLEADOS DE J,A J~STITUC1ÓN Cada día se hace más necesaria la creación de dos plazas de ~tuxiliares, con la dotación de 40 soles cada una. Con solo los actuales está muy recargado el serYicio y se dificulta la. vigilancia en la sala lle lectura. Termino esta suscinta Memoria, confiando en que sns diYersos parágrafos serán tomados en consideración por el Supremo Gobierno. Ricm·do Palma. Lima, Julio 15· de 1901.

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