Los Andes

Íll AÑO 11-NúMERO 153. LIMA, SÁBADO 7 DE ABRIL DE 1894. FUNDADO EN 47 DE SETIEMBRE DE 1892 34 HISTORIA DEL PERU DE CLEMENTS R. TRA.DDCJDA DEL INGLÉS POR JUAN DE D. BENITES. ES PROPIEDAD DEL TRADUCTOR Y NO hs i:-ERMITE LA REPRODUCCIÓN) NOTAS DEL TRADUCTOR CITAS DEL CAPITULO V , Núu. 1.-PÁGINA 88.-<i:Los indomables soldados <le Pizarro eran mas á propó-- sito para combatir contrn los fieros aztecas que contra Jos afeminados y mas civiliza- dos peruanos. Embriagado;:. con la posesión de un pode!' <'l que no estaban acostum- brados, y sin la meuol' idea de Ja responsabilidad que euvolvía su situación dP. duefios del pais, se entr0garon con frecuencia á satisfacer todos Jos capl'ichos que su fantasía ó su crueldad les dictaba. Muchas veces, dice un testigo nada sospechoso, he visto á los españoles, largo tiempo µespues de la congui~t?, entretenerse en cazar indios con perros -carniceros por mera diversión, ó para adiestrará los perros. La licencia no tenía límites: las donce.llas eran arrancadas sin escrúpulo de Jos brazos de sus fa- milias pam satisfacer las pasiones de sus brutales conquistadores. Las sagradas ca- sas de las vírgenes del Sol fueron abiertas y "ioladas, y el caballero españ ·l llf'nó su harem de multitud de jóvenes indias, como si la media luna y n0 la inmaculada crnz fuesA el símbolo de su ban<lera.»-Prescott.-Hist. de la Conq.,- pág. 185. v:Se puede afirmar que hicieron m:>.s daño los españoles con solos quatro ali.os que el Inga ett quatr.ocientos_>-Ondegardo, Rel. seg. MS. .- Núw. 2.-PÁmNA 88.-Dominando en la Junta de Valladolid las ideas de Las Casas, se redactaron treinta y nueve ordenanzas, conocidas bajo el nombre de nuevas leyes, las que firmadas f'n Barcelona por el Empe1·ado1· e11 20 de Noviembre de 1542, fueron publicadas en Maétcid y en Sevilla á principios de 1543. En el nuevo código se daban ordenanzas al Consejo y :'.t las Audiencias de Indias para el gobierno general de las colonias, especialmente para libertará los indios de la opresión de los enco- menderos y descubridores.»-Véase Hist. del Perú bajo Ja Dina~tla Austriaca, por S. Lorente. · NÚll 3.-PÁGINA 90.-Zár~te en un ejemplar imp~eso de su obra dice: _o:Deo!e e~ el pecho con la daga, según dtcen, pero el V1rey lo niega». En el manus.cr1to or1- g111al que todavía existe en Jimaneas, i·efiere el hecho sin comentario alguno. «Lue- e go el dicho Virei echó mano á una daga, i arremetió con él, i le dió una pur'ialada, i r Íl gr·an~es voces mando que le matasen.».- - Era esta sin duda su leal convicción cuan- do :-~cr1bía en el mismo .sitw y poco despues del acontecimiento. Pero sin duda juzgó ' poht1co y prudente modificar sus expresiones antes de dar la obra á la estampa.- . Otro autor contempor{lneo, bien enterado de estos suce~os y amigo del Virey, se ex- presa de este modo: «Dicen que le hizo vai-ias her-idas eon la daga» y no trata de re- futar de manera alguna el cargo (Relación de los sucesos del Perü MS.) Esta versión parece.en efecto. se1· la más generalm1>.nte recibida en aquel tiempo por los que tenían Ios meJ<?res m. edws. de saber la verda?. G. Prescott, Conq. del Perú.-M. de Mendi- buru, Dice. Hist. Bio.-S. Lorente. Hist. del Perú bajo la Dinastía Austríaca. NúM. 4.- PÁGINA 92. -Véase la obra de Tradiciones Peruanas poi' Ricardo P~lma. NuM 5.-PÁGINA 92.