Los Andes

. ' '·. / .11 AÑO 11-NúMERO 154. LIMA, MIÉRCOLES 11 DE A'BRIL DE 1894. rnrmADO EN 17 DE SETIEMBRE DE 1892 35 1-f ISTORIA DEL PERU DE CLE~IENTS R. TRADUCIDA DEL INGLÉS POR JUAN DE D. BENITES. ES PROPIEDAD DEL TRADUCTOR Y NO hs .1:-ERMITE LA REPRODUCCIÓN) El ~3:rqués d~sembarcó en Paita, navegando por Ja costa llegó al Callao y ~ué _recibido en Lima corno virey el 29 de Junio de 1556, con una pompa yun l.UJO sin p~e~~dente. ~ra hom.bre r:apaz y dec~dido, y vino _resuelto á ponel' fin a toda sechc1on. La primera dtspos1ctón que dictó fué que 111ngun español aban- d.ona1·a el lugar de su residencia sin el correspondiente permiso de las auto· ndades, despues de comprobar Ja causa de su movilidad; luego investigó acerca de la conducta de los Oidores de la Real Audiencia, quienes en vez de :permanecer en Lima administrando justi~ia, ~e ocupaban e.n recorr.er el país a la .cabeza de tropas. Supo que tenían rivalidades entre ellos, y viendo que el estado de desorden que reinaba hacia imposible la t ranquilidad y Ja paz, for- muló contra tres de ell?s graves acusaciones, pidiendo su retiro; supo que Jos go.bernadores y corregtdores de distrito mant\Jnían gran número de soldados octoso? que solo esperaban una oportunidad para hacer daño, y que sus in- ~orahclades y excesos hacían peligrar la paz del vireinato. Mantuvo vigilan- cia estricta y ocular sobre la artillería, ordenó que se trajese cuanto ca- ñon babia en el país, y· tambien organizó una gl~ ardia permanente de 400 arcabuceros. Despues de hechos todos estos preparativos, el Marqués de Cañete co- menzó á .estirpar con mano vigorosa Jos últimos vestigios de sedición y ' re- vuelta, sin el menor escrúpulo de los medios que para ello se valiera· mandó ll_af!lar á todos aquellos _notables col.anos de antecedentes turbulentod, los que vinieron presurosos á Lima, creyendo que se trataba de nuevos repartimien- ·tos. Muchos ele ello E- habían tomado parte importante en las guerras civiles, y se les d?sarmó y desterr6 á P~namá, Chile ó E s paña. Tumás Vásquez, uno d~ los tenientes desertores de Girón en Pucará, fué condenado al último .3U- phc1? y esto á pesar de l.18:ber sido absuelto por los Oidores. Dió órden á los co- rregt~ores Pi;tra que apr1;:;1onaran. ~todo turbul~11to ó peligroso de su distrito. Martm de l~o.ble·s un antiguo capltan fué decapitado por haber tomado parte en Ja deposic1~n de Blasc~ Nuiíez Vela, aunque había ya sido perdonado por Gas.ca y obtem?o la sefu~1dad. de no ser m_ás molestado. De este modo se puso fin a la an~rqm~ que hab1a rema.do en el país por más de veinte aüos. El Virey vin? acornpaña~o de su esposa y familia. Era ésta la p~imera vez que en el Peru se establec1a la Corte formando un centro á la sociedad rodea?o de ci.erto esplendor rrovincial. A 13: casa de gob-ierno se le 11-amÓ Palac10 y se formó una guardia real que consistía en ciento cincuenta caballe- r?s de lanza y espada con concesiones pura armas y caballos. Entre las me- di~i:ts que adoptó en bien del país, podemos citar la concentración ele las fa- milias que se hall~ban cl.eseminadas, formando con ellas comunidades que despues lleg.aron a. ser crndades. De este modo se fundó la ~iudad de Cuen·· ca en i:l gobierno de Quito; Sama, en. la <?Osta del Perti; y Cañete, situada en el fertd valle de ~uarcn. qon la abdicactón de Cárlos V, en 1556 se aprove- chó de la exaltay1ón de Felt pe II al trono para exhíbir un lujo real en la bri- llante ceremonia. · El Marqués de Cañete envió á todos aquellos que habían probado ser de espíritu ~umultuoso, á distintas espediciones de descubi:imíento, las más de ellas pelig.rosas. Despachó también varias espediciones á los bosques de la montaña. La :nás f8:rnosa de entre estas fue la de l?ecll'o <;le Ursua, á quien se le ordenó