Los Andes
\. LOS ANDES-LIMA, NOVIEMBRE 22 DE 1893. 461. ria; con el hielo de la experiencia que pa- 1 raliza las fog0sidades del -alma. 1 Ella trabaja! . . . . . . . . .. ... .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Y la blanf:a!. . . . . . La de paloma, que modula cantos en la copa mecedora de los sauces. esa suave- cita pluma que resbala sin rechinar sobre el papel .como la de acero, ni mostrándo- se dura como. la de oro; esa viene del car- caj, entre mis nerviosos dedos, cuando es- cribo al amado; cuando recuerdo la Pa- tria á mis hermanos; cuando el alma llora en pobre rima de mal perjeñados versos, los más de ellos e~ ~ ondidos tras )a gasa de nombres ficticios, por mf sola conoci- dos en el torbellino de los vivos, porque son cipreses y epitafios puestos sobre el cadáver de los recuerdo~' · Mi suave y n~ba<la pluma! Imágen de la Felicidad; de la Resigna- ción; de la Esperanza! es decir; ayer, hoy, mañanar.... Ella le ha dicho al amado todos los se- cretos grandes y pequeños; aprenciones y niñerías, angustias y congojas. Y él ha sonreído tal vez! .... Qué sonri . mas divina? Mi nevada pluma, la de paloma, escri- be, ora cop. el jugo del cora~ón que ?-So- ma cristalino y tembloroso á la pestaña, ora con la miel encerrada en el cáliz de las amapolas, beleño del alma que al al- ma vá! Oh mí blanca pluma! Yo la enristro co- mo el gladiador romano que se lanza á la arena, repitiendo con el poeta: «Hay plumajes que cruzan el pantano Y no se manchan Mi plumaje es de esos!!)) No importa que los gusanos crujan ba- jo la tierra que el esccitor pisa, si la pisada esJfirme! ! II. Tres lápices guarda la zapatilla de por- celana puesta á Ja derecha sobre el escri- torio de nogal, sostenida por dos angeli- tos de rostro radiante y risueños ojos. Rojo, corno la flor del granado, como los kepis de los soldados de mi patria; es el primero, y echa tarjaduras y hace rayas sobre los periódicos que leo y marco en la faena del periodismo. _ Señala trascripciones que enrojecen al- gunas mejillas y azotan algunos rostros; y el lápiz rojo vuelve á la zapatilla de por- celana. ¡Qué todo noche fuera, Por que nadie te viera · Hermoso serafín! Oh! en mi egoísta anhelo, Con la que ser te dió, Con la tierra y el cielo, Por no tenerles celo, Acabaría yó ! JOSÉ CORBACHO. Lima SUELTOS. Preludios.-Con este nombre que bien cuadra á los· que se preparan á pulsar la lira con entonación me]oíliosa y suave, han co- menzado á- publieat' su colección de p0e:sías los inspirados jóyenes don plice~io. Tassara y Francisco A. Loayza. HP-mos rec1b1do las en-1 tregas 1, 2 y 3. La lectura del material que estas contienen, es sumamente agradable al es_píritu, pues, ios poetas cantan ~la Arr 1 isLad, al amor á la Madre, al Poeta; y deian en su ca- mino fio1?es balsámicas para el corazón. Creemos que Preludios alcanzará éxito, en- tre los que rinden culto á la buena poesía, y felicitamos á los jóvenes poetas. Se ha aceptado la i'enuncia del .Tuez <le 1• Instancia de Tumbes, doctor don Luís Gon- zález, y se ha nombrado-para Jaén al doctor Julio Farfán Ramírez. El célebre explorador doctor Rae , ha deja- do de existit' en Escocia, á la. edad de 80 años. 1'. la edad de 85 años ha fallecido en Chicla; yo, el señor Agustín Pastrana. Presa de verdadero sent.imiento, comuni- camos al público el falle cimiento del Teniente Coronel d.ln J osó Alfa1'0, veterano respetable y ejemplar padre de familia. Acompañamo:; á ésta en el justo dolor do tan ít'l'eparable pérdida. Por Suprema resolución expedida por el Ministerio del Ramo, se ba nombrado Teso- rero del CoI"o del Cuzco, al doetor don Ma- nuel A. Cúceres. El Gobierno ha autorizado al Prefecto <le Arequipa para que implante el teléfono en las oficinas de su dependen~ia. Ha muerto repentinamente,- en Miraflores, don Fernando Acosta. De una reyerta tenida entre Guillerqio Na- varro y un he,rmano suyo, resultó el último he1·ido gravemente, por aquel, con una cb.a- veta. El 25 del corriente debe llegar á esta Capi- tal la Compañia de Zarzuela cómica y coreo- grflfica q ne dir-ige el artista señor José Pal- mada. Hu dejado de existir, en la travesía do Are- ••• quipa :¡, ÍJuno, el Coronei don Mariano Pe- Con el azul, simpático lápiz! hago las réa, Jefe que fué del batallón «Iluamachuco» anotaciones marginales en los libros que Nº ~· , . · . , , , leo y él me acompaña durante largas ho- Sean9s perm1t._1do detl1ca1 un ~ecue1do. ~ la r d l i· d 1 . l · t l t ·1 d metr.Ol'ta del que fué uno de nuestros activos as e e ia Y e a nuc 1e JUn ° a a ri e correlijionarios políticos y de nuestros mejo- lectura.. . . 