La música de las bibliotecas: política y poética de un espacio público, hoy

105 leyes, suponían una inversión en material escriturario. Pero también en tiempo, el de la escritura propiamente dicha y el que había que invertir, en nuestra tradición occidental, en adiestramiento de los escribas (la autoría de las obras no era cosa de escribas, sino de dictadores: personas refinadas que no se rebajaban a la labor del ar- tesano. El escriba, por lo demás, no forzosamente leía) 18 . El grandísimo paleógrafo italiano Francisco Petruc- ci 19 enunció una suerte de ley: la duración del material escriturario es inversamente proporcional al número y diversidad de usos y usuarios de la palabra escrita. Las piedras talladas durarán (casi) eternamente 20 . Los pergaminos fabricados con piel de cordero, que posibilitaron la extensión de la escritura, per- durarán todavía muchos siglos. 18 En la tradición oriental, hombres y mujeres no solo se adiestra- ban desde pequeños para leer y escribir con tinta y con pincel, sobre telas y papeles diferentes, sino que eran capaces de leer en el mismo trazo mensajes y emociones. 19 En Alfabetismo, escritura y sociedad (prólogo de Roger Chartier y Jean Hébrard). Barcelona: Gedisa, Col. LEA, 1999. 20 En realidad, todo, incluso las piedras, está en continua trans- formación. Por eso la brillante geóloga Marcia Bjornerud dice que incluso las piedras son gerundio, algo que se está haciendo, no algo hecho. Véase su libro Conciencia del tiempo . Ciudad de México: Grano de Sal, 2020.

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