En Huancavelica y Huamanga se suspendieron las elecciones en marzo de 1821, cuando la región se convirtió en escenario directo del conflicto bélico. El virrey La Serna ordenaría el 26 de diciembre de 1821 que se procediese a la elección, sin que su orden tuviera efecto alguno. El 28 de junio de 1822, encareció a los diputados a Cortes a que se dirigieran a Arequipa para que a lo largo de setiembre embarcaran hacia la Península desde el puerto de Quilca en el buque Telégrafo369. Fue entonces cuando se convocaron las elecciones, que tuvieron lugar el 4 y 18 de agosto de 1822, respectivamente. En Huancavelica se reunieron bajo la presidencia del jefe político y comandante militar de la provincia, Agustín Otermin, los cinco electores: Pedro Hernández (Huancavelica y Cercado), capitán de dragones del regimiento de Castrovirreyna; Mariano García y Espinosa, cura de Julcamarca, y Buenaventura Antesana, alcalde constitucional de Acobamba, ambos por Angaraes; Melchor de Ibarra (Tayacaja), cura de Pampas y vicario foráneo; y Casimiro de los Ríos (Castrovirreyna). Sería elegido diputado propietario por tres votos Agustín Otermín, frente a uno que obtuvieron Miguel Andrade, cura de Córdoba en Castrovirreyna, y Silvestre Gerí, cura de Guaribamba en Tayacaja; y diputado suplente Pedro Hernández por tres votos frente a un único voto que obtuvieron tanto Mariano García y Espinosa como Juan Manuel Núñez, capitán de milicias. El resultado electoral que permitió la elección de Otermín y Hernández, presidente y secretario de la Junta Electoral, denota la capacidad de injerencia del jefe político de la provincia para capitalizar el sufragio en beneficio propio. El acta recogía la protesta de Melchor Ibarra por la nominación de Hernández, del que dijo públicamente que era deudor de la Real Hacienda, lo que legalmente le inhabilitaba para tal puesto representativo370. En Huamanga los comicios se llevaron a cabo sin la presencia de los electores de los partidos de Parinacochas y Vilcashuaman «por el estado de convulsión por la invasión de los disidentes», una situación que había impedido la constitución de los preceptivos ayuntamientos, aún en las zonas bajo control español. Presidió el acto, como era normativo, el jefe político de la provincia, José Gabriel de Herboso y Larriategui, quien les encareció que cumplieran con la confianza depositada en ellos por sus respectivos partidos con el objetivo de favorecer la «felicidad de la Provincia y el mejor lustre de la Nación». Cinco electores decidieron la representación de la provincia: Tomás López Ubilluz (Huamanga), deán de 259
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