La música de las bibliotecas: política y poética de un espacio público, hoy
149 del cerebro, aunque los mecanismos involucrados aún no se han interpretado completamente 31 . Recuerdo haber leído hace años el extraordinario re- lato del primer hombre que permaneció durante toda la noche polar en la Antártida, ese continente de 14 000 000 km², en donde solo viven entre mil y cinco mil habitantes. Lo mucho que le ilusionaba saber que era el único ser vivo en millones de kilómetros a la redonda… La ilusión de que podemos estar solos en el universo se ha roto. Hoy sabemos que nunca estamos solos en el universo. Entre muchas otras cosas, porque los seres humanos somos una multitud de seres unidos de mane- ra provisoria. Por eso pensamos, respiramos, digerimos. Vivimos, nos reproducimos y... morimos. Cuando tenemos certeza de que muchos otros anima- les son inteligentes, usan herramientas, además de tener lenguajes socialmente determinados (es decir, son sujetos culturales), que intervienen en el medio ambiente, y de que los vegetales son inteligentes, se comunican y tienen relaciones de cooperación, seguimos sintiéndonos el cen- tro del universo, como antes de la era copernicana. 31 Véase el artículo «The Contribution of Gut Microbiota-Bra- in Axis in the Development of Brain Disorders», de Jessica Maiuolo y otros, en la revista Front. Neurosci ., 23, de 2021, disponible en https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/ fnins.2021.616883/full
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