Los Andes

LOS ANDES~LIMA, OCTUBRE 28 DE 1893. 3 -...~~~~~~~~~~,. º~~~ - ~~~~~~~~~~~~~~~~~/4~4~ .. ~ ciones, en pró de intereses csclusivamente dé Un punto oscuro, allá en el extremo del ho- ¡ que p.ensé un momento: Estos son- despojos partido1 : ..., · . rizonte, ha crecido y vú cubriendo la exte-n- ¡Dios mio, qué solos - Inertes y frios; &No se há visto al Pres1Je11te de una Cáma- ?ión de los ci ~ los. El Sol desaparece tras -esa se queda~ los muertos!! Su só1' uos escucha ra, ayudado por la mayoría que ha sabido re-' 'mmensa cortrna negra, que se levanta é inva- Desde lo infinito)), buscarse entre la aby_ección y la ignorancia d~ lvs espacios; las olas tienen el colot' del De la alta, campana ,Asj, al se¡rnltarlo, de sus colegas, hollar las garantías, creal' le- plomo, y rueJao pesadas unas sobre otras, la lengua de hierro N d' · 1 yes á su antojo y preparar el terreno para una como si hubier-an adquirido la densidad de ese le di ó¡volteanclo, ' r os iJo e obispo. vel'dadera revolución social~ metal. Un silencio de sepúlcros sucede á esta su ad'iós lastim ero. El cadá v~r yerto, Qué ha hecho el 'protagonista del trágico primera escena. y el viento calla, y el Mar se El luto en las t' opas, SoledaJ, olvi do, dram::i «La noche pavo1·osa?iJ No está cqm- tranquiliza, y los hombres se "prepamn. El amigos y deuJos, Dolare~ no si ente, probado, hasta la saciedad, qu_e ha tomado monstruo se recoge ün momento, para de- cruzaron eu fila 1'1e dij e á mí mismo. por adali~ de su causa al mjsmo Pasquino, mostrar su furoi- con más veheineñcia, y el formando el cortejo. Vuelve el polvo al polvo , Representado por «La Tunda>l'? · - contraste en la inmovifülad absoluta y la agi- 1 De antiguo está escrito, Sus sicarios _han abierto los bogares, para tación su'Prema, es espantoso. Del último,asilo, Y el polvo no siente arrojarla baba inmunda de su maliclecencia; El barómetro baja rápidamente: bocanadas oscuro Y estl'echo, Ni penas ni .frío. han descorrido las cort.\nas sagradas -de la vi- do füego penetran en el bosque: es latormen- abrió la piqueta Llegué .De la madre da l ·i1t1'ma han 'doárem 1 · t. · t t "bl · · d 1 · y el nicho á un extr·cmo. , i · over a son ma y arro- a .err1 e que viene, sm po era evitar. a -V¡ el U.olo r :rnmbrio· jarla con cinismo, prevaliJos por la illlpunidad llega, y comienza una lucha, éuerpo á cuer-- Alli la acostaron, La hallé inconsoiabÍe, mas escandalosa, á la limpia faz de la sociedad po, del hombre contra el huracáÍ1, contra el tapiarónla luegp Oí sus gemidos. entera. - viento, GOntra las olas, lucha de muerte que Y con un saludo Se ha violad9 la ley, se ha colocado el cas- turba al más valiente. Las montafias de agua depidióse el duelo. -. -cqQué sola me quedo! co dd caballo de Atila sobre la Carta Funda.: se desprenden con horroroso estrépito; el ¡Qué sola sin mi hijo!» mental.··· pero ¡ay! del día de las repre,salías! viento hecho luminoso, envuelto en torbellino, La piqueta al hombro, Me dijo llorando: - lay, de la hora tl'emenda en que el pueblo se la nave quEi cruJ·e y se tuerce, cual si fuera á el sepulturero, Y de ent.ónces <ligo: 1 1 d cantando entre dientes - ·Q é 1 é l ~van te tan a to como ebe siempre est~r, y despedazarse, y Jos ruidos de la temp_estad, -, u so.os, qu s0- os, pida es_trecha cuenta á. sus _opresores y ver-; ensordecen con el sil_var de las J·arcias y el se perdió á 1o lejos. Se quedan los r:;ivos! d ¡ h d 1 La noche Sd entraba, ugos . / c oque .e as colum11as atmosfé ricas. Elcáos, · b 1 . 