La música de las bibliotecas: política y poética de un espacio público, hoy
58 civiles, y continuaron en los años setenta y ochen- ta como un espacio seguro para líderes de pensa- miento negros, feministas, activistas queer y cual- quier otra persona que busque entender, hablar o cambiar la experiencia negra. Estas librerías fueron tan poderosas y efectivas en su objetivo de unir a los negros que el FBI co- menzó a atacarlas en los años sesenta, llamándolas «medios de propaganda para publicaciones revo- lucionarias y de odio y centros culturales para el extremismo». Y siendo la hija del dueño de una librería inde- pendiente, Noname (n. Fatimah Warner) ha visto de primera mano la importancia de estos espacios y cómo su desaparición ha afectado a la capacidad de los afroamericanos para reunirse y participar. La tienda de su propia madre en Chicago tuvo que cerrar después de veinte años «por culpa de Ama- zon », le dijo a NPR. En parte, por eso creó Noname Book Club, un espacio para que los jóvenes se acerquen a obras de y para personas de color. Cada mes, el club elige dos libros escritos por autores de color para que los lean sus miembros. También organizan reunio- nes presenciales gratuitas para discutir la elección del mes «en un entorno seguro y de apoyo». Pero no se trata solo de ir físicamente a la bi- blioteca o incluso de cómo conseguimos los li- bros. Como parte de la convocatoria, Noname también instó a los seguidores a cortar los lazos
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