La novela moderna : estudio filosófico

- 17 - VII. Balzac, <lió acceso á la vida, en medio á una literatu– ra que hacía consistir su excelencia en ünaginar una hermosá mentira, presentándola para contentamiento del corazón y del espíritu. La novela, tenía entonces la grandeza del poema, y aspiraba apasionar los corazones produciendo emocio– nes y sorpresas en cada una de sus grandiosas escenas. Los noveladores, se cuidaban muy n1ás, de crear figuras her1nosas y simpáticas, ó viceversa, horripilan– tes y extrañas que de que fueran figuras humanas. La vida moderna con sus luchas y necesidades, con sns goces y tristezas, con sus realidades y prosaísmos; esa vida que nos sale al paso, donde quiera que la bus– quemos, ya sea bajo ]as apariencias de aquel movi– mien Lo vertiginoso de nuestras poblaciones, ó ya oculta en un hogar, batida por todas las necesidades que nos ha creado la ci viliíi;ación; esa vida real que constituye todo nuestro estado social, ha sido siempre mal estudiada y peor pintada por la antigua escuela romántica. Ellos en el juego de pasiones. moderaban ó preci pitaban la acción, siguiendo, no el movimiento pa– sional humano, sino las necesidades del .fin literario que el autor se propusiera. Trazábanse un plan en el que se atendía, rnás que la naturalidad de los SUCL·sos, á la moraleja de la obra; y siguiendo esta idea, fantaseaban, llevando los perso– najes, de uno á otro suceso, de uno á otro acunteci– mientos, todos dramáticos y muchas veces terribles con los que, sobre todo se trataba de sostener vivo y siem– pre exitado el interés del lector. Por eso, porque no describieron la verdad y la vi– da; porque sus personajes no fueron de carne y hue– so. de espíritu y materia, sucedió, que sus ficciones, apesa.r de la moral que en muchas de ellas se encuen– t~3:, caus_aron en las sociedades, mayores males que po- s1t1vos bienes. · La moral, sólo llega al alma, por la ancha puerta de lo posible y natural. Así fué que los románticos, al crear un mundo, don-

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