eqmpar una flotilla sobre el rio Huallaga, para que sio·uiese las hue- llas ele Orellana has~a el rio Amazonas. La historia del asesin~to de Ursua por.Jos ai;iotinados y ele la sucesión del tira~o Aguirre, forma ~rn? rle lo.s epi- sodios mas conmovedores de toda la narrac10n de los descubr1m1entos de los esp;:· ñoles; pero Chile ft~é el gran teatro para el espíritu militar de aquella época. Desp.ués del~ carda ele CJ:onzalo Pizarro, Pedro ele Val di vía, el conqv1s- .taclor de Chile, voly1ó. a su gobierno en 1549, tuvo una serie ele sangrientas batallas contra· los rnd10s araucanos hasta qu é , de manos de ellos, alcanzó la mue1·te más horrorosa que puéclese describir, en Die1embre de 1553. El virey mandó como go~ernador de Chile a su ·;hijo García Hurtado ele Mendoza, jóv~n que apenas contaba veintidos año s . Salió del puerto del Ca- llao con setecientos hombres. Entre sus oficiales se encontraba Alfonso de Ercilla, cuyo poema épico rememora Ja famou a-uerra araucana, en el Sur ele Chi)e: El jliven Mendoza se desprestijió por l~~ crnelrlad con que trataba á sus pr1s10neros. Después de su ~alida, en 1561 se in s tituyó la Real Audien- c~a en Chile, siendo su primer presiLlente el do;tor Melchor Bravo de Sara- via. El Capitán General d? Chile continuaba bajo las ót'de nes del Virey del Per~. E~ Margues se manifestaba ?Lnsio~o por conciliar el espíritu de la po- blación rndigena, y sobre todo de inducir al Inca á que jurase. adhesión á la cor~na de Espari~. Después <le la muel' te del Inéa M~rnco, se fo1·mó una pe· quena corte en Vil~as, rodeada de algunos fieles servidores l:ll1 un recodo de 1as montañas de Vilcabamba. Mane?. cle ºó tres hijos,.Sa~r ri Tupac·, Cusi. Titu Yupan.qui y Tupac Ama- ru,. y una hija llamada Mana 1 upac U sea. qmen se casó con uno de los con- qu1stadore~,. un Vas:o llamado ~.edro Ort1~ de Orue, S~yri Tupac era el he- redel'O legitimo y remaba en Viticos. Varios de los miembros de la familia incaica se h~bfan españoliza.do por completo, Paulo el hermano ele Manco !ne~,. ~rn~ia tiempo. se había dedicado á _la causa es .r....añola; ~e. hizo cristiano y r~ctbi~ en el bau?t1smo el nombre de Cristó.val, se e permitió tomar por re- sidencia el palacio d~ Colca~1!pata que clomrnaha el Cuzco y · en donde murió en Mayo de 1549. Dejó un h1JO que fué el Inca Melchor Cárlos. Varias de las princesa~ peruanas se ca~aron con caballeros españoles; de modo ciue gran nú- rr:ero de Jó-:'enes descendientes ele ambas razas se educaban en las principales ciudades. Eran esto:; otros tantos es labones que unían la raza de los meas con la de sus .conqmstad~res. Exi s tía un colegio en el Cuzco, en el que se educaba el .Jóve.n Garcdass ? de la Vega, hijo d~ una princesa peruana. Este, en la historia de su familia matérna que escr·1bió nos refiere muchos de los episodios de su vicia escolar, citando los nombres ,._de varios de sus con- discípulos. En 1558, á los Curacas que comprobaron ante la Real Aurliencia su derecho por suces.ión, se les permitió el ejercicio de jurisdicción r.omo magis· trado?. Pero Sayn Tupac ~ún ~e sosten fa. El Marqués ele Cañete le envió una emb:;i.Jada compuesta del historiador Juan_ de Betanzos, literato español en- tendido en la le_ngu.a quechua; y Beatriz Nusta, Tia del Inca y esposa del buen C?