Letras : Páginas bi-mensuales

LETRAS. miserin, obsedíclo por la idea de C'xplot{lr lo arti"tico de la pantominas; e~tún muy bien trazndm,. Encuentro tontos los celos de Lncinno, tontos é inexplicables. (rnpítulo X.,"'\Il.) No folt:mi. quien diga c¡uc despuC's de las Scénes <le la ¡;je de boliJ.. me, toda novela escrita sobre terna semejante tiene qne i::cr m1 remedo dc.~– colorido de la obra de :Múrger. Yo no creo :isí, pues ii pesar (le que Mür– "er trnzó los rasgos del r¡éuero, á pesar lle q11c todos los bohemios ~e pnreccn, cabe la cliferenciaC'ión de las esp<·c-ies, por razón de, que las condiciones de Yida, los ideales artí~tíco:-: y l:i intem:id:ul de sensación varfon en los diferentes momentos hist('ll"ícos llel arte. Y so– hre todo, encuentro que el libro de Enrique no tiene nfüla de pálido, si– no muy coloreado y mu~· YÍYido. En buena encntn, no e,; nna no,·cla sino un simple epi!<odio de una vida, nn rnento largo. ;,Pero hay :t('aso alguna respetnble ley retórica que determine la cantidad de· ,·ida qnc debe abar- ' · c~ir una noYcla u el número de páginas que tocnn á la no,·ela r al cn<>nto:' ¿.Cuáles son los lincleros racionales del cuento y la no,·ela? Y aunqtw existiernn tnlcs preceptos ¿quién le ímpi1lc ú un rscritor bul"larse ele ellos? Para mi, escnsi nn dogma cstétiC'o qne el fin de las reglas no es sino este: ser infringidas.Sólo que si rl qne las infringe es un ncrio se lcrnnta en el criterio que juzga el fantnsma acusador <le la regla ton toda su respct:ibili- dad. Es que la regla es superior á la neccdacl, pero infc•rior al Arte. Digo toclo esto para conciliar mi juic-io de hoy con la afirmación de que (¾úmez Carrillo tiene enemigos inm:mentes para ser buen noYclísta. Lo que si hara siempre es nlgo nrtístico. Se obserrn, repito, que la no,·elaha sido escrita con precipitn– cion; así el Luis de la no,·C'la comienza Uamiíndm:c Emilio en las primeras páginas; prolrnblcmente al dar Hú1ti<,'Z Carrillo los originales á la impren– ta ohi(ló harcr la correción. También he notado (y apunto esto tímida– mente, pues ignoro si son acertados mis prcsuneiones) qne, como Enri– que escribió su n<)Yela en l~spaiia, aplico il fas monedns fmncesas la no– menclatura esJJai1ola, lo cual r n boca de personajC'S netamente franceses,. cascahelea y pone ncrYioso al lector. Asi todos los personnjes Haman ó la moneda de cinco franeof' duro, uno de ellos llnma á la moneda de rliez centcwos,J>erra gmnrle, término genuinamente espaiio], según creo.... . .Pero en fin, cstlls son 11eqnc11cccs, detalles que no impiden que el libro sea de– licioso. .-\. continunción viene nn cuento,El Triu11fo ile Salomé,muy bello é impregnado de melancolía y de ese sensualismo intelectual y rcfinndo que palpita en todo lo que Enrique escribe. A modo de apéndice Yiene ·un extracto de los juicios que sobre Gomcz Cm-rillo han formulado cfü·ersos escritores franceses, españoles y americanos. -26-

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