1 . EnuAtrno DE LA BARRA. ¡Tiemblen los tfranos, de .nuevo cuño, del el desquiciamiento, la ruína de lo::s mundos rema ª' 81 encio; despertar del león, herido en sus mas caras · - 1 h 11 1 perdido en Jas sombras comienza, para e que se a a envue to,. en medité un moment.o: afecciones! · ese cataclismo, del cual no espera salir, y los D' No crean que este Pueblo, noble y paciente ojos del viajero contemplan ese cuadro subli- i ios mio, qué solos á olvidado la «Noche Pavorosa>l. me y siniestro con la mirada de despedida del se quedan los muertos!! No, candidato de la Unión Cívica, los ma- que no espera Y? ver la luz del Sol. Entónces, En las largas noches ne~ de tus. victimas claman venganza al ] cielo por-un misterio inexplicable, en ese momento del helado invierno, y tierra y el Pueblo tardeó temprano aplicará supremo, un mundo de ideas, su1·ge en su ~uando las maderas su sanción tremenda á los asesinos cobardes mente; en ese instante de suprema angustia, crují!' hace el vientt> y traidores' su alma retrocede l1ácia el pasado, y como al y azota los vidrios ' TARQUINO. través de un espejismo, cont!3mpla durante el fue 1 te aguacero, BELLAS L~TRAS~ ~ AUSENTE. Á J. e o R y A e H o. Allá, en la playa, sobre uua roca, Un ángel grita, con ánsia loca, Al ver las aves, raudo, cruzar: .:_Decid á mi alma que yo le adoro, Que triste y sola su au:>encia lloro Sin que me pueda de él olvidar. · siempre las aves siguen cruzando, Y el á~gel solo, sigue llorando Mústio y marchito por el pesa!'; Y al fin -sucumbe, sin ver su amado, Su idolatría, su bién ansiado, Alma de su alma, Dios de su altar! Y pasan días, y pasa~ años, Desventui'anzas y desengaños; Horas de niebla..1: noches de azar .... Sobre la tumba del ángel triste La pasionaria la losa viste Bonde las aves ván á cantar! M. A. DíAZ. 1893. EL MAR. O~! ta_mqién leeréis estas páginas que fue- ~011 msp1radas cuando contemplé el oceano rnmenso, círculo de aO'ua que sirve de apoyo á la cúpula del firma~ento. El Mar! palabra sencilla fácil de pronunciar y que encierra un mundo de ideas! El Mar! p·esadilla eterna del viajero, constante pl'eo- cupación d.el que á borJo de un buque, le con- templa, bH.tiendo los flancos de la mano con ~us olas ri.zadas de espuma. El Mar! dbismo mmenso, msondable, que, como los mons- truos de la fábula, lame o desgarra, canta .ó ruge, lleva dulcemente sobre su dors9:líquido l~ carga que á é_l se confía, ó la hunde para s1empre en sus mmensos ,receptáculos. Entre la.s maravillas que Ja naturaleza ofre- ce á las miradas del hombre, maravillas que demuestran el infinito poder d_el Creador de los mundos, naia h!;lY que pueda compararse al Mar. Son tan variados los cuadros que pre- senta'.. que el ho?Jbre que .no ha pasado lar- gc¿s anos recorrrnndo sus rnmensassoledades siempre tiene algo que a~micar y aprender'. Unas veces, como espeJO de plata pulimen- tado, sereno, parece que duerme. Entóncesel silen.~io impera: un- cielo azul domina como r, 1-:-ula 'de lapislázuli este vasto campo circular-, ~ ;13ntras que el globo de Ol'O que preside :;tl día, derrama su fuego sobre- esa superficie, lanzando en su reflección millai·ef> de centellas qúe deslumbran. q1.ras veces, la Luna, ~l elevar·se sobre ~l horizonte, pasea s~s J?