Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
TESTIMONIOS 117 de esta imbacion, anuncié al instante al Caudillo de S. M artin las paternales aspiraciones de S. M. y le imbité a una transacion decorosa y racional en virtud de la qual pudiesen realizarse aquellas y evitarse los orrores de la Guerra. El adjunto Manifiesto impreso y documentos que le acompañan instruiran. proli– xamente a V. E. de todo lo que se ha hecho en el particular y del resultado que han tenido las conferencias celebradas en el inmediato Pueblo de Miraflo– res entre mis diputados y los que me embió por su parte el Caudillo Enemigo Nada ha bastado para hacer entrar a este en un partido racional pues que ade– mas de las propuestas que constan de aquel Papel me abanzé a la que acre– dita la Copia manuscrita corriente al fin de el, y en la entrevista personal que tube con sus Comisionados, emplee todos los recursos de la persuacion que pue– den inspirar el amor a la humanidad y una politica suave y afectuosa para com– bencerles de las bentajas de un abenimiento que deprimiese el enconado furor con que se está destruyendo una misma familia: Y o habia augurado muy bien el exito por que conozco el obstinado caracter de los Disidentes y la robustez que han Ilegado a adquirir sus ideas de independencia; pero ya que nada se ha conseguido creo B1 rnenos que V. E. no me negará la satisfaccion de convenir en que he tratado de llevar cumplidamente las ideas del Rey y que no se hecha de menos circunstancia alguna que pueda desacreditar en lo menor mi cons– tante obediencia a sus mandatos. Estando expresamente detailadas en la enunciada Rl. Orden las conce– siones que S. M. queria hacer a los desidentes para reducirlos, no me era dable determe (sic) EN EL MEDIO DE AVENIMIENTO amistoso que los Diputa– dos de la parte contraria dijeron en el final de su Nota N9 20, NO SERIA DIFI– CIL ENCONTRAR EN LOS PRINCIPIOS DE EQUIDAD Y JUSTICIA, por que siendo este segun su explicación verbal la Coronacion de un Principe de Ia Casa reinante de España en este nuebo Mundo y teniendo por vase indispen– sable la libertad politica del Perú, la mera indicacion de él sin pasar a mayor examen debia obligarme a desecharlo por falta de autoridad para resolverla bajo cualquiera punto de vista que pudiese presentarme. Tampoco pude con– venir en Ia Sesion de las Provincias del Alto Perú que propusieron por funda– mento para la suspension provisoria de hostilidades, y para la retirada de su Exeto. áe este territorio mientras se examinaban por nuestro supremo Gobier– no o sus Comisionados el dicho u otros arvitrios de reconciliacion, que se com– prometia definitivamente la seguridad de este Virreynato y por que todo lo que fuese perder terreno, comprometia el decoro del de Armas, del Rey, y excede tambien el ambito de mis facultades. La separación de este Pais de la Monar– quía Española ha sido desde un principio el termino de sus aspiraciones tanto en sus empresas militares como en una que otra imbitacion pacifica que se han abanzado a proponer; y de esta naturaleza fué la que el mismo San M artin dice en su oficio trasladado a dicho impreso bajo el N9 39 haberme hecho des– pues de las Bata11as de Chacabuco y Maypu, y por cuya inadmision me atri– buye la culpa de haber retardado el suspirado termino de la Guerra; Pendiente aun 1a negociacion con el Gefe de la Expedicion Enemiga traté de entablarla ygualmente con los de las Provincias dicidentes del Rio de
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