La aurora
LA AUROilA. 2 mero mayor de despacho y contabilidad de medi· camento• creo ser acredor í\ un numento de sueldo; US. tendra la dignacion de &ometP.r todo lo expuesto a !ajunta de Beneficencia con los demas antecedentes parn que pu1da valorizar ~odo _lo ventajoso ~eportado por la h umanida1; ere~ _asa mismo necesario la ~d. quisicion de unas med1cmas qne formando un surtido jeneral pueda el publico ocurrir re portando es te y el estableeimiento u na ventaja rpa)..• l\le es satitfactorio someter a la opinion de J.a juntA mis procedimientos: con los hechos a la •vista ju,gar si In mente de US. al colocarme tem– poralmentt: al frente de los H ospitales se ha llenado •el objeto, de aliviar a los desgraciados y sistemar aque- llo que tu de necesidad ~ital pa ra el mejor ar- •nglo. Dios guarde a U S. muchos años Cajamarca Diciembre 30 de 1848. N apo/eou B onetti ·------------------------- VARIEDADES. ----- - ----------- ------------ LOS D lENTES l Conclucion.) Ed un• fortunl\ que no se conosca nuestra edad, co – mo la dd burro, y la del caballo, po~ el diente. ¡Que fatn . lidad seria para la mujer llevar la fe de bautismo e11 la Lo– -ca! Focas se reirían entiinces, y nuestras sociedades serian silenciosas, mudas. Pero si no se conoce la edad, alguna -<iebe conocerse por la dt·ntadura. Yo no entiendo una pala– •·bra de., pénolojia, y no sé por cousiguie1_1te si los discípulos •de Gall y de Lab11ter han hecho en su sistema algun aprec10 •de los dientes; ello es que casi siempre el que los tiene pe- queños, iguales y blancos es afeminado, débil y :imable. El que los tiene biancos, fuertes y desiguales, es rnlientc, empreudedor, robusto y ec mal jénio. Los dientes Jarg~s. sa– lientes, grandes y desiguales, ya 110 son dientes son colmillos; el hombre así armado es temible, tiene algo de elefante. El vulgo califica de falso al hombre mellado, y el vulgo acie1 ta en muchas cosas; pero yo creo que e5te juicio es " posteriorl; es decir, que como los hombres fnlsos son perju– diciales, pen-ersos, e11cucntran con frecuencia quien les rompa los dientes de manera que faltarle a un homb,e uno o dos dientes no prueba que es falso, pero el hombre falso es– tá ospuesto a que le 1ompa 11110, dos y tres. Bl dolor de muelas es el purga1orio de esta vida, y por eso la mujer, que debe ir al cielo derechamente desde esta, le da Dios un dolor de muelas cuando esta de parto, y otro cuando esta criando, y el do:or de la mujer es de tal condicion que !10 vale aquello de: "al qne le duela la muela que se la saque" porque en seguida le duele otra . y sucede con frecuencia que a la mujer le duden las mue· las cuando le duelen los dientes a su hijo: la vida de la mujer es un dolor de muelas continuo. Este padecimiento es aristocrático: hasta le pago su t,i• buto el capitau del .siglo. N:tpolon el grande. ¿Sabes cual es •el peor de lo; dolores? le pregunto 1\1 conde de las Casas, que le frotaba el:cuello con una servilleta.-El q' sufre. señor, le contesto el u,nde, y Napoleon replico las "mnelas, ami – go..." P ero esta observac,on es demasiado pequefia para un hombre grande, y prefiero la muí sencill:t del i11ocente Pan– chito: habia sufrido mucho en la noche de ,mtes de nyer con una muela que le esta naciendo, y para pintar a su madre toda fuersa del dolor, le decía; "no tienes mas que ver má– ma, que . lo! gatos cuando les duelen las muelas: ¡has oído ayer noche como se quejaban los pobrecitos en el tejado.?" Un diente vale mas que 1111 diamante, difo Cerva11 tes, y me parece que se ha quedadv corto en la comparacion; la boca sin dientes es molino