La trampa

Con las "damas unionistas" se siente un poco in– cómoda. Requieren otra clase de trato, más frívolo, más de acuerdo con su posición. Con todas se tutea en plan amistoso, pero . no las siente en realidad amigas. A las "damas unionistas" les preocupa más a la hora que terminarán sus maridos / sus conferencias po– H Hcas, que lo que pueda estarse discutiendo en ellas. Cuando las "damas" llegan a los locales del par– tido, el pueblo les abre paso. Es que vienen portando sus el-egantes vestidos y sus costosas joyas. A María de la Luz le parece un poco ofensivo lle– var semejante indumentaria y exhibirla ante el pueblo mal vestido. Prefiere usar sus vestidos más sencillos y si ha de tocarse con un sombrero, siempre lo hará con una boina. Entre las damas unionistas destacan por su especial peculiaridad, el grupo de las más allegadas a los lí– derns. La esposa del médico del "jefe", semi culta, in– trigante, con femeninos arrestos de líder. Le gustaría llegar a ser "alguien", pero no le agrada la compañía de la plebe. No está dispuesta a tener que juntarse con su criada y que ésta le llame "camarada". A la esposa del médico se le deben señalados fa– vores durante la persecución. El "jefe" ha sido su hués– ped obligado. Ella ahora piensa que debe ser justa– mente recompensada. Otra de las damas unionistas es la mística. Ya madura, sus ojos viven pendientes. de los menores de– seos del "jefe". Emparentada con un líder destacado, su situación es altamente importante en el partido, pe– ro no le s·,3ría fácil arriesgarse a contemporizar con las mujeres unionistas. Carece del tac;to necesario para identificarse con ellas. La mística habla muy suavemente de todos los te– mas, pues ha incursionado en menesteres políticos du– rante su juventud. Pero siente que los años le caen en– cima y que no ha logrado despertar los sentimiento que -88-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx