La urgencia por decir nosotros

un espectáculo vuelto rígido por ese sometimiento que los certifica, precisamente, como «decentes». Nada de esto ocurre en el baile nombrado por Palma «borrascoso» (figura 10). Aquí es más suelto y expresivo el movimiento de los cuerpos; y ambos personajes se miran y se convocan sin mayores inhibiciones. Desde luego que la pareja es pobre y morena. Pero hay también un goce en el mundo aristocrático que Fierro visibiliza con una objetividad que no deja de ser crítica. Veamos la imagen de la figura 11. 44

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