Los Andes
\ l ·.\ ¡ r t t f, 1 1· 1 r ! : ~ - ' ,. • AÑO 11-NúrHRO 148. LIMA, SÁBADO 17 DE MARZ.O DE 1894. . DIRECTORA-CLORINDA MATTO DE TURNER 32 HISTORIA. DEL .PERU DE ·cLEMENTS R. ~IARKHA~I TRADUCIDA DEL INGUS POR JUAN DE D. BENITES. ES PROPIEDAD DEL TRADUCTOR Y NO SE PERMITE LA REPRODUCCIÓN) (atendiendo á la ópoca) y con ocho arcabuces, estos cañones fueron fundidos en el Perú, iba acompañado del Inca Paulo y de un gran número ele tropas nácionales. Cµzco fué por mucho tiempo el teatro de los más activos prep,r rati vos ele guerra. · Vaca de Castro se embarcó para el Callao, puerto de Lima, pero tuvo que refugiarse en la Isla del Gallo á consecuencia de los malos tiemp.os y pro- cedió por tierra temeroso ele encontrarse con nuevos accidentfis. El mal cli- ma de las · pantanosas costas ele Buenaventura y de los densos bo_sr1ues que tuvo que atravesar, le causaron unas fuertes fiebres que más de una vez lo pusieron á las puertas de la muerte, pero +an. pronto como se encontró un tanto restablecido, ernsiguió resueltamente su vi.aje a'. J?erú: . D8bilitado por las enfermedades, ageno á las rudezas de una vida militar e ignorante de la fuerza y número de sus enemigos, otro menos resuelto que él hubies~ desisti- de tan attevida empresa. r Poco después de su desern barco recibió notic'ía del asesinato del Marqués y se lo comunicó al Rey en carta fec11ada en Quito N oviernbre 15 de 1541. Tuvo muchos adictos á su causa, que era la del Rey y á su llegada á Jau);a ya contaba con numei'osas fuerrns. Lima se declaró por Vaca de Castrn al día siguiente de sor e'rac-uada por los asesinos. Petlro ele Pueiles que quedó de gobernador ele Quito durante la espediciün de Gonzalo Pizarro á la tierra de Los Canelos, ~se orupaba en fabricar y reeojer armas, Alonso de Alvaeado y Holguín reclutaban jente, en tanto que Góniez de Tordoya venia precipitada- mente del Sur; éste clescle su derrota en 1\bancay se ocupaba en hacer excue- siones de caza á la montaña; era un eximio éazador y muy especialmente con balcones. Recibió Ja noticia de la muerte de su hijo mientras se encontraba en una de estas partidas y arrojando el halcón fuera de sí. exclamo: «Tiom- po es ya ele pelear y no de cazar» el asesinato ele su hijo encendió en él el p!l.- triotismo y el deseo de venganza. Aunque la carrera ele Vaca ele Castro era la de las letras y nó la de las armas, asumió el mando del ejército evit,ando de esto modo todo celo y emula- ción entre los jefes de igual rango y pre:-;tigio; visitó Lima con una peque- ña escolta y á su llegada á Jauja supo que Almagro ~1abia abandonado el Cuzco y que se dirijía a Vilcas. Recibió u~a comunicación ?e Almagro. en la que se quejaba de que se le tratase como a rnsurrecto, o~reciendo obedienc1.a si se.Je hacia Justicia; ·se le contestó que se le haría gracia con tal de que di·· solviese su ejército, que se sometiese á los tribunales del Rey y que entrega- se á los asesinos. Vaca de Castre inard1ó con su ejército ele Jauja á Guan1anga, ciudad fundada por Pizarro el 25 ele Junio de 1539, situada entre cerros y .quebradas, <letras de la ciudad se levanta la co.rclillera maritima y á una distancia de pocas leguas hácia el Este, se distingue la h.ermosa cacléna do Conclor-kunka. Pocos panoramas hay en el mundo que sean más hermosos que el que se do- mina de las quebradas de Guamanga. Siguiendo la ladera de la , ordill~ra en una estensión de más de dos leguas, se llega á una garganta que term111a en el camino real; rlos millas más allá está la