1 res amigos. T~aba1a el lap1z azul cuando las cam- 1 Otra pérdida.-Todavía no· hemos lamen- panillas florecen en la maceta y se alegra 1 tado Jo suficiente la pérdida que la Patria y el corazón. las Letras han sufrido con la muerte del es- Sus rayas puestas aquí y allí. se mues- clarecido .don ~osé Antonio Lavalle, cuando tran como girones ele cielo detras de las otl'a pérdida viene á renov~r el duelo. ~a viajeras nubes que se amontonan se es- m~rnrto en Guate:nala el _médico, _poeta y es- . . ' cr1tor salvado reno Jose Antonio Delgado, espa:rcen Y se van. , . . amigo de nuestra ~irecto~~ á quien .hacia po- AJ. az.u1 fué 1 la so1t1Ja que el amado pu- cos :lías había escrito env1a.ndole un retrato so en m1 dedo. suyo. He visto que de azul se engalana la au- El doctor Delgado ha muerto ejerciendo su 1 rora al nacer. noble y heróica)profesión, pues asistía á un Azules hun siclo los mas queridos en- n~no con una <:'.icipela, .salvó el niño y conta- sueños ele mi vida. giado. sucumb10 el métl1 co. . . Por eso amo mi lápiz azul! U111mos .,.nuestro duelo al de la Republica - • Salvadore na. • • Subprefecto c!e Canchis ha sido nombra- El tercero, es negro. Barnizado por fue <lo nuestro ilustrado colega, Teniente Coro- ra tiene el corazón de carboncillo. nel don José AngelMedina, quien ya otra vez Tétrico, pero simpático. ha gobernndo dicha provincia con aplauso de Con él hago la lista de la lavandera y los buenos y grita de los tramposos. El ~eñor rubrico los recibos del carbón, y del cocí- Medina. obtuvo gal'antías para el pobre 111<l10 nero. · víctima de los repartos forzosos de los sei1o- Pobre lápiz. res laneros. También ha des empeñado las Negación _cle colores, ausencia de luz. Subpl'efec turas. de Quispic~n chi Y. Anta. · Para esta última pt·ovrnc1a ha sido nombra - Mas el es obediente y callado, marca el do el señor Manue~ Marüuo Cáceres, y el aseo· 'e:; la casa y la vida de la familia. Subprefecto de Canchis señor Undas ha fa- Mi lápiz negro es el mejor. lleciuo victima de un cólico. • II Es triste, conmovedora la situación que I · atraviesan varias de las set1oritas r.-ionjas pro- Plumas y ~ápices! fesas que han sido despedi.t}as por el señor 1\-r- Ay! Yo que he amado tanto, y que tan- zobispo· de sus respectivos conventos, y deJa- 1 . to he sufrido; pido al Destino que al lle- das en la ca.lle sin amparo alguno. varse la juventud, me deje mi lápiz negro Respetamos los motivos c¡ue habra tenido y mi pluma blanca. el Prelado que, sin duua rn:án grabísimos, Quiero hogar y recuerdos!. . . pa1·a manda1 á la calle á monJas p~ofe s as, co-¡ saque en otras épocas se consegma con .ape- CLORINDAMATTO DE fuRNER. Jaciones á la curia romana y solo me'il.1ante Lima, Noviembre 13 de 1893. dispensa del Santo Padre. EGOÍSMO. · Si el macetero fuera Que luce en tu balcón, Ponzofioso me hiciera Por que nadie cojiera Sus flores eu botón. Y el aire envenenara En reded-or de tí, Por que la muerte hallára Tod.o morLal que osara Aproximarse allí. De Febo yo extingúiera Su lumbre de r•1bí ..... · Como es inhumano presenciar impacibles la triste condición de estas religiosas, cuyos ruegos no han sido escuchados, llamamos la s.ttención del Ilustrísimo señor Del egado Apos- tólico sobre este particular, pues él como hombre de prudencia, de sagacidad, de esquí- sita educación, verdadero representante del Santo Padre, creemos que algo haga. en favor de nuestras compatriótas victimas inmoladas pOÍ' pasiones mezquinas ajenas en tsdo al es- píritu evangélico de Nuest.ro ~edentór. Ha visitado nuestra redaccrón una de las señoritas exclausLradas y ha dejado conmovi- da nuestra alma con el relato de lo que pasa ( ~on ella, y solo hemos podido ofrecerle asilo .Y brindarie alimento m1en tras los señores re- ligiosos se compadecen de ella y le pasan algo j para no morirse de hamb1'e ó quizá ..... . 