Los Andes

451. ---- LOS ANDES-LIMA, NOVIEMBRE 11 DE 1893. ~!!!!!!~!'!!!!!!!!!!!!~~~~~~~!!!!!!!~!!!!!~- "LOS ANDES." tad y s!n~era admiración hácia el ga- r lano d1ar1sta, nos dicta la felicitación LIMA, NovrnMBRE 11 DE 1893. que enviamos al señor doctor don An- BELLAS 11ETRAS. ridad de una muje1· .que va a "Datarse dentro de una hora, la verdad desnuaa, completa. «Cuando por generosidad os casasteis con- migo, me dí á .vos por reconocimiento y os he amado con todo ..mi corazón de niña. Os he amado tanto como amaba. á mi padre, y un AYER marcó el almanaque una fecha drés A ~e~ino Ar3:mburú, Directo~ de clásica en el Perú, tanto más digna de La Opzmón Nacional quien cumplió notarse cuanto que el personaje que Ja 1 afios ayer. simboliza, se encuentra al presente, en N~est. ra .tarjeta lleva la marca de la condición de particular, sin otro tim- cordial est1maciónv . bre oficial que el de las adhesiones de - los pueblos hácia su persona, para ele- POLÍTJCA. varJo, por segunda vez, á la primera Magistratura de la República. ALARMA INFUNDADA. El 10 de Noviembre recuerda en to- (Editorial de (!.La Reforma~ de H11e.ncayo, Octubre 31.) dos los pueblos peruanos el nombre venerable y respetado del General don . Parece que hay pe.rsonas tan ner- Andrés Avelino Các&res y en obsequio v~osas, que s~ 3:sustan hasta de su pro- suyose regocijan desde la Capital hasta pia Bombra; 0 tienen una alma atrave- el último villo-rio de b Nación. - zada, urdíendo la calumnía é inven- tando fal'sedades, hasta el extremo de ¡°AnELANNE r A la. Señora Clorinda Matto de Turner dia estando sentada en vuestras roditlas y mientra-s· me·:a.t>r~zábais, os llamé ((Padre» sin EN SU CUMPLEA~OS. No1Jiembré 10 de 1893. En el dia feliz de-tu cumpleaños Deseo yo, mi bondadosa ;lmiga, - Que huyan siempre de tí los desengaños Y, cariñoso, el Cielo te bendiga . Que iris de paz, de dichay venturanza Di.buje el horizonte de ' tu vida; Y que br·ille el albor de la Esperanza Reflejando en tu frente enaltecida! . Si en la ·lucha ta fé no desesp.era Y el noble cora.zón nunca se ·abate, Sigüe altiva; le\'anta tu bandera: El Gladiactor -110 ceja ante el Comuatel podérlo r'efü~di'ar. Fué un grito del corazón, :mstintívo, expontá.neo. Verdademmente erais para mf un padre, n~d.a mas que un padre. Vos os reisteu1 y me dijisteis:_ -Llámame siempre así hija mia; eso me agrada. «Cuando ·venimos á esta villa, perdonadme, paáre mío, estaba enamorada. ¡Oh! he resis- tido largo· tieMpo, casi dos afios, y púes to· que he ceditlo, me he hecho culpable: soy una mujer perdida ~En cuanto á éU No adivinaréis quien es. Estoy tranquila sobre este particular, pues que son doce los oíi.cial-eos que - ~ndaba.n en torno mio y conmigo, á quienes llamabais mis doce constelaciones. Pada·e, no procuréis-co- ••••••••••••••••••••••• • ••••••••••••••••• L nocerle, J.lOrque no lo conseguil'éis. Ha sobresalido del nivel de sus con- hace.