sin piedra, carece de los ins– trumentos, de la que puede llamarse primera dijestion, pierde la voz una parte de su sonoridad, y de claridad el uso pre– eioso de la palabra; el hombre sin clientes no puede ser di– putado, orador, ni predicador, ni alborotador, ni actor, ni can– tor, ni improvisador, ni deudor ni vendedor, ni hablador, ui adulado:, perc puede ser rociador, y de los buenos. El amor se escapa de u11a bocil. sin diente~. Un novio calbo alarma a una niña herrnosa, uno con peluca la adusta, con arrugas la espanta; pero la alarma, la asusta, la esp•nta y la horroriza un pretendiente desdentado!! Consültese esta opi– nion mia con las jovenes mas dociles, y se ha!lara alguna que prefiera un jorobado a 1111 hombre sin dientes y sin dinero, doblemente arrancado. Los habitantes de lM grandes poblaciones mercantiles deberian tener todas mui buenas dentadu1as, porque sirv.cn ellas con frecuencia de regla de conducta el espíritu de a que! refran castellano, primero son mis dientes que mis pa- 11entes, ló que preuba la estimacion ile los diente~, -p•1es se opo .. nen ª. las dulce~ afecciones de familia; y en efecto, eata pre ferenc1a . mercantil e_s un" consecuencia del principio que im. pera. St _uno. no cmda sus dientes se queda sin ellos, y el hombre_ s1!1 diente, no halla nn pariente. Pariente conosco yo qu~ qmtan a las nrnel~s a los suyo~ hasta la qt1tirfa jeneracion As, puc_s, yo pondna sobre toda lonja mercantil o cas;. do contr~tac10n: _prim_ero son mis dientes que mis parientes; ins-· cnp~1011 s1g111ficat1va, compendio dd eg,,ismo morcantil, y a breviatura del cspfritu dominante del siglo. P ero la _mujer, com_o es toda. cariño, celo y adhesio,1, es cupaz de qllltarse los dientes par" dárselos al hiJo queri– do,_que sufre tanto ~l echar los suyos. Es verdad que hay muJer que hace rechmar los d1cn(es a su m:irido, otras que hacen d_oler las muelas a sus novtos, y alguna escupe por el colm1ll0, pero esto sucede siempre por la c1tlpa de ¡ 01 novios y .de los espo_s,,s que h~s eleJ1'lll dcmaiiado j ovenei. pues tratandose de dientes la Juventud de t., mujer se pro– longa mucho. Y s1 sucede esto, si '.alguuas j<i.. encs aun des-– pued_ d~ casadas bailan, saltan, brinca11 y retozan es porque ~l . _ultnno hueso que unce a la mnj~r es li. muela del JUICIO--P . IGUALDAD ANTE Lt\ tEI DE DIOS, (Conti1111acion) Parie11do, s ufre:,; acaso mil tormentos )' a111arg·ttra1'\, del dolor la copa apuras, pero al fi11 ~a les de l pa~o. Ma~ ¡ ai ! co11 Stts rapadura ,; ~e ha lla el hombre e 11 otro caso; vt1e f\"e st1 ha rba a s ,,lir y e l :-e la vuelve a qt1itar, tL11jer, si tu has de pa rir e l ho111bre ~e hade .ife itar. La 11111jer, qt1e es por ~11 1laño y daño ele 'ft1ien la adora 111as feraz y ¡1,1ridora, ~olo n11a vez pare al año: Y hombre hay q11e a ,·ada aurora queda hecho 11u lte rmitóiío; log ra s11 ba rba aba tir, tor11.t su barba a aso111ar, 1~1ujer :<Í 111 ha:< de parir e l hombre se ha de afeitar. Entre el p1teblo estrafalario y entre la socie,lad alta harhitaheño 110 falla c uyo pelo temerario cual fiebre, el barbero a:<alla, qt1e es de tipo tercia11ario. ¡ Dia por otro es decir que le tiet1en de rapar! 11111jer, si t11 has de parir, ef hombre :.-e ha de afeitar. E s triste a la discrecion fiometerse 1111 ~ 0 111 bre houra<lo, de 1111 barbero bie11 armado tal vez de 111ala inte11cio11 . U11 lance tau apurado espo11e a 1111 kirieleisou ; a Dios debe dirijir 1111 credo el c¡ire han de operar ... . muier $i tn h as de parir el ·hombre se ha de afeitar. (Seguini. )
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