quebr~da de La~11Jras-l~uayccu, y al lado opuesto las pampas de Chupas 11,374 pies sobre el mvel del mar, es más bien una vasta planicie, oues por la parte occidental se levantan las montañas casi perpendicularme'nte y por el Este hay un vasto cal11 po limitado por la elevada cadena de Conclor-kunka. A distancia de una mllla al. Sur de la quebrada,~se levanta' una colina que elevándose gradualmente va á con- fundirse con las más altas cimas ele los Andes. El camirto ele Vikas á Gua- manga pasaba por- la base de esta colina y atr3:ves~ba la pampa hasta la que- TJracla de Lambras-huayccu; las llanuras de Clrnpas que antes eran teercnos áridos ó cubiertos de pantanos hoy se encuentran cultivados y cubiertos de trigales. , Vaca de Castro salió ele Guamariga el !:'iba(lo 13 de Setiembre ele 15!2, se acantonó en la quebrada de Lambras-huayccu, teniendo á su lado izquier- do él camino que conduce de Vilcas á Guamanga. Dut·ante tres días es tu vier011 los solclado~ es puestos á violentas tempestades de nieve; Vaca de Castru rec!bió noticia de que Almagro marchaba á estacionarse entre su catn pamento y Gua- manga, pa·ra así cortarle la retirad~, inmediatamente esrenclió su ala derecha hasta dominar el camino á Gua.manga y colocó á sus arcab'uceros en unas pe- queñas colinas para. protejerlos de la artillería de Cándia. Almagro tuvo no· ticia de las mu,gnificas posiciones que ocupaban las fuerzas i·ealistas y no por esto se arredró, · muy por . el contrnrio apresuró su maecha al tra \.·és ele las pampas de Chugas y avistó á su enemigo el día 6 á las cuatro.de la tarde. No pensó Vaca de Ca~teo dar la batalla á esa hora por ser demas1ado tarde, pero rnstado por sus prinripales capitanes, los acoTnetió, despojándose así de tan - importan~es y buenas posiciones militares. El ejército re~lista contaba c?n setecientos hombre~ y un. exelente cuerpo de caballeeía, teniendo com,o maris- cal de campo al soldado veterano de las g~~rras ele !talia:, Fran.cisco de Ca_1~ bajal que llegó al Perú á Ja llamada de auxilio que hizo Pizarro á los ele MéJ.t- co durante el sitio del CuzcD. Aunque ya viejo y demasiado corpulento, srn embargo, conservaba la actividad y energía de sus mejores años, -~ra inhuman.a- . mente cruel., pero chispeante y gracioso. Dicen algunos ele los quP; presenci~ron su ejecución, que tuvo en esos momentos dichos agudos y chistes grac1osí- sirríos. Como militar ocupaba el primer puesto entre los mejores soldados del Perú. r Carbajal d1rijió el ataque en persoua. .Marchó con el ejército á la llanu- ra ordenando una pequeña conversión sobre la derecha del cue~po de arcabu- ceros á fin de protejer su cleeecha) y avanzó hasta ponerse á tiro de la reta- guardia ele los insunectos. Este .movimiento obligó á Almagro á hac~r alto y cambiar de frente, .formando en la misma llanura. Cándia se estacionó con SU artillerí!:l. en el ceiTO, teniendo los pantanos á la izq uiercla .)' la q_uebracJa de Lambras-huayccu á la derecha. Sus.arcabuceros protej.í~n la artillería y los flancos estaban defendidos por la caballería; en esta posictún esperó Almagro el ataque. El ejército real ocupaba la misma clase ele te1:renos accidentados, . como ,,...,,s mm=a; á un;s tr;scientas yardas hacia ~l. ?~ste, .una llanura-di~iclia á los combatien- rP:S, re ro an~es de entrar en posicwn y mientras convergía la infantería Cán- d1a h~zo terribles _estt:ag?s con_ sus ca;'lones en las ti.las enemigas, uno· !'