Solo en Huancané los electores eran laicos: Juan de Oviedo, contador de Rentas Nacionales de Puno, y el capitán Pedro Nolasco Cueto, sobrino del jefe político de la provincia, Tadeo Gárate474. Una hipótesis a considerar es que Puno presentaba unas características singulares respecto a las provincias de Arequipa, Cuzco o Huamanga. Carecía de universidad y la propia ciudad de Puno distaba mucho de tener la actividad social, cultural y económica de aquellas; en consecuencia, ello favoreció que coparan los puestos de electores sectores eclesiásticos, que presentaban unas características propias. Un buen número de ellos tenían doctorados en Teología o habían culminado los estudios de leyes, eran producto de carreras meritocráticas para optar a determinados curatos o puestos en las curias y queda por comprobar —lo que es muy probable— que se integraran dentro de los reducidos sectores regionales de productores y consumidores culturales (Puigvert, 2013). El segundo grupo en consideración fue el de los abogados, cinco en total. Lo formaron José Menaut (Arequipa), comerciante, subdelegado de Lucanas, alcalde constitucional de Arequipa (1823) y comendador de la Orden de Isabel la Católica475; Lorenzo Calderón (Arequipa), subdelegado de Caylloma en 1820 y elector de Condesuyos (1822); Manuel Torres y Mato (Cuzco), subdelegado de Tinta en 1822476; José Mariano de Olañeta Ocampo (Cuzco); y Pedro Miguel de Urbina (Puno), juez de letras del partido de Chucuito. La injerencia de las autoridades gubernativas en el sistema de representación se mostró en el hecho de que varios de los diputados fueron o jefes políticos de la provincia o subdelegados en el momento de su elección. Así sucedió con Agustín de Otermín (Huancavelica), jefe político de la provincia; el teniente coronel Domingo Ximénez (Tarma), subdelegado de Jauja477 e intendente de Tarma (1821)478; y Toribio de Oyarzabal (Tarma), subdelegado de Cajatambo479. A ellos debemos añadir los ya citados Calderón, Torres y Mato, y Urbina. En tiempos de guerra no faltó la presencia de militares. Lo muestran el ya citado caso de Huancavelica, cuyos diputados eran miembros del ejército. Así, el coronel del regimiento de Burgos y jefe político de la provincia, Agustín Otermín, uno de los militares que intervinieron directamente en la destitución del virrey Pezuela en Aznapuquio el 29 de enero de 1821, y Pedro Hernández (s), capitán de dragones del regimiento de Catrovirreyna y elector del Cercado de Huancavelica. A ellos hay que 294
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