Letras : Páginas bi-mensuales

., To frente virginal de blanca nieve se tiñó de rubor por ser más bella y con tu mano de alabastro, hreve, me dijiste que nó. ¡Blanda querella) -Temes, repuse, mi amorosa aleve, 1ue deje el beso de mis labios huella? ...... Y el fuego huyendo de los tuyos, rojo,-, busqué la luz ...... y te besé en los ojo:-. ~ Luego, el alma, turbadn en su retiro, asomó á tus pupilas con ternura y de tu pecho- se escapó un suspiro mezclado de placer y de amargura, luego fué más ardiente tu respiro y tu mano en la mía más segura, que el capullo de rosa antes opreso, abrió la;; hojas, al <'alor del beso. Por el recorte azul de la ventana dejó filtrnr su palidez la luna y de tus labios de encendida grana una frase brotó de amores, una! - Cedo, dijiste, á tu palal:ra, ufana ..... Tuya es mi vida, al fin, sin duda alguna .. . ... Y, cubiertos tus ojos de rocío, <'ayó tu frente sobre el hombro mío. ¡Poema del an,or! ¿Quién en la aurora juvenil de su vida no ha tembl_ado al conseguir de la mujer que adora el dulce beso de sn labio amado, y qué mujer, cuando el amor devora con su torrehte ciego y despeñado, puede tener el corazón en calma, t~·anquilo el pecho y en silencio el alma'? La luna levantaba el dis<'o suvo y en secreto lloramos de aleg1:ía, tú, feliz al saber que yo era tuyo. yo, feliz al saber que tú eras mía. Luego, turbando ese silencio, cuyo lamento ::;ingular nos adormía, loco yo de pasión, tú de amor loca, 110s desmayamos al juntar la boca Cuando, al partir, cayó sobre tu frentl' de mi postrer adios el dulce lloro, aparecía el alba en occidente ton i:au sonrisa en p1írpura y en oro, asotnaha del sol la llama ardiente y de las aves resonaba el coro, mas todo el explendor de la natura no alcanzaba ti luchar con tu hermosura. - 57 -

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