álidos rayos de claridades argentinas y d1bu.1a un camrno blanco, como la Via láctea, de blancura deslumbradora, que la nave sur- ca, aLalegre canto de los marinos. Viene la...suave b1·isa y- juguetea con las olas. Entónces todo se mueve y se a · ita; crestas. pequeñas_lanzan copos de espurr. .J., y un sorndo armomoso que resuenan hasta los confines del horizonte, semeja la respiración del oceáno. No esk"I. ir1·itado: se mueve tan solo, é impugna de viJ~ todo lo que se halla á bordo. Ya el marinero, no permanece inac- tivo al pie dtil mástil ó en la"í)roa de la nave: se .levanta! consulta ~l cielo y las aguas; hus- mea ese viento que viene ; estudia el-punto ne- gro del hoJ>izonte, la nube que sube, tudos .los sintomas ele esa vida que se despierta. Es que el mar es traidor, y trás la calma, viene la tempestad. El cuadro cambia: es viento récio. Entón- ces el buque se estremece bajo la acción de las olas; éstas crecen, y levantan y chocan entre sí, y el mar comienza á rujir. Un ruído sordo sube de las pr 'lfund.idadoo, y se mezcla al silvido del viento que hiere las órnrdas, ha- ~iéndolas mvibr·ar _. produciendo ruidos extra- nos. Espectáculo hermoso, dígn C·de conte-m- plarse, ~.ero también siñiestro. Es tal vez pr-e-j cursor dB la tormenta. un segundo, el cielo azul, la verde pradera, la de la pobl'e niüa 1 campjña cub~erta de dor&dos frutos, la choza á s'olas me acuerdo. al borde del camino. Eenetra en el santuario de la familia: se retratan los rostros queridos _ Allí cae la lluvia 1 sobre Ja nube negra que el huracán desgarra, con un son etemo; desaparece el espectáculo de muerte para dar allí la combate lugar al paisaje de amor que ol alma ·repro- -el sopl·o del cier.zo. duce t:n aquel instante supremo. Entónces, Del húmeuo muro una lágrima brnta de sus ojos, y se confunJe tendida en el hueco, con las gotas de onda salada que el airado acaso de frlo mar lanza ~n lluvia formidable sobre el bajel se h.ielan sus huesos! y los hombres. Guadros terribles son éstos, p.)rÓ no infe- riore;; á la realidad. Esto lo esCt'ibí, no en tan solemne momento, pero si, con el mar agita:. do y con encrespadas olas. Me dominaba el ~spect~culo q.ue tenía á la vista .V escribía ba- JO esa 1mpl'es16n. Sin embargo, amo al Mar, á pesar de sus tormentas y de sus huracanes; amo al - Mar com~ ú)a más poderosa de las ni.anífestacione.5 de Dios. El mar gua1..-da en sus entrañas se- cretos inexplorados; es el gran incógnito de la ciencia huma.na; de su seno brota el coral, y en su' seno descansa la pel'la en su cuna de · nácar; el Mar es el velo de verde gasa que encqbre misterios para. la razón humana, ,ocultos en s1:1s profundi~adeS-; las g 1 ~tas _que.· el poeta sospecha, habitadas ponf mostruos descon.ocidos; bajo la pr·esión de sus eapas de agua casi sólidas se desarrollan árboles gi- gantescos de la dureza del hierro; allí se for- man, se reproducen y desaparecen especies , animadas, que el ojo humano jamás ha podido contemplar. . Sí: amo al Mar: veinte veces le be cruzado, y si~pi·e he tenido algo qué admirar en él. FRANCISCO CAMPOS. LOS MUERTOS. Cerraron SITT ojos que aún tenia abiertos¡ taparon su cara con ún blanco lienzo; y unos sollozando, y _otros en silencio, de la t1·iste al65ba todos se salieron. La luz, en