~consentir al Gobierno, que la si- ciudadanos por su carácter, y el cúmu- tuacr_on. pacífica _y tranquila de esta lo de circunstancias et1cerradas en el provm-cia está sériamente amenazada T ner fé y esperar; tal ei la ·herencia tl.empo la cor--stanc1·a el patrt'ot' ' Del ;be los h.ado_s sus favor.es niegan:. Ha hecho Io que otro. cualquiera en su.lu- gar, y ademas, estoy segura tle que me ama- ba con ·todo · su corazón ..... . · , ·• , i-smo, por tres o' cuatro m1·1 g11er·1·1·11eros que Y l d I J l d b d po ar e r us1ones la -ex1stencia, a lea ta á su an era, jamás traicio- el Prefecto señor Canseco y el Sub~re- Que tarde o nunca á realizarse ll~an ... . Pero escuchad; un día nos ·habiamos dado cita en la isla ·de Becasses, ya sabeis, el islote que está junt,o al molino. nada; le ha co_nd.ucido, con la magica fecto señor Aragó-n los levan tan activa- . . . . . . . . ... . . . . . : ........ : ........ ~ ....... . mano del gemo a las alturas e:;;caladas mente. por los hombres que vienen al m:indo · Esto se ~ice .Y se sostiene por medio -con el te~pl~ de alma de lo~ Bqllvar~ ?e ~om1.1nicacwnes remitidas de aquí los San Martrn, los S~1cre y Necochea, a Lima> y que «El Comercio)) las ha que pelearon en los m1sm.~s campos de tomado en séria considetación juz- ~yacucho, d~nde se m~c10_1a cuna del gándolas et eco de la verdad é i~par- 1lustre .caudillo Constituc10nal, el 10 cialidad. · de Noviembre de 1838. Desde luego, esas aseveraciones son Sí! completa.mente ine:x:actas; porque nin- La labor asidua del pensamiento guna de las autor1da~es indic~das. y guerrero, las pulsacíones constantes mucho meno~ el «Pdrt1do Const1tuc10.... de un corazón genuinamente patrióti- nal», _han terudo ·tal propósi to. co los sacrificios srn nombre ofrecidos Verdad es, que el partido del G- ene- en1el altar de la Patria allá en las sole- ral Cáceres se encuentra sólidamente dades que brin.dan h~mbre, sed, can- organi z~~o, Y que, los · guerrilleros sancio y tempestad~s~ han llevado al que m1htaron con él, conocíendo General Cáceres á la cumbre, donde los 9e cer~a su valor indomable, ti enon la ra-yos del sol se refleja11 directamente idea fija en su patriotismo, recono_cié·n... sobre la ca'Jeza de los guerreros que dolo, co,mo el futuro Presidente .de la ostentan laureles en la frente, c1catri- ~epubhca;f J' que ellos, en cualquiera ces en el rostro y fuego en las venas. c1rc~nstancia, lo acompañarán, como El General Cáceres ha llegado pues, Muc10 Scevola, soldado romano, á ·ha- á.la cima, meta prometida por la Justi- cerse quemar el brazo, antes c¡ue :re- cíaálos que saben pet'8everaren la bue- troceder en el campo de batalla. na causa. Pero, por el momento, nadie ha pen..! sado moverá esos bravos guerrilleros· buscando los partirlarios del General Cáceres, su triunfo, en el terre·no pa- cifico de la ley, dando prüebas eviden- tes de órden y cordura, en las evolu~ e-iones políticas, sin comprometer el órden público, ni menos hacer entre- ver una falt.a de garantía al vecinda- Por eso mismo tiene enemigos, pe- ro, ¡cuán pocos, cuán po!Jees, y cuán djgnos de compasión son ellos! Cornpar~do su número, su t,alla y su ·procedenc1a; con esas mayonas com- ·paclas de ciudadanos y con la cifra de ]as personalidades notables que al gran caudillo acompañan; casi no merecía tomarse en cuenta, porqu~ en el terreno racional, vienen á ~er algo como medir á las ranas con los hombres. rio. _ Nos desviamo8 de nuestro partida y á él vol vemos. . Tanto el «Partido Constitucional>) como las autoridade.s,- se han trnzad¿ esa regla de eonducta; y en ese hermo- punto de so campo del órden y de la paz se man- tendrán