-«Las guerrillas realistas ernn mandadas por·Girón y las lle Gonzfllo por Acosta, y ap.enas rompieron lo,s fuegos,segener·alizó el combate con ml:'ts furia que concierto. La caballería del Virey a1·rolló á lo1' contrarios en el primer cho- que, y hubo de ceder e11 el segundo en euent.rn ; algunos caball eros huyeron: pero la mayoría exo1tados por sus oficiales volvieron á rehacerse. Rotas las lanzas, pelearon con mazas, espadas y ha ~has, mas no ,tardaron en ser desbaratadas, porque 103 caba- llos estaban rendidos de las últimas marchas, el fuego enemigo habia aclarado los escuadrones y los principales jefes yacían muertos ó moribundos. El Virey que habla roto la primer<1. lanza y arrojado de la silla á un tal Montalvo, vió caer· á su lado á los de :;u escolta, recibió un arcabuzazo y <lespnes un hachazo en la cabflza que le aturdió y le hizo venir al suelo. Benalcazar cayó igualmente á los piés de su caballo y fué der Jada por muerto. Cabrera murió <le Jos primeros. Sancho Sánchez de Avila, aunque- herido de un arcabuzazo manejó con destreza una espada de dos manos, penetró en- tre los enemigos, y cuando principiaba á cantar vi c toria, re ~ ibió una estocada mortal Tambien estaban mal heridos Girón y el Oido1· Alvarez, que como su colega Cepeda, peleó con _un valor .ajen? d~ su profes_ión. La infantería sostenía aun el des!gunl com- bate, supltendo su rnfer10ridad numérica con voces briosas y con la magnitud de los esfuerzos; pe1·0 al fin hubo de ponerse en desordenada fuga, hallúndose sin jefes y en- vuelta por todas partes.»-S. LQrente, id. id. NuM 6.-PAGINA 93.-o:A la edad en que pocos hombrts conse1•van el fuego de las pasiones y el vigor de los órganos, pasaba sin descanso seis vece ." los Andes, de Quito á San Miguel, <le Lima á Guamanga, de Lucanas al Cuzco, ::!el Qallao á Arequi- pa y de A1~equip~ ñ Charca~. Comiendo, durmiendo y bebiendo sobre el caballo, se mostraba rnsenr:;1ble á Jos hielos de la puna, ú la ardiente reve1·beración de los arena- les'. á las pri_vaciones y á las fatigas ~~ las mo rchas forzadas por s ubidas e!';cabrosas y r~pidos d~c~1ves; descubría á l<?s fugitivos, aunque se ocultaran en las entrañas <le la J t!erra; ad1v10aba las consp1rac1ones; ,ordenaba los suplicios, escarnec iendo á sus vic- t1.mas, ó per~lonaba {1 los que ~te~taban contra su vid<~, hacienJo p0c0 caso de su pro- pia _clemencia; se bu daba de s1 mismo y de cuanto hay de respetable eu el Gi elo. y en la tierra. Por eso, le temían sus enemigos no sólo como á un hombre terrible por el poder de su voluntad y de la inteligencia, &ino como al demonio de los Andes. Decían algunos, que Car·baji:>l tenia. un diablo familiar, -y aseguraban otros, que él, su mula y un negro andaban por los a1res.»-Id. id. · Nmr 7.-PÁGIN_.... 95.-«Los de Di ego Centeno, como yuan con Ja pujanga de una ca~rera larga, 11.evaron á los de Gongalo Pi9arro de encuentro, .Y los atropellaron como _;;1 fue1·an aueJas, y cayeron cauallos y caualleros» Com. Real, parte II, hb. V, cap. XIX. o:El sablazo que recibió Cepeda le abrió de arriba abajo la nariz; y la cicatriz que luego le quedó era tan horrible, que hubo de cubrirla con un par·che» según nos dice Garc!!asso, que Je vió muchas veces en el Cuzco . ~úM 8.-P.fa1~A 96.-«Con Gasea, que á la llegada de Gonzalo se hablan aleja- do los Jefes del ej ército avergonzados <le haber ¡:mesto en se:n oj.ante trancf' á su bien ,hecho1-, tuvo un alte1·cado en esto:;; térmmos·-~Os parece bien haber levantado gente contra el Emperador, haberos hecho Gobe1·nador de la tierra contra su voluntad y ha- b~r muerto .á_ un Vil'eyf-Yo no nrn he hecho Gobel'nador, sino que los Oidores me d,1ero11 prov1s16n par-a serlo á petieiún d~ todas las ciudades del reyno, y en confirma- c16n d~ la cédula_de S. M., para ~ue m1 her~nano el Marqu és nombrase Gobernador despues de i;us dias; pues es J?üblico y notorio qufl me nombró á mí. Y no es mucho 9ue. sea Gobernador de esta t·e1 ra aquel que la ha ganado.-Os habéis mostl'ado muy mgrato á las mercedes que S. M. hizo al Marqués vuestro hermano; con la qui} pa- s~1steis de pobres á ricos y fuist~is levantados del polvo; y vos no habéis hecho narla en el descubrimiento de la tierra.