136 Esta entidad cobraba a sus afiliados un sol por mes. La Sociedad Fraternal del Rímac (1863), cobraba cuatro veces más. 137 Vásquez (1976, pp. 218-219) presenta la transcripción de la reunión de la Sociedad realizada el 11 de febrero de 1868. 138 De 1874 a 1879, la cantidad de escuelas primarias en Cusco pasó de doscientas nueve a cincuenta y dos; en Loreto, de ochenta y ocho a cincuenta y una, y no quedó ninguna en pie en los siguientes departamentos: Apurímac, Puno, La Libertad, Moquegua, Lambayeque y Junín. 139 Véase Basadre (1961-6, p. 262) sobre el Jardín Botánico. En Villar (1878, pp. 9596) se encontrará la posición de un médico. Sobre los herbolarios, véase Rodríguez Pastor (1988, pp. 221-225). 140 Véase también Garavito Amézaga (1986). 141 Véase también Yeager (1990, pp. 361-393). 142 Véase Certeau (1993, pp. 47-71) sobre la cultura «popular» contra la cultura «de elite». 143 Veladas era «más libre y expansivo [que el club dominado por los hombres]. Nuestras discusiones se desenvolvían en un contexto de confianza mutua, que incitaba a todos a tomar parte en las conversaciones, como una manera muy nuestra de cultivar la literatura [nacional]». 144 Una interpretación economicista de la participación de extranjeros en los destacamentos de bomberos durante la guerra podría relacionarla con el egoísmo: de ese modo protegían sus negocios. La explicación es parcial, por dos motivos: las tiendas peruanas estaban situadas en la misma zona y, en todo caso, luego de la guerra, una vez disipada la amenaza, los extranjeros siguieron fundando cuerpos de bomberos voluntarios. 145 Maiguashca (1967) sigue siendo la mejor obra sobre el tema. 146 Heraclio Bonilla afirma que el Partido Civil de Pardo actuaba en defensa del «interés de clase» de los prestamistas. Muchos de ellos estaban afiliados a ese partido, en efecto, pero también había artesanos, comerciantes minoristas, profesionales y miembros de las elites provinciales que no tenían vínculos con el contrato del guano. Su argumento, en todo caso, es internamente inconsistente. A su entender, el Perú carecía de una burguesía nacional. Pero al mismo tiempo Bonilla sostiene que esa burguesía inexistente organizó un partido. Una clase inexistente no puede organizar ningún partido. 147 Los investigadores todavía no han estudiado el desarrollo de las sociedades anónimas en el Perú, razón por la cual mis observaciones sobre ellas son breves y esquemáticas. 148 En Camprubí Alcázar (1957, pp. 37-113) se encontrará una lista de los bancos y su año de fundación. 149 Sobre la relación entre dinero y confianza social, véase Simmel (1978, pp. 178179). 150 También pedían al Estado una garantía de que no crearía un banco central. 151 Se hallará un punto de vista opuesto en Bonilla (1974, pp. 55-59). 152 Véanse también sus artículos en la Revista de Agricultura (Lima, 1875-1876). 153 «Acta popular», 28 de julio de 1866. 201
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