La novela moderna : estudio filosófico

-15- investigación, fisiológica del corazón, cuanto en los demás factores que él ponía en juego en sus obras. Balzac, se encuentra á igual distancia del romanti– sismo de Jorge Sand, como del naturalismo de Zola. El lleva sus lentes de poderosa potencia, no para mi– rar, como Zola~ el cuerpo desnudo estremeciéndose lu– juriosamente, ó la fatalidad guiando á toda una gene– ración de irresponsables; sino para contar las palpita– ciones del corazón; y estudiar las sacudidas pasiona– les que con irresistible fuerza, agitan el espíritu hu– mano. Sus personajes no son neuropáticos, ó kleptónianos que obedecen fatalmente á un temperamento, sino se– res sanos que pertenecen á la genuina progenie de Ja común humanidad; tales como el mundo los producirá siempre, y la observación los descubrirá en todas las épocas, y en todos los centros civilizados, donde viva el hombre que piensa, sienta y arne. La Comedia Hii1nana, más que una serie de nove– las filosóficas, es la epopeya en la cual entraron como componentes todas las pasiones, todas las situaciones para enriquecer la paleta de aquel gran artista que fué á la vez profundo psicólogo. En sus obras jamás se encuentran como shnbo1os de animalidad, la meretriz bestial, el patán desvergon– zado, la fregona sensual, el obrero estúpido y perverso, ni tampoco ninguno de los tipos de la novela zolania– na, encontraron allí lugar. Pero sí fueron retratados de cuerpo y alma, Jas gran– des damas de la restauración, junto con toda la meso– cracia orleanista; esa nobleza legitimista por orgullo de raza, y viciosa con alardes de misticismo; toda una generación presa de las efervescentes pasiones de la monarquía de julio. N 0, Balzac no es naturalista ni debe considerársele cómo tal, dada la disparidad que existe entre el autor <;le Eugenia Grandet, La Mujer de Treinta Años, La Piel de Zapa, y el autor de Naná, Virus de Amor y La Tierra. No, no hay punto de similitud entre Mariqui– ta Lescaut, Madame de Aiglemont Teodora , y tantos otros tipos que sería imposible estudiar en este limita– do trabajo, y que habían de manifestarnos claramen– te, cuánta distancia existe entre los personajes vivos, autónomos, con todo su libre albedrío, creados por Bal– zac, y los personajes de Zola, simbolizando la pros-

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