La aurora

L.1t AUJ~O.llAo 3 influencia d_~ las ciudades re– foranadas. Es 111ealcula1Jle lo que ha heeho la sociedad de Jesus mientras que la res– t t!11racio11 del <·atol icismo la ha ueee~itado: es imposible ht.rllar en co11gTegacion alg11- 11a mas activi<Jad, mas t'ficu– cia, n1as fuerza. Sus ~emi- 11arios., sus estableciruientos <le i11str11ccion, n-jeneraron el clero J dernunaron en la 1ne11- te de ]as nuevas j( neraciones el perdido jermen del espiri– tn relijioso, el decaido res– peto acia .la · potestad ede– sia~tica.-G raude fue ~u influ– encia,. en la educaeion espa– ñola, y groncle el vacio que dejo su <'spulsion de la 11e– ninsula y sus dominfr,s; sin ,,mb,u_rgo su cuida jite ine– vitable, por que faltaba ya la id(fa n1adre que la creo y que l<1 sostenia; po1:que a que/la adrnirable organiza– cion, aquella incansable ac– tividad f'nderezadas al prin– cipio ácia el <'sclusivo fin tle la restauraeion catolica, cun1JJlido su objeto, tendit1n " sati.fitf<Jcerse en interes<js 1) mundanos, usurpando las prerrogatit1as de la autori– dad femporol: la compañia <le Jesus era rn sus ultimos tiPmpos una socif"'dod eclesi- ,,.~, ·,·t1 71nfet'l"m f'llte org"11izad" q,u~ nubarazubrt y es¡rnutába a un tiempu a la socicdud civil. [Seguira.] --o-- HISTORIAº Ca.wmieuto de Dari0. Imposiciou de fri/J11tos. Afrevimiento, y castigo de ln– toferue.~. Mun·le de Oretes. Histo1·ia d<-l 111edi<'o Democedes. Licencia dada d los Judios, p"ra coutin11t11· la fabJ'ica del Te11171lo GenP1·ocidad de Siloson recowJ><'nzada. Estalm casado Dado siendo particular rn11 hija de Gobrlas, y rn ella tuvo tres hijos, de los cuales el mayor, <¡ne se Ita. maun Arlabaznnes, dispató a Je1:je!I la co– rona desp11es de la 111uerte de su padre. L11eg-o q11e í-11Uio aquel Pri11cipe al trono, para afirmarse mas e11 el, casó co11 dos hijas de Ciro, (lani"atlas A_tosa, y Aris– tona, e¡¡ta doncella, y :, <]Uien quiso mas q11e á ning1111a, y la otra viuda d~ Cam– hyses, ~, del 111ag-o S111enlis; y en ella!!, y e11 las de11,as m11g-ere1' (]lle ta111l1ie11 tomó, t11vo m11('hos hijos de uno y otro sexo. 3 • U110 de los pri111eros cui,lados de Dario foé el de (Hrner en orden las Pro• vincw~, y d 1·ouro de la Hacienda real Ciro, y · Ca111hyses se habia11 contentado <'011 reribi!· de las Provincias conquistadas 11110s do11atiY,,s, ú !len·icios vol1111tarios que ellas ofrecían, y pedirlas cierto numero de tropas 1·11ando las 1-1ecesital;a11; pero_ Dado <'< ► mpre11dió, y conoció, que para ma11te11er en paz el Estado, 11ecesitaba de un ·pie,. J fi_jo de tropa ,il'l'.t'glada, y que era preciso :l ' 1 .;; para que a esta se e pagese t'~a<:tame!l_le ,, s11 :rne 1 do, el i mpo11er 1111a <'Outnbucioi~ . • arreglada a los p11eblos. Pura e::-te efecto dividió todo el lm. peri0 e11 veinte partidos, ó gol>;ernos, de los cuales <'ada 11110 a11nualme11te clebia pagar la contrib11cio11 que se le señalo al Satrapa de la Provi11cia que estaba encar– gado de cobrarla. Los vasallos 11at11rale~, que .eran los persas, estaban esentos ,le toda iu1posi(;ion. Herodoto hace una re. lacio11 exacta de todas estas provincias; pero para dar una idea al lector ele al extensio11 del imperio de los Persas, y los T11rcos; e11 Africa el Eg-iplo, y parte de la N nbia, v ade,11as ile esto las costas del Medi1erra11~0 hasta el Rer110 de Barza e11 E11ropa; ta111L,ie11 parte de" la Tracia y 1le la !\la<"edunia; pero es de adl'ertir, que e11 todos estos países había diferentes pueblos, 1p1ea1.11~ 111as eran tributarios q11e vasallos, corno :-hoy lo son algu11os de los Turcoí-. Observa la I-fo,toria que Darío eu la

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