-Cierto, parn descu 1) rir la tierra bastó mi hermano solo; mas par-a ganarla á nuest1·a costa y 1'-i esgo, todos cuat1·0 hel'manos y d Pm:'!c; ~il­ rientes y amigos fuimos menester. La mer·ced hecha á mi hermano fué sola111t.:11Le el titulo y nomb1·e del Marqués; y S. M. no nos levantó del polvo d1~ la tir rra, que so- mos caballe1·os hijoc.lalgos-rle solar conocido desde q~1e los O:odos entraron á España; á los que ~10 lo son, pod1·á. S. M. con en cargos y oficios levantados del polvo en que esUrn; y s1 eramos pob1 es, para eso salimos por el mundo y ganamos este irnperio· so lo hemos dado á S.M. pudi endo quedal'llos con él, como lo han hecho ut1•os muchos conquistadores. · -Ninguna razón divina ni humana puede disculpar el delito de rebelión contl'R. su príncipe 11aturnl ni las cnwldades, ni iújusticias que habéis cometido, · Antes que Gonzalo pudiera presenta¡· suplicas, ni escusas, cortó Gasea el peli- groso diálogo, grita11do: ccQuítemelo de aquí, que tán tit·ano está hov como aver» S. Lorente, Hist. del Perú bajo la Dinastía Austriaca. " . ~ NúM 9.,-PÁGiNA 97.-a:Fué muerto Carbajal á la edad de 84 años. Era natural de Arebalo, de 01·igen oscuro, y según algunos, paso su primera juventud en un con,.. vento. Al menos profesaba por los f'clesi ¿1sticos un despreció fraterno y conocía muy bien las manei·as de los frailes. Mas la mayos· pa rte de su larga carrera !~pasó entre las armas, sí1·viendo en Italia, dui·ante tteinta años, á las órd e nes de los más céle- bres generales, ha.l>i~nd.ose hallado en. las batallas ~e RavP.na y Pavia y en el sitio _de Roma. En el Pe1·ú s11·v1ó á l::t r evolución con el mismo celo co:1 que había seevido ft Vaca de Castro, obteniendo la prime1·a l'eputaci ó n militar y os tentando uno de los car::icte1·es más extraor-<linarios. P ..: 1· de -grncia, id ólatra do Ja diciplina, de testando la per·fidia y apreciando en poco su vida y las ajenas, oscureció Rus dotes con mús <le trescientas ejecuciones, cuya hono1: se act'eeentaba por la infe r nal complacencia con que m{1s de una vez amargó los últimos momentos de sus ví c timas»-S. Lorente. Hist. del Perü. pág. 182. · NúM 10.-PAGINA. 98.-EI M::iriscal Don Alonso Alvarado se hallaba en el Cuz· co encargado de sosteuer el órden; y con sus du1·as providencias logl'ó desbaratar una revolución tl'amada allí por Egas de Guzmún, D. Sebastián de Castilla y otros. En Areqnipa Vasco Go(_linez exit·!ba ~11 caµitñn Robl.es para rPunir g ent.e y pasará Char- cas contra el corregidor D. Pablo Meneces, lrnc1endo valer las voces de que manto·. nía rela.ciones ilícitas con la mujer dP. Robles. Púsose éste en marcha esparciendo l_as peores H.leas cont1·a el gobierno para mover el paí:? y preparar un levantamieato, sin olvidar el tema del servicio perso11al de los indios qne se había prnhibi<lo. Todo eI Al- to Perú parecía conflagrado y en momentos de estallar» :rvl. do Mendiburu, Die Hist. Bio., pág. 275. - · NúM 11. PAGINA 100.-«Comoen el infortunio es sabido que se cambia el ú111mo de los amigos que lo son solo pafa la prospe1·idad; no pudienclo ;·el'se respecto ele Girón una prueba contraria y exepcional, ya sus principales cómplices meditaban el modo de alJandonado y pone1 sus perso1ias ú cubierto <le la desg1·acia. Muy luego en una pequeña escaramuza desertó, pasando al sei'vi cio del Rey con diez ó <loce, Tomi1s Vásquez, capitc'.ln el más ímimo de Gii~ ón y el más compl'ometido en su causa, como uno de los prímei·os fautores y cómplices de la ro:-voluéión .-Después de éste se de- sertaron el alferez Mateo del S az, Jos capi-tanes Gavilírn y l\.lendoza y el sargento mayor Illancz y ñ imitación de ellos, ciento cincuenta soldados que aprovedrnron del lance parn <leset·tar. Los c_mdillos ele los levantamientos no pueden roJ.ea1·se de los buenos, y los que no lo són, es indispensable p1·ocedan como lo hicieron los pérfidos que Girón r<"pntaha sus amigos verdado1·os .