independiente supuso un aprendizaje con altos costes, y hubo que esperar a 1824 para articular iniciativas que rompiesen con la atonía fiscal. En 1825 todo quedaba por hacer y fueron los proyectos de 1826 los que abrieron, con renovados bríos, un nuevo tiempo de reformas. La incorporación de la producción historiográfica reciente se ha compatibilizado con la revisión crítica de fuentes impresas. Además, se han consultado archivos y bibliotecas españoles y peruanos. En España se consultó la Biblioteca Nacional, el Archivo Histórico del Congreso de los Diputados y del Senado, el Archivo Histórico Nacional, el Archivo General Militar de Segovia, el Archivo General Militar de Madrid, la Biblioteca del Palacio Real y el Archivo General de Indias. En el Perú fueron consultados el Archivo General de la Nación; la Biblioteca Nacional; el Archivo del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia; el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores; los fondos del Instituto Riva-Agüero; los archivos regionales de Ayacucho y Cuzco; y el Archivo Municipal de Arequipa A lo largo de la trayectoria investigadora los autores han contado con apoyos que han mejorado los trabajos y que, en algunos casos, posibilitaron que pudieran realizarse. Sería muy largo —y se incurriría en ausencias no deseadas— el enumerar a todas las personas a las que es de justicia agradecer, pero no puede obviarse la mención a los colegas del Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú y del Instituto Riva-Agüero: José de la Puente Brunke, Claudia Rosas, Margarita Guerra, Scarlett O´Phelan, Cristina Mazzeo y Toni Zapata. También a Carlos Contreras, Carmen Mc Evoy, Susana Aldana, Elizabeth Hernández y Francisco Quiroz. En México, a Daniela Marino, Agustín Sánchez Andrés y José Antonio Serrano. En España, Manuel Chust, Marta Irurozqui y Miriam Galante han estado atentos y han apoyado la investigación. Tenemos una deuda con los responsables y también con quienes trabajan en los repositorios en los que se ha investigado: en el Instituto Riva-Agüero, hay que agradecer a Ada Arrieta, Gilda Cogorno y Rossana Pozzi Escot; en el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, a Yolanda Bisso; en la Biblioteca Nacional, a Nancy Herrera y Ana Maldonado; en el Archivo General de la Nación, a Teresa Carrasco y Joseph Dager Alva, y a todo el equipo de archiveros. También al personal de los archivos regionales de Ayacucho y Cuzco, y del Archivo Municipal de Arequipa. Y cómo no tener en la memoria a 16
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