La urgencia por decir nosotros

En relación a la anterior, esta imagen acentúa el júbilo y la participación popular en la ceremonia de la Independencia. A esta impresión contribuyen los fuegos artificiales, el gran tambor cargado por los negros, y tocado por el muchacho, y las tres banderas. Es muy significativo que una de las banderas sea cargada por un negro descalzo aunque elegantemente vestido, con levita y sombrero de tarro. Esta figura testimonia cierto trastocamiento de las jerarquías coloniales. Pero la impresión de alegría está amortiguada por los rostros más bien inexpresivos de los participantes. Sobre todo de los que están como conversando, atrás, en la fila de la «procesión cívica». Por último, deben notarse dos siluetas de mujeres indígenas en el trasfondo. Están mirando el desfile, sin tener una participación activa. Fierro sugiere que los indios de Lima no tomaron posición, que permanecieron observando lo que pasaba. Finalmente, hay una tercera acuarela sobre el tema. Palma la bautiza Cuadrilla de negros festejando el 28 de Julio de 1821 (figura 5). Lo más probable es que retrate una conmemoración posterior a 1821, pues aquí está presente la tercera bandera peruana, la definitiva, que recién se adoptó en 1825. La composición es parecida a la primera, pues es visible cómo se yuxtapone el goce con la reserva. Esta vez los negros aparecen mejor vestidos, casi todos usan sombreros y zapatos. La alegría de la ocasión está siendo atestiguada por el personaje que se sitúa en la extrema derecha: aquel que mira con disimulada complicidad al pintor de la acuarela. Su sonrisa es un gesto de proximidad. Como si ambos, el pintor y su personaje, supieran de la profundidad del cambio que la Independencia habría de propiciar. Los otros personajes están atraídos por algún suceso que ocurre fuera del cuadro. Probablemente algún ritual conmemorativo protagonizado por los criollos. 26

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