siempre; procurando, los adic- to.s a_l General Cáceres, que la opinión publica y la volunta] soberana de lo's publos, Jleve la banda presidencial á ese bravo espartano, sin que las tem- pestuosas pasiones entren como facto- res, en la solución de- ese problema. Los servicios prestados al país por el ilustre General Cáceres en 35 años, 2 contar de 1858 en que, un 7 de Junio caía mortalmente herido en ta toma de Arequipa; y la última etapa de la gue- rra nacional en que él luchaba, mien- tras los más huían de las filas ó deser- taban de los puestos; son pues, mere- cidos títulos para que el nombre del General Cáceres pasée hoy vitoreado por todos aquellos qu·e nunca desdije- ron deJ nombre de peruanos,_ que ja- mas traicionaron á su patria, y quesi- guen respetando lo que respeto merece. Nosotros, caceristas, y nada mas que cace1 islai; en la repartición de opi- niones internas; peruanossiernpre, con el corazón lleno de fe en la fu tura reor- ·ganización de nuestr'.l cara Patria, lle- vai·emos, si posible-es, una hoja mas dol simbólico laurel, para colocarla en la corona de merecimientos que orna la frente del guerrero, hoy, aniversa- rio del natalicio de nue~tro ilustre ami- go. , La Providencia custodie la preciosa existencia del General Cácerescuya es- trella no puede opacarse porque es dig- no descendiente de los que en Ayacu- cho pelearon, y compañero de los que recibieron el bautismo de plomo en San Juan, Yliraflores, Tarapacá, Concep- ci on, Marcavalle, Acuchimay, La Alianza v Huama.chuco. Saludamos al General Cáceres jefe del Partido Constitllcional, honra y pros del Ejército peruano. Nada es más bello que pensar d,e es- ta manera, y nada es más ·bello que ej-ecutarlo. _ Por consig'.li~nte, han calumniado á las autoridades 'Y á los constituciona- les, los que en su excitada fantasía ilan creido, que se levantan guerrillas, amenazando el órden público. Si alguna vez, esás masas sociales, llamados guerrilleros, toman parte activa en la realización de los aconte- cimientos politicol"', que tenemos ante nuestra vísta, será como pueblo soberano, respetando las vidas y pro- piedades, sin otro móvil que el triunfo del General Cáceres Iv!ien tras tan to, téngase el firme con.,. vencimiento, que los constitucionales. no han echado, eo olvido, que la tran- quilidad de las familias, las garantías de las propiedades, el respeto á los in-. tereses comercíales de nacionales y extranjet'os, dependen, esencialmente, del buen juicio y prudencia de los .par- tidos políticos. · En el clarisimo cielo de nuestra Pro- V-..incia 110 cabe duda alguna de que se condu~can brumas negras, que pueden entrañar una tempestad; pero ¡ay! de los que la provoquen y la hagan' esta- llar!. ... La responsabilidad la ~levarán, los que ván atizando los odws y exacer- No soLO los deberes del compañeris- bando las pasiones! mo, sino un sentimiento de fina amis- Ya tu alba frente circundó Ja gloria; Y luchando del mundo en eJ arcano, Entonarás nn himno de victoria Como el Hosana; el corazón cristiano! N.unca la infamia te .herirá .en stn;nheio Aun cuando se alce del profundo osario· Desprecia las miserias de este suelo: ' ¡Cristo tuvo una -cruz .en el Calvario! M. A. Di.u. ,l.I Uúiilre General lHDRU AVE'l.:t-NO -·CACERES, E~ EL DI.