-ball~ro Manc10 Si~rra de Leg~izamo. Le persuad~eron á que dejase su re· s1dencia en esos desiertos de V1lcaba.mba en cambio de otra más cómoda y de una pencion vitalicia. Se encamin' 'i á Lima á jurar alianza á las autorida- des del Rey, y s.us hermano? perma.n~cieron ~ . ~dependientes rod8ados de mu- chos fieles servidores. El Vuey recib1ú al legtt1mo soberano del Peru cíl n ~n-]o el rango debido á su elevada clase, le confirió el titulo de AdelantaLlo y se le señaló una pención vitalicia. Renunció la sGberanía en cambio Llo estas con- cesiones, y mientras firmaba los documentos tomó entre .s:is inanos una he- bra del fler.o de oro de la sobremesa que tenia ante sí, chc1endo: «Todo este paño y su guarnición eran mios, y ahora me dan 1111~ ~ilachita para mi sus- tento y el de mi familia))-De regreso al Cuzco recibió los homenaJeS de respeto de los natural es y de los colonos, . se convirtió á la re)igión cristiana tornando en el bauti s mo el nombre de. Diego y su esposa Cus1 Huarcay el de María. Habiéndo s e retirado ú Yucay, murió á los dos aííos devorado por una peofunda tristeza. Dejó una hija que se casó con _D. Martín García de Loyola, distinguido oficial del ejército de Chile y sobrino de San Ignacio de Loyola. . . . Al Marqués de Cafíete se le concechó libertad de accc1ón y se le asegu- ró el decidido apoyo de la peníns ula con tal de ~estau rar el órd~n en el ;perú. Sus medidas fueron fuertes y severas y por n:ied10 ele ellas ~urgió en su rnten- to. La re compensa que obtuvo fué, que Felipe II escuchó las queps d~ los desterrados, y se le indujo á creer que tal r1 gor no era favorable á los rnte- res es reales. Permitió oor esto que algunos d/e los tumultosos regresasen al Perti y se determinó á :·em ~ ver al vire)y. Don Dif'go de Acevedo y Zúñiga, Conde de Nieva, sucedió al Marqués <le Cafí e te. Salió de España en Enero de 1560 y cle;:.;embarcó en Payta en el siguiente mes de Abril. Con este nom- bramiento recibió Hurtado de Mendoza un golpe .mortal, que bastó para que muriese ántes de ,que su suces or entrase en Luna el 30 de Marzo de 1561, después de haber gobernado el Perú por casi ci neo ~.ños. Desempeñó su co- metí.do con conciencia, restaurando la tranquilidad entre los conquistadores, y le dejó á su sucesor precios(¡ campo sobre que labrar la felicidad ele con- quistadores y conr¡uistados, lo cuai po<lía hacer por medio ele un régimen ad- ministrativo adecuado á sus necesidades.-El :Marqués había enviado a Es- paña 684,287 ducados; pel'O la incesante demanda ele fondos hacían estériles todos los esfuerzos para el estabieci miento ele un buen gobierno en las colo- nias. Los restos del 1vlarqués de Cañ6te fueron enviados á España y ent.erra- dos en Cuenca, su ciudad natal. La administración del Conde de Nieva fué de corta duración. Por unos amores ilícitos que tuvo con su prima, la espos a ele Don Rodrigo Manrique de Lara, descubiertos por el celoso esposo. E s te una noche, cuando el Conde pasaba por la c.all e de los Trapilos, Ío hizo atacar por Yarios negros que, ar- mados de sacos llenos de arena, Je dejaron mue rto en el sitio. A la mafíana siguiente se Je encontró aco:iitado en su heho, y para evitar un escándalo se hizo correr la voz de que su muerte era efecto· ele un a ccid e nte que le había sobrevenido. Los jueces aprovf:)cbaron ele esta voz y dieron el juicio por ter- minado. La muerte del vire y tuvo luga r el 20 ele Febrero el e .15(H. (1) Felipe II á quien llegó la noticia de la rn uerte del Vi rey, s egun la mira de los ju~ces, no quiso dar al nuevo enviado el título de virey. La elección recayó sobre el expe.rimentado jurisconsulto miembro del Consejo de Indias, Licenciado D. Lopez García de Cas tro, con el título de GoberQador s Capit.an General del Perú y Pr'esidente ele Ja Rt.:al Amliencia. Entró á Lima el 22 de Setiembre de 15B-1; su corto periodo fu é poco prolífico en acontecirnientos no- tables. Di viclió el territorio en provincias al mando de corregidores, se trató de aumentar las entradas del fisco imponiendo der echo s de aduana á que so llamó al1noja1·ifazgo, y envió una espedición que ,salió del Callao al mando ele Álvaro de Mendaña á descubr·ir nuevas tierras; Alvaro era sobrino del gober- nador y descubrió las islas de Salomón .