que un vaso ardía e'.1 el suelo, al muro ar1yjaha •-/ la sombra ael lecho: y entre aquella sombra veíase á intét' valos dibujarse rígida la forma del cuerpo. Despertaba el día, y á su albot' primero, con sus mil rüidos despertaba el pueblo Ante aque-1 contraste de vida y misterios, de luz y tinieblas , ,medité un momento: ¡Dios míot qué solos se q~edan l~s muer>tos!! · De la casa en hom brns lleváronla al templo, y eµ una capilla de.iaron el férr·etro. Allí, rodearon • sus pálidos restos de amarillas velas y de paños · negros. Al dar de las. ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos; cruzó la ancha nave, las pu.ert::i,s gimiel'on, y el santo recinto quedóse desierto. De un reloj se oía compasado el péndulo y de ~lgunos cirios el chisporroteo. __ Tan medroso y-triste, tan oscuro y yerto tocio se encontraba . . .. / ~Vuelve el p-ol vo al pol voW ¿,Vuela el alma al cieloW Todo es vil materia, podredumbre_ y cieno~ ¡No sé; pe1'0 hay algo que explicar no puedo, que al par nos infunde repugnancia- y duelo, ~1 dejar tai1 tristes tán sol.os los muertost GusTAvo A. BÉCQUER. AWALTER BURTON. I. · Los ojos llorosos, NublaJos los cielos 1 El pecho oprimido, Sacamos a1 muert.o; Hermanos y amigos Vestidos ele negt'O El carro seguían Formando el cortejo. Hermosas coronas, Tributo de duelo, Y floridas cruces, Cubrian el féretrp. Pasó en la eapilla · Por breves momentos, Y de allí salimos Marchando en silencio. Abierta la fosa, Los sepultureros Y a nos aguarda6an Firmes en su puesto. Menuda llovizna Lloraban los cielos, Y al hoyo profundo Bajamos al muei·to. ¡Adiós! le dijimos Con trémulo acento: Sonó la campana ' Su toque postrero; Luego dos paladas De tierra cayeron, Golpeando lo. caja - Con lúgubre estrnendo. ¡Ad'.6sl pobre amigo, Se fue1'on -diciendo Los del duelo, y tristes Desápa1 ecieron. Quedéme mirando El.lugar desierto, Y exclamé con Bécquer, Oprimido el pecho: -,-¡Dios mto, qué solos Se quedan los muertos! II. -Salí murmurando Lo que Bécquer <lijo-;- Lo que resonaba Dentro de mí mismo; Lo que de los muertos Todos repetimos, Cuando los dejamos En su -último asilo. Vuelv~ ~l p.olvo al polvo En constante giro; Pero el alma humana Cumple sus ddstínos, Y á los cielos se alza con pujan te brío: Lo del cielo al cielo, .-Y á la tierra el limo. -; -(.(No al homb.re en la huesa Her.manos, sumimos; SUELTOS. Crisis minisfori:ti es la voz gen-eralque circula con insistencia. felinisi.ro italiano, s e fíor de S e()' re fllé re- c!bido en audi~n :i a solemne _poi· S~~- el Prn- s1dente y el i\'frn1stro de Relaciones Exterio- res, cruzúndose los discursos de' estilo, col'- dia!Ps y francos. . ; Desórdenes. -Ante ayer y ayer ha ·estado · la Capital en un estado de exitación grande. El pueblo compacta pide la nulidad de las leyes de Municipalidad. Mediante Ja caí'encia del R eahmento de Policia muchos han podido usa~ libremente arm.as el e fuego_resultandc tres heridos. Hoy no está asegurada la trnnquilidacl del vecindario. - it1fo.la \ 'eeamlad.-Junto á nuesh·os taller-e::; ~ 1 existe bajo el número 1-21 una pequeña im-- . prenta de u-r: señor López, de dolllie -s-alen lo::; papelu chos ~nmundos. Corrern.o,s el riesgo de ser confunmdos por los exaltados y suplica- mos al se.fiar Intendente que vea una fol'ma -de. ~arant1za~nos la pr·opí edad.Y. el traba.jo . .1oe.