~ DE SU CUM.PLE-A~OS. (10 de Novicmbre 'l e 1893.) Invencible GUERRERO DE LA BREÑA Def.ensor ~e la patria autonemía, ' Con ent~1m;m_o el pueblo te sa1uda En el clásico día de tus días; Pues del Pe~ú los .hijos, todos quieren Que el merecido g3;lardón reciba El que á su patria ha con:sagrado sieínp1'e Su amor, su sangre y su preciosa vida; Y o debia llegar á ella nadancló y , él me es- peraría entre ·Jos juncos¡ púdiendo permane- cer allí .hasta la . .noc~e, puesto que.. nadie me había visto partir. Acababamos de'juntarnos, cuando sentimos crujir el rar~aje, vi'mos apa- reee1' ' á Felipe, vue~~l:'o ordenanza, que nos hafüa sorprendido. . Comprendí que 'e'Stábarrios p~l'didos y arro- .Jé u~ gri~o; ~ntonces m!_ amigo me dijo dulce- mente: que-r1da ·mía, retiraos con toda tran- quilidad y dejadme con este hombre. Partí tan conmovida, -que temí ahogarme antes de llegará casa, temiendo algo espan- toso. ~na hora después, FeliJte 'me ·decía · en voz baJa, en el corre<l'Or del sa ón, donde le encon- tré. -Estay á las órdenes de la señora si tiene alguna carta para .en fregarme. . Enton?es ~emprendí que se había vendido y que m1 ::i.m1go le habla comprado. En efecto, le di cartas, todas mis cartas. El las !~e.vaha y ·me tl'aí~ las respti:estas. . Esto dtlró dos meses próximamente. Nos- ot.ros teníamos tanta confianza en é1, así eo- rno la teneis vos. Valeroso, abn-egado, alza la fr·ente Sigue la senda qne _tus pasos guia, ' Y llegarás, al fin, srempre· triunfante De !a gloria inmortal <'.l. la ~Ita cima; . Luego, pa_dre, _he aqut Jo que suc~dió: Un d1a, en la misma isla á la que habja ido a ná- do, pero ·esta vez, sólo enoontré á vuestro or- den~nz~. Me estaba esperaud-0 y me provino . que iba á. denunciarme á vos y á entregar las cartas robadas y cDft'Sel'vádas por él, si yo flO lo amaba. No importa .que los répro·bos/ al vePte Sobre· la. enhiesta cumbre ·te maldigan Si el fuego de tu a1ma es ~uficiente ~ Para darlos al viento- hechos cenizas; Invencibíe GUERRERO DE LOS ANDES Sigue la estrella que tus pasos guía·' Y del Perú rec1 be los aplausos, ' En el clásico día de tus días. Lima. FANOR. ¡Oh, r.ad.re, padre mio! -tuve miedo, un míe· do terrible, vergonzoso-, indigno: miedo por vo_s, tan bueno y engañado por mí; miedo_pol' m1 amante fl quien habrías matado; miedo .... por mí también . Somos nosotras más - débiles que sucumbi- mos mas pronto -que los · horrtb:res. Ademas cuando se. ha caído, se continúa· cayendo; y ooda vez mas bajo. Es lo únieo que sé de lo que he hecho. Comprendi que mi amante ó vos ibais á morir y tal vez yo también. · Ya veis, padre mio, que no pro-curo di-scó:l- parme. EL ORDENANZA Entonces yo me he dicho: es necei'ario mo- -- rir. Viva no me habría atrevido á c<ínfesáros El cementerio, Heno :le oficiales, tP.nia el as- seMmejante crimen. d . . P ecto de un campo flori lo Los l( . . 1 uerta, me atrevo á to º.. No pód1a tampo- l • epts Y os co hacer otra co1:a U'\ m ,· · ól é ·t pantalones rojos, Jos galones y los bot'ones• , · ' q . oi ir, · 8 0 s o me dorados los brandebourgs de los e· . do, lav~ba, -est~ba dcma~1~do manchada. Yo no de los hÚsares, pasaban por enm:J~ dee~a~ podia ya n~ amar, m · ser amada; Pª!"eC'iail'l.e cruces blancas ó negras que habrían sus ·b 1 ·a-' que conta?iabaá tqdo el q~e daba m1 man_?. zos de hierro de marmol ó de madera sobre · A la ho1 a _de costumbren é ll. tomar el bano ' . : ' y no volvere aquel pueblo desapareou.lo de los difuntos. E t e rt ·. ~ á · d d · t E.11 Acabábase de enterrará. la esposa del Co- · . 