La música de las bibliotecas: política y poética de un espacio público, hoy
175 Ya me dirás ¿en cuál de tus manuales de bibliotecología se encuentra un indicador así para las bibliotecas? Por qué razón cientos de jóvenes de la Ciudad de México y de muchas otras ciudades bailan k-pop sigue siendo un misterio para mí. Lo interesante es por qué en los acervos no se contempla eso y nunca se habían buscado obras de literatura o películas coreanas. La Biblioteca Vasconcelos fue inaugurada en 2006. Yo llegué a ella siete años después. Desde su anuncio en 2003, esa megaobra ha estado dominada por la polé- mica. Cuando asumí la dirección, me hice cargo de una historia, la del edificio (siete años desde su inaugura- ción, dos años cerrado, pero ya llevaba tras de sí una carga de seis directores). Logré estar ahí cinco años y cincuenta semanas. No resultó sencillo. Era y es un edi- ficio asombroso, pero muy impráctico. Si idealmente las bibliotecas deben procurar que el público tenga equidistantes los libros, por eso son cua- dradas, la Vasconcelos tiene la forma de un chorizo de casi trescientos metros de longitud. Eso genera múl- tiples problemas. El más evidente es que resulta com- plicado encontrar los títulos entre sus estantes. Y si lo logras, seguramente te sentarás a leer ya muy cansado.
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