La aurora
L.fl. .flUil()R.Jl ta IPjo..;, mas h•jos cadn vez, ma-;eta de flores envía bast<t palacio~ t:!tH'autados, rna: .~id- la cama sus perfu1nenes, si· se He~ fantasti<·as qt:e de~Pan aJ- me(•eu lo,; j ,rtzrnines al soplo cariz,1r .'" que tal \'t'Z al<·n11- del viento e11 las enredade- zariau si la mtitertc 110 k~ ar ras del balc,nÍ, si algun ra- reb;1ta~c ••n h n1ita<l •h· ~u m 1 > d I! violetas~ hu quedado carrera. l~11trt't:i11to 11,H'('ll y I olvidado ·mbre la 1nesa que 11111ere11 otros t 11 1111 n1ismu ! dio 1rna n111j(•1· en el b(?ile de ,, . h 1110-ar; (·01110 ~us g0<·es .' ~us , la noc e pasada, tno es ver- ~ 1. 1 l · • ~•. speranz.as ei,.tau en t' Hl1suw o<l< que sin saber como, ta corazon, nada tienett <pie ir a :: imr~jinacion sube a un mundo buscar Pll tierras apartadmi: pen que ~in ~t•r 21 mundo de los sar Pll dormir., he aquí ~11 vi- espiritus t.~s 1nejor <111e l" tier– da; Yida grande., co1npleta, in ru que hahitan:Jo~1 tno es finitaniente Yarioble, J <Jtte <'ri verda1l qne en aquellos 1no– tica sin t•mbargo la gl't11e acti 1nentos parecen mas lijeras va y 8ensata llarnandola pere ¡ las cadenas de la vi<la, y pa– zosa e indolent.-. 1; sa11 los minutos y lds horas, iHai algun 1ual en la pere : sin que ocurra siquiera aban zat Yo <·n•o que 110: uuuc·a ' donar la abnohada que tan t-s ma~ feliz el hombre <¡ue : suavc.f; pensamientos propor- (~ll t.>se (•sta,lo de abaudo110, cionat ~uando ~ueña desph·rto y le- 1 ,·auta ca~tillos sobre castillos 1 -o- [ Seg\lira. J en su rhmeña imajina<'ion. iNo te ha ~11<·edido nunea, re~ pt>ta ble h.•<·tor, ha l>Prt e do nni do al 1non oto110 eom paN de la lluvia Etlle azotaba tus <'l'Í11<ttt les y despt-•rtarte a la mana na cuando un sol radiante J puro empezaba a dorar tus n1ueblt•s y la~ persianas de tu aleoba?- Los rayos del as– tro dt•l día se derramaban t!II manojo~ d~ N>lore~, jugue– teando sobre la alfombra l desl umbrando <·omo d i1· •~1,u1·– h•s, al cue ')'•n• ola · ::,.,, so ,., '-'\ I • ") o al to<'a ·edil, llH jarro o un ~sp<do. :r" si por u <·a- ! 1 1 1 1 , La Ignorancia. Ha<'e tre111pf, q1,e habiamos me,litado eseri!:>ir para la "A11rora" 1111 articulo de c.>11!<t11mhre•, _v a decir verdad, no halla– lia111.1s cc:\1110 y por donde principiar 1111e!!– tra pe110:-a tarea. Sabiamos que muchas pl11m;1:- así nacio11ale~ como extranjeras, y otros homl,res <le mejor temple que noso. Iros hahian toe.ido e~ta rnater;a, sin que por et-o la sociedad hubiese sacado venta. _ _ia alg-11na de ta11 lu111i11osos como profuu– . dos escrito:<. iNacera esto, di_jirno", para 1111e!"tro coleto, de q11e lo~ ho111bres son inca– pace~ de e111u1en<la <\ de mejorar sus cos– t11mbres p 1 ,r ma:- que los escritores 11e e111pefü•n en desterrar abusos, las le~•es en reprimirlos y la civilizacion en recha• fario"/ ¿~era po,-ihle que el avaro, por e ie111plo, q11e ha :<ido critil'ado y prese11t;ulo , ba io dirt>r,-as .for111as y caractéres, contiuúe sicrn ¡,1 e sie11dolo a pei<ar de haber:-iele re– presentado en toda su r,ieformidad, su nii– serable e:atado, y lo inútil y pedudidal so t'S primavpra, si alg·u11a , <¡ue es a si mismo y a la socieda<l1 1Que! •
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