-En 1566 se descubrió el mineral ele azogue ele Huancavelica, y ·el 26 de Setiembre ele 15G7. entregó el mando al nuevo virey D. Francisco de Toledo. Regresó á España y reasumió su puesto en el -Consejo d8 Indias. D. Fean cisco de Toledo era hermano menor d<::l cuarto Conde de Orope- sa, de uno de los ramales <le la antigua casa de Al va. Hombre ya entrado en años, des empeñaba el puesto de mayordomo de l Rey; era enérO'ico y resuelto y se dedicaba ~on t?da. c?ntracc~ón ~l cumplimiento de su debe?. Sin embargo era escaso de mte.hgencia y ant1pátJco. (2) . Desembarcó en P<lyt~ y se dirigí~ á Lima por tierra, visitando todos los puntos de la costa y es tudiando las costurn bres de sus h~bitantes. Con él se restableció ~l vireynato, .ele. moJo qu~ fu~ el quinto vi r ey del Perú. Resolvió hacer una gira pop .las distrntas provincias parn se guir su obra de investiga- ci.ón é ímponers_e bien de las leyes. y ~ostumbres de lo s indíg enas. En esta gira lo acon'.panabar: tres homb~'es 111.tel1gentes y muy comp e t e ntes:~! jesuita Acosta; el oidor Mat1enzo y el L1cenciarl.o Polo de Ondcgardo. Los valiosos é . interes antes escritos de estos tres persun aj es , se han cons e rvado has ta el clia. -Despues de haber obtenido granele s conocimie ntes de las 1oca1iclades y a-""u- dado po_r tan ilus tres ~onsejeros, el vírey formuló un código p a ra el régin~e n del gob1~rno en el pc' .l.ís; perG iantes resolvió ciar fin con la dinastía perumi<l por medio ele una cruelcla.cl refin~da. Incapaz do comprender la {JO!itica libe - ra.l .del 1v1arq~és ~e Cañete., :re;ró Toledo .que no hG.bía seguridad para <·I gobier~o espanol mientras existiese en Jos peruanos amor y veneración pe ,. sus avt1guos, sobernnos. E11 el Cuzco hubo gran regocijo con motivo ele la llegada del Virey To- ledo, en. 1.571. E~ p],rnblo de . la antigua capit.al de s de que sus legítimos sobe- ranos v1 vian fug1ti vos en Vdcaban1ba, cons1der-aba al Inca Paulo residente (: n el palacio <le Colcampata ;r al sucesor de este Don Cárlos, que ascendió ~1 l trnno en 1?45, como á sus Jefes y protectores . La espnsa del Ir:. ca Cárlos, el !«1 á luz un mño que en la pila bauti smal de la iglAsia de San Cristoval, rec ibit el nombre ele Melcbor Cárlos, Bl Domingo de la Epifanía en· 1571, y el VireY fué UJ:io ~e s~1s padrinos. Colcam pata es un a planicie sobre la cual existe l1 ; ) p:=i-lacio rnca1co <le época muy remota. Tenía una graH muralla que casi lu circundaba. La obra ele mampos tería no tien e rival; los costados ele esta O'ean murnlla se inclinan hácia el centro; lo s dinteles son h eclws de enormes bmo · nolitos; c'.°1si tocia la plani cie está.sembrada por árboles de molle de graciosa :; ho.1.as y siemp1· ~ cargados de rac ímos.d~ su encarn.ado fruto. En la parte po s · 181-ior ~~J palac10. se le.van ta el preciptcio de Sacsaihuama.n sobre el c1ue _estf!. constnild.:> ~l a ntiguo fuerte. Por de lante y .en la parte baJa de Colcarnpata sP des.ta ~a la crndad del Cuzco, más allá sus ri cos valles, y todo este escenari o lo .limita los elevados picos ~le Vil-::anota. El camino continúa por la paetr- oriental hasta perderse de vista en Ja montaña. Por el lado Oeste está l:! puerta ptincipal de la capilla de San Cri s toval, y cerca ele ella hay una calle en declive que conduce a la ciudad. (1) Léase el libro de Ricardo Palma titulaci o Tradicíones. (2) 1:l°º nos p~1·ecejus~i0eadu el califi cativo de csca::;cz de inteligencia tratán - dose del y1re.y que, por sus lJ1en med1radus 01'llenanz,1s, ha me1·ecido que se le llam!ó! pol' los h1::;to1wdo~es el Salón pe~uan?. Lo que verdaderamente du.t"ia el nombre de Don Fra_nc1;-;co de foledo ante la historia, es su crnelda.d y felonía para con el Inc 0 y sus prmcipales adeptos,

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