Letras : Páginas bi-mensuales
Ll!J'l'RAS. to y de lo estrnv:1gant.c, ese 111·oces< 1 ps!quico que ,;e Ye lcnlmcnte en el !)es Ksseintes de A H.ebours en el fondo <le sus inconcebibles rarezas d" neurótico. Observaciones intensas pero cortai:: sólo pueden dar como pro– ducto, en un intelectual, cuadros muy vivoi:;, muy bien sentidos, pero pe• queíios: esto es lo que ha pasado con Del A-mor, del Dolor y del Vicio. Ma~ noycla. exir<tc en los mnores de Robert, ese cínico, hoirnehón, filósofo .'" (·orrompido. y Ma.rgot, esa rnozuela lésbica, perversa y buena., á pesar d,· todo, que en los amores de los protagonistas Carlos y Liliana. Y no es qtw yo <:rea que la novela. deba tener su pntrón ó medida, pero si creo qtw deba pasar lo que en un cua<lro: que el lienzo sen mejor que el mnrco. En ntro libro nw gustaría el c::;tilo por esa ligereza é intensidad, por la im– presión de /iensaóón sPnf-icla que deja: ('S el estilo <le Enriqu9. En rcsunwn la novela es mala; corno nov<'ln. prometi<'> mucho y cumplió poco. (Jn aruigo mío, después de leer la noye]a de (+ómcz Cnrrillo, rrn· pn·gnntú: - ¿,En ,lóncle está el amor, el dolor y el vicio? - ¡Hombre- respondí- ¿,le parece á Ud. poco el vicio que hay! --..'-ii, la verdail me parece poco. ¿,Amor, es decir esr ropaje lí- rico y refüm<lo qnc toma la atrn<'ción de los sexos <'n la Humnflidad? ?\o 1<' hay en l a noYcla: no hay sino (•se sentimiento animal que mrojn :1 <'11alquicr hijo de vecino en brazos rle cu:1lquiera rnmern. ¿,Dolor:' ~o ha_\· ,-i,no el escozor Je la comezón. ¿ Vicio? No ha_v sino los vicios o.fici,a,le.~, p<1· demos decir, que <lcs<·ribe, sin arte es cierto, ennlquier tratadista de medi– cina legal de hace cuarenta ú cincuenta años, por ejemplo Matta. Razón ha tenido don Juan Vah•ra en afirma... en esa sabrosa cnrta ,obre Sup,•,,. ,11a Voluptuosidad(cartfl que le debe pesar más que sus culpas) que en nwt<'· ria de amor y de vicios nadn nuevo habían inventado los parisirnsPs.. ¡Vaya! Más sabían l0s romanos y más qtw los rornanos lor< indos. Yo 1•::;pcrab"n, algo mits de Gómez Carrillo. -¿Pero quería Ud. que él inventara?. - ¡Es claro! No estoy en t.odo de acuerdo con rni amigo, pero sí en algo. A propósito <le Gónwz Corrillo. En nna de sus última<' crónica-: \l>Ubfü,ada en Lwrius) se ocupn mi buen nmigo de mi tesi~ Vilosofia !I .Irte _v dice que la encuentra mala pnra ser mía, excelente ii ser de otro. l\Sta. es unn forma delicada y gnlank ele rl<'<'irle á un <'Scritor «tu obra no me gusta )) Si mi t\'sis es rnaln ó buena, lo será llevando cualquiera firrrrn. ¡<'osas de Enriqu<'! Le agr.1dC'zco mucho el buen concepto quC' tiene d<· mí; estimo debidamente su fra11qne--m pan1 decirme lo que piensa de mi ksis.y la aprC'cio masque una fc·licitación vada rle sinceri<la<l.8óloqueGú– mez eonsidc•ra. mi tesis eomo nna obra mala concluida, cuando, en reali– dad, ella no c•s sino <'l comi(•nzo ,le un11 maln ohm; lo cual es distinto .Y rk•ja un saIdo á favor de mi buen sentido Pn no haberla. con<'luido. Afirma Oúmcz Carrillo que Clarín comenzó a dar confcrenc-i11~ l'H c•l AtPnHo de i\fa<lrid sobre <'l mil"mo tcmn _v tuvo el tino de <<Compre_n• rl('r los dd1>1 •t.oi- : ck ,-:11 labor nítiea y la snt-pl'ndi<'t antes de t\'rminarla., Si -- X -
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