La música de las bibliotecas: política y poética de un espacio público, hoy

55 Es preciso ejecutar muchas piruetas en un terreno ati- borrado de profetas interesados. Durante la pandemia no han faltado aves que can- ten elegías o salutaciones. Salieron al estrado demasiado bien entonadas como para que no sospecháramos que tenían ensayados sus argumentos. La epidemia solo abrió el escenario para amplificarlos. En este escenario actual, y con mayor intensidad en el futuro, la disputa por los recursos será afiebrada. Lo lamentable es que en la discusión sobre los presu- puestos asignados o asignables prevalecerán las creencias previas, pues casi no hay datos, y los datos que serán utilizados, además de provisorios, pueden ser fácilmente manipulados. No hay datos, pero sí hay experiencias y relatos. Es importante reconocerlo. Es importante ponerlos en dis- cusión en el espacio público y dar la batalla por los re- cursos, como lo hizo la cantante Fatimah Warner, mejor conocida como Noname, fortaleciendo vínculos, reco- nociendo afinidades y redes. Noname pudo haber sido una más, como tantas otras personas que llegan al mundo y desde muy tem- prano tienen que hallar el modo de ir sobreviviendo. Pero como a tantas (y a la vez a tan pocas) personas le tocó la suerte de asistir a una biblioteca pública y allí encontró opciones para ser. Y, como muy pocas, logró

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