Total de gastos 360 677 2 602 003 1 747 131 169 908 Déficit fiscal estimado 26 093 1 568 105 396 275 111 721 Créditos pasivos de Hacienda Depósitos 139 186 200 487 403 908 407 233 Empréstitos 170 800 179 450 319 520 318 678 Empréstito de Londres 667 234 667 234 Total 469 462 1 431 059 1 508 994 El déficit estimado se ha calculado (en pesos) restando los ingresos correspondientes a los Ramos de Hacienda y los gastos totales. El mecanismo a través del cual se hacía frente al déficit resultaba de fondos obtenidos a través de los Ramos Ajenos, fundamentalmente Depósitos y Empréstitos. Fuente: elaboración propia en base a los datos contenidos en los Libros Mayores de la Caja Matriz del Estado de Lima correspondientes a los ejercicios de 1821, 1822, 1823 y 1824. AGN, Fondo Republicano, Libros Manuscritos, Tesorería General Libro Mayor de Cargo y Data de la Caja Matriz del Estado de Lima, H-4-1580, H-4-1562, H-4-1570 y H-4-1579. En la Memoria presentada por Unanue al Congreso del Perú en sesión del 23 de setiembre de 1822, el plan de la Tesorería General avanzó datos preocupantes, que coinciden básicamente con el análisis cuantitativo en torno al déficit del Estado. Con unos gastos superiores a los 2 700 000 pesos y unos ingresos de poco más de 1 300 000, el déficit resultante en el primer año desde la declaración de independencia arrojaba un monto aproximado de 1 444 000 pesos, mayor que la cantidad producida por todos los Ramos de la Hacienda. Unanue fue consciente de esta peligrosa tendencia en 1822 cuando señaló en la Memoria que «se percibe con claridad que las rentas del Estado no podrán seguir soportando los gastos, si no se ensanchan sus límites» (1914, II, p. 369). Imploró en sus últimas líneas lo que estuvo ausente en su acción ministerial, «vivificar» los impuestos. Pero el tiempo de las reformas había caducado. El déficit fiscal en promedio anual durante el bienio de 1822-1823 ascendió a 2 174 567 pesos, convirtiéndose en una losa demasiado pesada para un Estado tan frágil. Por una parte, la limitada movilización de fondos, entre otros factores, alargó una guerra que enfrente tuvo a unas fuerzas realistas bien acantonadas, pero aisladas e incomunicadas en el interior y sur del país. Por otra, la continuidad del conflicto bélico asfixiaba a un Estado cada vez con menos recursos. El tránsito del régimen 350
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