Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
16 ,: MAR DEL SUR "en tierra extraña, lo había preserva<!o del contagio de las pasiones "deletéreas que trabajaban a los ejércitos argentinos en su territo– "rio, y que yá habían contaminado por la acción del medio, las tro– "pas que repasaron los Andes. El ejército de los Andes era, pues, una "fuerza en el exterior y un peligro en el interior, y tenía que ser, ó "pretoriano o revolucionario en la patria o libertador en América, y "fué libertador obedeciendo a la impulsión inicial de la revolución "argentina, cuyo evolución completó en tal sentido. "En aquella situación confusa, San Martín, lo mismc;, que su ejército, "no tenía sino dos papeles: o montonero o régulo en la patria, o Ii– "bertador en América; a menos de desertar de su puesto de comba– "te, arriando su bandera o abandonando a sus soldados al frente del "enemigo tradicional. Optó por lo segundo, y tuvo la inspiración sal– "vadora de la revolución americana, y así salvó la gloria de su patria". En Chile la idea de la solidaridad organizada mediante un pacto ame– ricano aparece en la respuesta de Rozas en nombre de la Junta de Santiago a la de Buenos Aires, de 26 de noviembre de 1810, sugiriéndole que: "proponga a los demás gobiernos ( siquiera de la· América del Sur) "un plan, o congreso para establecer la defensa general de todos sus "puntos, y cuando algunas circunstancias acaso no hagan asequible este pensamiento en el día, por lo menos lo tendrá presente para la primera oportunidad que se· divisa muy cerca". Esta idea la deduce Rozas de la anterior proposición de Buenos Aires a Chile en que se hablaba de "la voluntad de los americanos y la constitu– ción que se diesen después de la pérdida de la España"; si bien expresa– mente referida a la solidaridad de las provincias de Chile y el Río de La Pla– ta. .La iniciativa chilena fué inmediatamente recogida por Alvarez J onte, re– presentante diplomático del Río de La Plata en Santiago, y sostenida por el peruano Juan Egaña a quien Mitre llama "el teorizador" de la idea de un Con– greso Sudamericano. En este sentido las ideas de San Martín y sus expresio– nes relativas a una liga o unión americanas, son la continuación de tempra– nas concepciones de los Gobiernos de Chile y Buenos Aires. El mismo había asumido esas ideas mucho antes del Tratado Perú-Colombiano de 1822, cu– ya iniciativa corresponde a Colombia. En efecto, en las instrucciones que el Di– rector de las Provincias Unidas, Pueyrredón, diera a San Martín el 21 de se– tiembre de 1816, para la campaña de Chile, le decía que procurara: "que Chile envíe sus diputados al Congreso General de las Provin– "cias Unidas, a fin de que se constituya una forma de gobierno ge– neral en toda la América, unida en identidad de causas, "intereses y objetivos y a constituír una sola nación".
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