~ al senor Alcalde Mumc1pal exigir quA - d1chct i-m¡)1·enta ponga su le trero al frente co- mo lo hace todo establecidi i1~nto industrial. De erónic~1.-El Coronel, seüor Men_clizá- bal, ha encabezado una suscrición, .con d ob- jeto do traer á esta Cap .it.al los restos del doc- t1 ~ ·- r ~ "',; Ar· ;:etQ,Ré'n1 ero que fa.U eci-6 el ~- ,..,1 e, siendO Sub-prefecto .. de Lu .. - ~nu. · ~ ~o se ha reuní~o el Colegio El:ectoral que deb1a haberlo verifica.do el día 26, según lo dispuesto por la ley de 11 del aétual, r1o obs- tante lo::; E'-sfuel'zos patr·ióticos del señor Re- vore<l.o Alc&lde Mu111.~ipal. ¡Quizá temerían algo ... ! La Facultad de ciencias ha -dispu esto que los alumnos de_ Q_uímica pague1.1 uno; dos y tres sol~s pol' der~cho_s de práct1.ca en el La- vo1·ato1·io., _con aplicación al primero, seguqdo_ ~· tercer ano. La noble y viril' Arequipa, ha dado una prueba term.inante ·de su civismo r1~publicano, con la f~lecc1ón de una Municip:;ilidad dío·na de ~us antecedentes pat1·ió1icos y de sus a~pi­ racwnes levantadas. En la noche de la clausura del Congreso, que deja una estela de funesros recl1e1·dos , hubo alarma en algunas de las calles inme0ia- t¡:\.S á la plaza de la Inquisició:1, pués no ia.lta.- ban pers?na_s que ·creye ra n que el pueblo, jus- tamente rnd1gnado contra los Rep1·esentantes que han ~urlado las esperanzas¡del pais, les di e- 1·.~ m~r-ec1da Cf'nc~reada. Perola actividaq y di- hJenc1a dela Policía, devolvió toda la tran- quilidad á los timoratos Diputados que esta- ban temblando en sus curules, no juzgá11dose segu~os n_i .rl~ntro del Templo de las Leyes. -El ed1fic10 del Con gr eso amaneció ador- n~clo con coron as de a}falfa y ci,PI'és. _¿Si al- gun chusco habrá cre1do que se tra.1aba del cadfwei· de algún borrico~ .lWueslro sea~vie!o.-El Miércoles no daré- , mos número por se1~ día de fiesta. . Por es?- razón _inc ertamos hoy algún mate- rial relativo al triste día de d1funtos H?- llamado la atención de todos los que im- parc1almen•e han seguido con ojo .avisar, y ok do atento, los últi· rng s[acon~ecimientos, el no haber-se oído en lo s dos dias de broma ni un solo viva al doctor Valcárcel ni al · CÍr>~ulo ni a~ pal'~ i do Ctv ico. Todo lo que han gritado ha s1~0 v1 torean.do al GenerQl Cáce.res y á dvn N1col F1s de P1érola. . A qué le sab1·á el mel'engue á don Maria- riano ... 1 , &tentado conta-a ei .P~uirc Coloma.-Lo que sigue se l.ee en «Las Novedades>) de Nue- va Yo1·k: l-Iáse hahla~o en Bilbao de un suceso que se ~upone ocurrido en el bosque del Colegié> de Deusto. , . Si son ciertas estas versiones, paseábase el ilustre autor de Pequeñeces á. la caída de la tai~de por el hermoso y solitario bosque que existe á espaldas del Coleg io. Al internarse entre los úrbol es vióse acometido de repente püt' trns llom bres de mala cataclu·ra-' . armados 1 de nayajas, qu e habían esca lado sin duda la ¡ ·ce rca. r¡u~ rodea la extensa posesión de los pa- dres Jes 1.utas. El Padre Colorna, con un valor . y una _se renidnl que revelan el e-c forzado tem·~ ¡ple de su alma hizo frente sin qu.e J'ecibiese en ¡ ta.n desigual lucha mas que una leve herida e11 ¡el brazo. Los '.1-gresores huyeron_ por la mis:~m ~ cerca q UJ3 habi~n escalado~ y segun declarac10n 1 del Padre Coloma, parecían ser unos mineW)s ~ borrachos. · >' -

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx