CAPÍTULO 8. FRÁGIL DEMOCRACIA Y NACIONALIDAD HARAPIENTA: LA SOCIEDAD POLÍTICA PERUANA La rebelión popular de 1854 contribuyó a la descentralización de la vida administrativa, lo cual permitió a los peruanos crear municipios y clubes electorales en todo el país. Los ciudadanos utilizaron unos y otros para impugnar al ejército y su persistente control de la vida política en los planos local, departamental y nacional: Los ciudadanos quieren un presidente civil. Desde la independencia hemos sido gobernados por militares, pero ahora estamos listos para resolver nuestros problemas y zanjar nuestras diferencias de otro modo y no como en el pasado. […] De ahora en adelante, los gobiernos civiles tendrán que asegurarse el apoyo del pueblo y […] la opinión pública, y no del ejército (Unos Republicanos, 1861, p. 2). La proliferación de municipalidades y clubes también alentó a los peruanos a romper con sus viejos hábitos y tener un papel activo en la vida pública. La invasión y ocupación del país por tropas chilenas (1879-1883) puso fin a esas transformaciones. Durante la guerra, los patriotas peruanos organizaron grupos guerrilleros en varias regiones, que les brindaron una oportunidad de ejercer el autogobierno y la soberanía colectiva en un momento en que el resto del país se encontraba bajo la dominación extranjera. Para los peruanos, la constitución de municipalidades, clubes electorales y grupos guerrilleros representaba una gran innovación política, pese a lo cual todos ellos demostraron ser efímeros y no contar con una amplia base de apoyo. La abrumadora mayoría de los peruanos siguió mostrándose tan antipolítica, tan antidemocrática y tan antinacionalista como en la primera mitad del siglo. ESTRUCTURAS SOCIOINSTITUCIONALES Los peruanos crearon no menos de trescientos noventa nuevos clubes electorales entre 1861 y 1885, casi todos ellos en preparación para las 203
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