Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

- 10 - impone es la de q11e esos libros ocupen un sa)oncito especial, en el que también se colocará el busto en bronce (que igualmente lega) del doc– tor don Mariano, autorizando á sus albaceas para invertir hasta la su– ma de ochocientos soles en el arreglo de un pedestal de mármol negro, en la inscripción que este ha de llevar, y en otros pequeños porme– nores. Más que en Europa es frecuente en Estados Unidos encontrar, en las Biblioten~ públicas, pequeños salones con librerías obsequiadas por particulare<;. Nosotros mismos tuvimos, hasta la época de la inva– sión chilena, el salón de Fuentes Pacheco ó de los cuatro sietes, porque contuvo 7,777 volúmenes l.:gados por un magistrado peruano de aquel apellido. La nación hizo el gasto de estantería. De los 2,500 volúmenes utilizables en la librería Sanz, más de la mitad reclaman nueva encuadernación, pues la polilla había producido en las obras lamentables estragos. El muy discreto é ilustrado albacea señor Estenós ha convenido en invertir en esta inaplazable exijencia hasta la suma de setecientos soles. xm. PERSONAL DE EMPLEADOS. Suprimida la plaza de conservador de la Galería de Pintura, soli– cité y obtuve del Supremo Gobierno, en Marzo del presente año, que los sesenta soles de sueldo que aquel disfrutaba se distribuyesen entre los otros tres conservadores, en lo que, aparte de no sufrir aumento el presupuesto de oficina, no se hacía mas que un acto de justicia, vol– viendo á poner á los conservadores en posesión del haber de ochenta soles que, primitivamente, disfrutaron, y que por mal entendida razón de economía les fué rebajado á sesenta. Si todo puesto público debe ser remunerado en armonía con el caudal de ilustración y de conoci– mientos que su buen desempeño reclame, es incuestionable qúe á los conservadores de la Biblioteca, obligados á traducir siquiera mediana– mente latín, francés, ita-liano é inglés, á tener nociones del griego, y hasta cierto punto un eclecticismo de il"c;trucción en ciencias y letras, debe retribuírseles con más de sesenta . oles que, en determinadas ofici– nas, es sueldo de amanuenses. No dudo que la Representación Nacional, penetrándose de la so– lidez de este razonamiento mío, dejará subsistente en el Presupuesto inmediato el haber de ochenta soles mensuales para los conservadores. El aumento de concurrentes al salón de lectura, que para estar bien vigilado reclama la presencia de tres empleados, y la importancia que hoy tiene la Biblioteca, cuyas labores también han aumentado en mucho, exigen la creación de dos plazas más de a!lxiliares con el ha~

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