/0111 de sus disparos d.ernbó a diez y siete entre muertos y heridos El flai· "º ! ' b ·· l · · i~ uunJt..:110 esta 3: proteud? p~r a caballería al mando de Alonso de Al varado. La ca- baller1a della.la rzqu~erd~ la m,anclal!~n ~lvarez Holguín y Garcilasso ele la Ve- ga y e~ gl'Ueso del eJérc1to, Go~ez Ioraoya. Vaca de Castro ocupaba la reta- guardia con una reserva de treinta ele á cab::i.llo, cumpu~sta de lo mejor de sus caballeros, entre ~stos estaban ~o-renzo de Atelana y Diego Centeno. Alma- gr? ocupaba el pnmer puesto a la cabeza de su caballería del ala derecha 1mentra:s que la 1~fantería formaba el centrn de su línea á órdenes de uno d¿ los asesmo_s de Pizarro .... Las fuerzas asc6ndían á unos trescientos hombres y las ventaJaS e.siaban al lado de Almagro que con su artillería bai·ría cuan- to se le presentaba por delante. Pedro Suárez, habil guerrero é instructol' de las fuerzas de Almagro, l~ _r:comcnd<;>.mucho de no abandona.e su puesto, pues era una excelente pos1cwn la mejor que se podía haber escojido. Las sombras ~le l_a noche comenzaban á estender:3e sobre el carn pamento cuando las fuerzas 10cl1genas c~e A!magro á órdenes del Inca Pauio, emprendie~ ron el ataque contra el 11~ncu iz:1merclo d~ los realistas; el nutrido fuego ele los a_rc:abuceros pro1~to. los disperso. CarbaJal comprendía la desventaja de sus po- s1ct0nes y que lo un1co que le podría salvar seria un acto de temeraria audacia así q.'.ie colo,cándose á la cabeza _de s~ columna de arcabuceros emprendió l~ carga c~ntia el centro del ,~nemigo a fin de apoderarse de su artillería. E 11 este Grit1co momento ~l.mage? vió que los tiros de Cándia ernn demasiado ak tos y sos~echando tra_:c1ón, d1ú mu~rte á su artiller? con su propia mano; tomé> la punt8ria ele los canones y sus bien acertados tiros diezmaron las filas de los a~altantes_: pe~o ~bandon_anclo su puesto cometió el grave er1'01' que había tratado de evitar Suarez. Viendo que la caballería de Vaca de Castro avan- z~ba. emprendió la mar~ha contra é), ~lejó de d1rij_ir las m~niobras y presipi- tanclose entre los enemigos y su artillería -propia, perdió sus posiciones . Lu~go comenzó una lucha desesperada, la artillería cesó sus fuegos, los com- batientes aho.ra peleaban mano á mano, es cierto que los realitas sufrieron grandes perd1das 1 _Gú,110z Torcloya r1uedó mortalmente herido y Holguin fué muerto; pero el vieJO aprov~chanclo de la confusión captmó con su infantería ~odos lo~ cañones del enemigo; la pelea se redujo ahora á los dos cuerpos de rnfantena. y se prolongó hasta ·la llegada de la noche; los Almao-ristas peleaban desesperndos pues bien sabían que una vez vencidos, nó habr~ cuar- t~l para el~os. Mas Suá.rez, viendo que sus planes esti·atégicos no habían siclo atendidos, se pasó á las filas de Vaca de CastL·ó. La victoria que fluctua- ba ele uno á otro bando, la decidió la irresistible carga de la caballería a ór- de~es de Vaca el~ Castro. Eran ya más delas nueve de la noche, más de se- t~cientos combatientes quedal'on en el campo tendidos, de estos como tres- cientos eran muertos; el total ele fuerzas comprometidas en esta b2talla fué de 1,200 ho1~1bres, así es que, cayó un 59 por ciento del número total entre muer- tos y he mios.. Tal es la cle~esp.eraci?·n con que pelean hombres que saben que una vez ve~c.1clo$ no hay rm::;er1cord1a para ellos. C') Dos cl1as eles pues de la .batalla, tvdos aquAllos de los asesinos ele Pizarro riue cayeron .Prisioneros fueron enjuiciados y ejecutados en la plaza de Gua- m~nga. El J~ven Almagro escapó al Cuzc9, pero aquí fué tomado por las n~1sma: au~o1·1dades_ nom_b_raclas por él y fué ent~·egado á Vaca de Castro. Dos clias de~pues <le la .