8 .ª. ª ªir. po. er e mi a~an e. a ronel Limousin. Se había ahogado dos días : rec1 ~1.ra despues d~ mi- mue,rte, y srn compro- antes tomando un baño. . mete1 _nada, la. ~a1.& llegar a vuestras mano~, . Todo había concluido· - había parti<lóel ele- cumph~ndo m1 ultima v~luntad; vos la Jeereis ro, pe1·0 sostenido por dos oficiales permane- de re~1 eso del ce~enter10. . . cía parado delante del hoyo en el cual se veía . Adios, padre mio, no.. tengo- ~as que dect- aún el cajón de made1·a que ocultaba descom- roE Haced 10 que g!-lsteis Y pe 1 dcmadí1!e.i> pu.esto ya, el cuerpo de su joven esposa. 1Coronel se .enJ~gó la frente cubiert8;.~e Era el Coronel cas1 un anciano hombretón sudor . . s~ sangi e fria, aquella. sangr~ f a, de mostachos blancos, que se h~bía casado <le los d1as de batalla, le babea ~· emdo de t - t ¡ b.. d pronto. r 1 -)Cs anos 1 au..... es _conha .. 'Jª e un camarada, Tocó el timbl'e. e orone Sort1s, uér1ana y sola desde la A .., ·( · d ~uerte de s.u padre. El Capitán y el Suhte- 3are A 1 un cria ~· . . . mente en quienes el Jefe se apoyaba, procura- L Llame usted~ F~lip~,. le <l 1 Jº· bán arrancarlo de alh. El se nogaba con los ue~o entre~br1ó el ca.!on de su mesa. ojos llenos de lágrimas i:¡ue por- heroísmo no Casi en. segurda ~pareció el llama.do , sold~- deJ·aba cor1'er y m•"'muraba en voz ba 1·a· dote de bigot.es roJos, aspecto maligno y m1- - ' .....,.! • • rada socarr·ona. o:¡Nó, no, un poco »y se obstmaba en per- El e 11 : · d f manecer allí, temblándole las pierna~, al bor- _ v or~ne ~ m.ro e rente. de de aquel hoyo . que le ;pare.cía srn fondo, . ~s ª det!irme el nombre del amante de ~bismo en que había cai<lo su corazón y su mi r O:Jer. vida; lo único que ér, lá tierra res·taba.. -Mi Coronel, ~o······ . De pronto se aproximó el General Üc.'mont, _Azyél tomó ,el ievólver del CaJón. tomó por el b~ ·a.zo al Coronel y lo armstró ca- amos, pronto!, Y sabes que no me gusta si á. la fuerza: esperar. . . -Vamos, vamos mi viejo camarada; nada . . -Pue~ b1en • • · .. •m1 Coronel ..... es- el Ca- tenemos que hacer ahí. pitan Samt Al~ert. . "El Coronel obedt ció entonces y se volvi'ó a Apenas hab1a pronunciado est~ nombr~,. su casa. C?ando un fogonaz_o le quemó los OJOS y rec1- Al abrir la puerta de su gabinete viú una b1ó la bala en medto de la frente . carta sobre la mesa de su trabajo. Al tomarla GuY bE MAUPASSAN,T estuvo á punto de caer de emoción y de sor- presa; había reconocido la let1•a de su esposa. Y el sob1·e llevaba el sello del cet' rel9, . con Ja fecha del mismo Jia. Rompió la cubierta y leyó: «Padre: «Permitidme que os dé aún este nombre como otras veces. Cuando recibais esta cart~ h':\bt'é muerto y estaré enterrada. Tal vez ·en- tonces TI)e pe1:aol?aré1s. - <No trato de conmoveros ni de atenuar mi falta. Solo pretendo deciros con tod:t la. sil1ce- SALUDO Al Señor General Andrés A. Clceres Hijo dipo de la Glo1·i_a Que alcanzás.teis grari renomh1•e, Escribiendo vuestro nombre En el libro de la Histot·ia¡

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