La urgencia por decir nosotros

Figura 5. José María Arguedas (fotógrafo anónimo). Pinilla, 2012, p. 134. Por último, las fotos donde se le ve en un temple más proactivo y optimista no son de las más populares. Entonces, volvamos a la foto más citada, más mostrada, es decir, la de la figura 3. Esa foto fue tomada hacia 1953 por Abraham Guillén. Entonces Arguedas tenía 42 años. Es una etapa en la que viaja constantemente a la sierra central, donde se le hace más evidente la fuerza de la cultura andina. En el campo literario está escribiendo Los ríos profundos. Esta es la época en que su proyecto existencial de ser puente entre criollos e indígenas llena su horizonte. O sea, es un momento de relativa tranquilidad en su vida. No tenemos una expresión sonriente, feliz. Su mirada es un tanto absorta, como si, a pesar de que se dirige a la cámara y al fotógrafo, apuntara más lejos, traspasara lo inmediato: una «mirada vagabunda y libre», dice Alejandro Ortiz. Pero también inquisitiva, que cala hondo. Es una mirada contemplativa, ligeramente melancólica. Pertenece a una persona un poco pasmada, que busca comprender, atestiguar, sin necesariamente sugerir un curso de acción. No emana una voluntad de poder. Más bien es notorio cierto desasimiento. 278

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