5. HISTORIA DEL PERÚ DE CLEMENTE R. MARKHAM TRADUCIDA DEL INGtÉS POR JUAN DE D. BENITES. (ES PROPIEDAD DEL TRADU~C fOR Y NO SE PERMITE LA REPRODUCCIÓN) Al mes sigui.ente al solstic10 .de verano, tenia lugar, una -ceremonia reli- gio,sa muy curiosa, que se _llai:naba sa.crificio de agua. Guardaban todos los restos y cenizas de los sacrific10s ofrec1cj.os durante el año, detenían las agua.s de lo s dos riachuelos que co1T1.' n cerca del Cuzco y en la tarde, una vez que su~ cauces estaban llenos, hacían sus oraciones y retiraban las vallas con lijereza, á fin de que ~orriesen las aguas con rapidez, arrojaban los restos de los sacrificios dentro de estas aguas y las seguían por las riberas, hasta lle- gar al mar, multitud ele indios con antorchas encendidas en las manos. Esta ceremonia. parece se ofrecía, no solo en acción de gracias al Ser Supremo, sino también en reconocimiento de su omnipresencia. Como los ofrecmientos hechos seguían el curso de ]as aguas, é ignorasen los 11eruanos á que lugar llegarían , creían que iban al seno del Creador, cuyo espíritu prevalecía en to- das partes, tanto er~ ~l mundo invisible .com? en el visible de los Incas. La cuarta fe s tividad era la del equrnoxw de otoño, y se celebraba para la renovación· del fuego sagrado, 11.f osoe-nina , qúe ardía todo el año, tanto de día como de noche. Enfocaban los ravos del Sol en una olancha cóncava de metal, bien bruñ.iclo; duranté esta ceremonia, ofreclaa ¡;acrificios y oraciones. El año terminaba con los grandes regocijos ele la cosecha acompaiíándo- los de cantos, bailes y otras demostraciones de alegría. Aparte de estas festi- vidades públic a s , había las religiosas. A pesar de la superstición de los pe- ruanos y desu creencia en brujerías estaban imbuidos en un sentimiento reli- gioso ~.rofundo, corno l? ?emuestran ~ns ejercicios y practicas .diarias. . Siempre que un VIaJero llegaba a la cumbre de un paso, Jamás olvidaba arrojar una piedra en acción de gracias y algunas veces su bolsita que con- ' tenía coca, sobre el primer monton de tierra que encontraba al lado del ca- mino esclamando: c<Apaehieta-muehanih <cadoro al pie ele este cerrito)). Los ce- remoniales de familias los hacían días de fiesta; dntre estas citaremos el quzrau, que se celebraba al pon e r por primera vez al niño en la cuna; el rutu- ehieo, cuando se le Q.aba nombre y cortaba el pelo, otra cuando la niña llega- ba á la pubertad, haci.enclola ayunar los dos día.:; antes de la ceremonia, que se llamaba quipuehiea. Para todas est<'ts festividades, se requería la peesen- eia de un sacerdote que clirijía las ceremonias. Además de este s équito de sacerdotes, había en e] Capitolio Incaíco, un gran número rle filósofos ó amautas, letrados, poetas y recitadores ele histo- rias, músicos y dramaturgos y Quipu-Camayuc, 6 cronistas. A su idioma le diú nombre ele Quechua el primer misionero que escribió una Gramática de ella, por hablarla la tribu del mismo noin!Jre. Este adqui- rió perfecto conocimiento del idioma entre los de esa tribu. Hoy se habla en una gran estensión de la región Andina de la América del Sur. / Tiene un inmenso vocabulario, ric.o en sinónimos y con multitud de par- tículas que varian mucho el significado de las palabras. El idioma se adopta muy bien para el uso de un país .civilizado era en él en que los yaravieR ó bar- dos recitaba~, en verso y en público Jos hechos ele los Incas sus antecesores, y cuya naración era trasmitida por los sábios. (13) " Los bailes eran muy variados y complicados; los Ir.cas hacían uso de instrumentos musicales de c\ierda y de viento. Las piezas teatrales, tanto trajedias como comedias, se representaban en la Corte del Inca. Una de estas composiciones