~Jecuc10n de ~os ases111os de P1zaero se celebrnrori, con gean pompa,}as exceqmas de los valientes c.aballeros, Pedro AlvEl,rez Holguín y Gó- mez ele fordoya en el .templo de San Crtstóval, norn~re que recibió la iglesia de Guamanga en honor a Cr1::;tóval Vaca de Castro. Se cantó el Te Deum en ac- ción ele gr_aci~s, ofiéiando en 8S~a ceremonia Fray Tomas ele San Martí11, Cape·· llan del ejército y más tarde obispo de Charcas. · Adema.s de los caballeros realistas mencionados que tomaron parte en es- te combate, se encontrnron Vasco ~P. Guevara, primer gobernador de G11ate- mala; Alonso de Al varado, el conquistador de Cliachap0yas á quieú ya conoce- mos; Gúmez. de Al vai~ado, fundador de. I~uánuco, Lorenzo de Alela na, gober- nador de Quito; Ga1·cdass~ ~e la Vega, _Diego Centeno y muchos otros. Tudos e~tos ccompafiaron.~l con,11s10nado reg10 en s.n marcha al Cuzco, en donde tu- viei'on una recepc10ri triunfal; asumió el titulo de Gobernador del Perú en conformidad con los términos ele su not:1 bramiento. Había esperanza de qun al :tvfo~o Almageo se le perdonara la vida en razóñ de su poca edad, pero pre· valecieron poder:o~as razone3 de estado y fué condenado al último suplicio, (11) su cadaver fue enterrado al lado cid de su padee en la iglesia de Ja Merced, en el Cuzco. . Va<:a de CEl:strn tm:o que sobreponerse á otro nuevo pel.igro, lo cual hizo con admirable. diploma.eta. Gonzalo, el último de los Pizarro acababa de re gresar ele Qu_1t? de su desastros;;i. espedición á las montañas Amazónicas. Lleno de a~nbic1ón y ele deseo de mando, $e rodeó ele malos consejeros f[UO lo conrnnciero!1 ., de r1ue tenia. derecho de ser el $UCP-sor de su hermano el Mar· qués .. , La ~ác~1~a. sagaz y cortes 9ersu_a~ión de Vaca ele Castrn, evitaron una re~elio~ é rnv~to a P1zarrn parn que vrniese al CuzGo. El nuevo Gobernador lo ui~iUJ? á retirarse á sus nuevas- posiciones, á gozar ele su rica herencia en l.?' pro;111c1a ele Charca~ Y. á que de~c~nsara de las fatigas y privaciones por qUt· hau1a pasado en su ultima esped1c1ón. (~) Véase la carta que reproduce Prescott en .su apéndrcc XIII-Hist. de l .: Conq. <lel P_~rú, png._ 251, que el Ayuntamiento . de 'Ai'equipa dfrije al Empe••ador, Cli ella se leei'J._un precioso detalle de esta batalla-El origit)al e.le esta carta existe en e! archivo de S1rnancas. -NOTAS DEL THADUCTOR QTASDELCA~ITULOIV . . Nú~L 1.--PÁGÍNA. 70.-Doliales estar á la intemperie en un tiempo frío y lh1. v1 oso y f~ la n)edia noche principiaron a· alborotarse, fingiendo que contra lo pactad <, se rompian los puen~es de _la ciudad. I-Iu~o algunos mús acuerdos que aconsejaro1 1 aguardar el nuevo d1~., y s1 el hecho era ciel'to, entt·D.;rse en la ciudad como vengado r?s de la fe qup,br.~ntada y . con el apoyo de .sus am1_go·s y de todos los hombres d" b~en; mas. prcvalecio el partid? c~e. Ja v10leneta y el ciego Marisca-! instrumento ma -- bien que. .JCfe de los suyos, pl'rncip:ó por un asalto nocturno ui:Ja guerra que debí.t lleval'le al cadalso. . . -«(Me han engaíiad?l>> exclamó Almagro ·viendo que los,puentes no estabai ~ rotos; ma~ no tuvo resolución para volver soore sus pasos. Las sentinelas de la cíu - ~ad <lescmdadas c_on ~a tregua, hab~an abando~ado sus pu~stos; Jos .que ~e apércibie- 1 on del asalto, no deseab,i,n que t.uviese mal éx1 t.o; ai:;1 los urvasores pudieron toma1 ' : ..
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