-Id. Id. pág. 128. Núi.r 12. PiGiNA 101. -((El Palentino a s ienta que en cuanto llegó Saravia á Lima hizo trasladará Girón á una pi·isión m{1s s egura que estaria en las c;1sas del Veedor García ele Sal cedo. Que ain se le tom1'> confesión y dec laró que h 'd..Jía proce- did? en co~iformidad á la opinión «de cuantos había e11 el P e1·ú de 1.odo_s estados, con- d1c1ón, cal1Jad, sexo y ella.u.» Segün la sentencia se le saco y co11duJO á la plaza·en un se'.ón .arrastrado f1 la. cola ele u11 rocin. El pt'P.goni~ro re~wtia. Pll voz alta «Esta es la JUSttcia qu e ma11da hace r S. M. y el magnifko c:ab1dlero D. P üdl'o Pue:·to Ca- rrero, mac~tro Je camp0, á esto hombre por,... traid o 1· ú la co1·ona re:il, y alborotaitor de estos re1110s: mündanle.cort.ar la cabeza pot• ello y tija1·ln. en el rollo <le esta ciudad: y que_sus casas se"l.n dert-1b3:<.L'l y .s embrado de snl, y puesto en ellas un mal'lnol con u_n re tulo que declare su delito: qui en ~al. ha~e c¡uc:i tal paguei>. Girón murió cris- tianamente mostrando grande arrepent1m1 ento de los mu chos males y daños que había causado. Contaba cuarenta y tres años de edad.-Id. i<l. p~1g. 129. CAP.JTULO VI. COLONrZACIÓN' DEL P .\ÍS Después de la narración riue hemos hecho de la civí1zación de los Inca :>. . es sorprendeilte la hi s_toria de lá conqu1st~ y la de ln:s gue~ras que ie sucedi <.~ ron .. La fantas mag or1a de batallas .r asesina tos , tan rnm ed1atamente despuf~~ ~: la ca1Ja del Imperio de los Incns, e s como una danza macabra 6 una bacann.: de asesinos sobre el cadáver de s u hermosa ví ctima· al des cribirla casi olv i· damos la tri s te suerte de los hijo s del país ; estas ·orgías de sanO're al fin ck b_ían cesar. E~ va~o. había el Gobierno Españ ol enviado al Pe~ú hábiles j1: r1sco~sulto.s, e rnqms1dores astu.tos pa1~a estab1f'.cer el orden en él, pues n ·· so_lo tr:acasaron todas sus te ntativas . smo que dieron margen á nuevas co :;; pltcac1ones. Cárlos V. tuvo el tin? de nombrar para tan escarabrosa tarea á un ;1o!Ji ... de alto rango, y de confe!'ll' á su d.el_egado amplios porleres, ya que no f'r.• éste, por cierto, un puesto env1chaclo por lo s cortesanos del Emperador. Cuando lo a.c~ptó D. Andrés Hurtado de Mendoza, yalo habian rechazado do -· altos personajes de la nobleza, y solo lo hizo por r.onsidorarlo cuestión de ho nor, á la vez que co~ bastante repugnancia. Natura! de la ciudad de Cuenc[L ~ué est~ ~abil . estadista vástago de una de las principales casas de Ca~,. tilla, d1st111gu1énclose tanto en las armas como en las letras; era va de m n -· dura edad y muy versado en c uestiones de Estado. Se le nombró 'V1rey uei Perú con un sueldo de 40,000 ducados mrnales ; hizo un estudio minucioso dfd estado del pais á que se le des tinaba, y en una carta fechada en Sevilla á ~ 1 de M_ayo de 1~55 presentó_ .:d Gobierno el plan ele Ja política que se p,roponü.1 s egu1r.-Hab1a en el Peru como 8, 000 es pañoles d e los que 489 eran erico- mt=rnderos, 1000 Bran empleados públi cos ó lo es taba n en su s propios estado ~< Una g_ran parte de los demás era.n oc io s C?s .Y no qu e ~· ían trabajar; el M_a:qu e; de Can e te, se pl'opu~o expul sar a los peligro s.os , e nvrnr á otros en comis10ne " de e~plorar.ión á t ierras de s conocidas y propu s o que se paralizase tocia emi · ~ración al Peru y que solo se permities e salir ele Espaifa á los que tuviesen JUSb caus a parn ello. El Emperador, en una carta que dirigió á su hija, la Re genta Juana. fechada en Diciembre del mismo año, aprobó la política que Sf· trazaba el nuevo Virey.

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