ha siüo CQn_servada has ia la fecha. Es muy probatJle que el drama rncaico de Apu-Ollania, haya sufrido, en nues ros 9-ias, algunas alteracipnes, divicliéndosele en act.os y agregándose- le n , e.vas escenas; pero los dialogas. monólogos y canc10nes, son los mis- mos que tenía desde antes de la conqui s ta esp::tiíola. El hecho tiene lugar clu- rant/e el reinado del Inca Yupanqu i Pachacuti uno de los s oberanr:>s- perua- nos hi~s famosos. O llanta, jefe de una tribu, es e l protagoni s ta, no e1 a des -· cendiente de familia real, sin embargo adquirió una violen ta pasión por Cu si Coyllur, hija del Inca. El significado de la palabra Ollanta es incierto, pero probablemente sig- nifica «Jefe delos Ancles;» Cusí Coyllur quiere de cir c<Estr e lla alegre.)) (H) Co- mienza el drama con un, diálogo entre Ollanta y su criado Pic§llichaqui pala- bra que significa c<pie ele pulga,)) muchacho jocoso cuyos chistes forman una corriente de alegria de principio á fin del drama. 011 anta le habla de sus amores con la princesa, aparece el gran Sacerdote del Sol en la es cena y trata, haciendo un milagro, de disuadirá Ollanta de su pasión temerarüi. En la segunda escena, se presenta Ja espos a del In~a con su hija, la princesa misma, quien se lamenta de la ausencia de Ollanta.. Canta dos árias de inequívoca antigüedad, una de ellas una canción de cosecha y la otra una elegia de amor, En la tercera escena apar ece n el In ca y Ollanta, éste p[de la mano ele la princesa, el Inca rehusa enérgica.mente tratándolo con desprecio; termina el acto con la terrible amenaza de Olla.nta en un soliloquio rJe gran fuerza. En el segundo acto recibe el Inca Ja noticia de la rebe'hén de Ollanta y ordena áHumiñhaui, uno de sus generales , a que marche á sofocar la revoluión. En la segund.'l. escena los ro beldes acíaman á Ollanta por jefo y se p1·eparan para combatir las huestes de Pachacutí. En la terceL'aJes cena, rtumiñahui ha- ca la relación d,e su derrota por las tropas rebel tie s . Mientras tanto Cusi- Coyllur da á luz una hija, por cuya falta se le enc ierra- en uno de los calabo- zos en el convento de las Vírgenes, y á su hija Ima Sumac (c<Cuan hermos·a))) se le criaba en el mismo convento en compl eta ignorancia de ~u madre. El largo discurso en que la niña r elata á sus ¿uarclianes los quejidos que ha oído lanzados en el jar?ín y las estrañas :impresiones que le han causado, consti- tuye la parte más rnteresante del drama. En otra escena, ltumiiíahui y el jocoso Piqu;chaqui, tienen un graciosísi- mo diálogo, á e s te sigue la noticia de la muerte de Pacha.cutí y la de la ascen- ción al trono de su hijo Yupanqui, que por muchos años había estado aúsente emprendiendo nuevas conquistas. Este confia el mando de sus tcopas á Ru- minahui, ordenándole sofocar la tebelión. Para ello se vale ele un ardid: ocul- ta sus tropas en una quebrncla y prosiglle ~sólo al campo ele Ollanta, se le pre- senta cubierto ele sangre, le hace ver el estado en qut~ lo ha pu esto el Inca y solicita un puesto en sus filas. Ollanta da c rédito á sus palabras. Le hace consentir en que después dé las ceremonias religiosas que se estaban cele- brando, perrnitiría á sus tropas embriagarse y dars e á t.jda clase de de orgías. En momentos en que todos 8Staban en sus diversiones y completamente ébrios, los ataca con sus tropas y los toma prisioneros. En la primera escena dol tercer acto hay un diálogo patético entre Ima Sumac y su guardián, que t e rmina en que ésta fo pel'mite visitará Cusí Coy- llur en su calabozo. En la. segunda es cena, el Inca recibe noticia de la estra- tegia de Rumiñahui y traen á Ollanta prisionero. El magnánimo príncipe lo perdona y durante la ceremonia de la reconciliación se presenta Ima Sumac y ruega á Yupanqui, que salve á s u madre, hermana de él mi s mo . El Inca con todos sus nobles se hace conducir al calabozo en que se SU·· ponía hubiese ya muerto Cusi Coyllur; recibe á su hermana en los brazos y la aa en matrimonio al valiente Ollanta. · 1
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