La aurora

LA AUROllA.º los y los Cimbros; a e:sta bri– llante civiJizacion de nuestros dia q' las horclas salvajes que vagan aun en 11111chos parajes del Antiguo y Nuevo Mundo. Despues ex.aminado la ilus– tra·cion de que nos mostra- . n1os tan orgullosos, separan algunos seres privilijiados de la ruasa jeneral que segun el~os permanece siempre 1nas o menos estraña a toda per– feccion; de manera qne por $11 doctrina el progreso no es pocith 1 0 nias que para un corto nu,nero de i11divid11 os. Recuerdan el trato que da– van los griegos tt los Ylotes y en las naciones n1odernas a los esclavo~ negros; las eucar– nizadus guerras que se hacian uno,s puebos ti otros, iguales .en uuestros dias con ltt nais- , ,no 1•acion de conqttista, sir– viendoles de testimonio las hastlñ"s del gran cttpitan del siglo que f t1nto han he– cho jemir d la humanidad. Socrates fue condenttdo a muerte, dicen, por haber dicho Id berdad; en nuestros (1 it,s la \'erdud tiene sus mar– ti res aun, y el egoísmo, lltt– ga ¡,rofuntla de la sociedad, 1ft su persticion o la f alt tt de fe labr'-'tt a nuestros pies un abis1no. Lu~go la humanidad no adelanta, concluyen; por una parte hai Iuz, por l,i otra tinieblas, y con frecuencia acontece que las htc€s se 'l'" cumpran acosta de la mora– lidad. Algunos filosofos han teni... do la estraña idea <le com– parar la civilazacion aun faro q ne, dand'O vueltas · 1en– tamPnte sobre un eje, alum– bra u oscurece s ucesiva– mente diferentes ·partes. de nuestro globo. La civiliza– cion, dicen, principio a pa– rece1· en Oriente; la India, la China y la Percia son, por decirlo asi, la cun(I,· de las . luces; despue.s . paso a Grecia y Roma, y en .el dia la F1·ancia, la .Jllemania, la Inglate1Ta ,'l/ los Estado.11•. U,tidos de America, estmz <t la cabeza de la civilizado1t, que sin eluda pasara /ue. go " otros pueblos. :-, Esta 07>inion no tieuf! fllndameuto aZ,pmo snlido, p<i1•que 'si la ''Europa co,i '" America del Nurte es la parte mas civilizada del mundo en el dia, el Asia, Africa y las tierras australe.i; recilum twnbieu fo i,!flnrncia de ltt misma ci. vilizacior,, y los pog,·esos que !tan h"c!to estos paic,,s est11n demaciado mTaiga– dos pm·a que desaparezctln facibnente. -o- ( s_,•gufra. ) r .JlRIED.JlDES. EIA LITERATO ElW ANDA• DORES. ( Co11cluccion. ) E11 este sabio soñaba nuestro literato, y en postura snpiua, con la l.>0ca eutrea– bierta, las piernas estendidas, y la mano izquierc.la sol>re el estómago, y la derecha cleuajo de la oreja <lel mismo lado, decia entre sí y como dnño 1lel universo mundo.– ¿ y bien? iffllieu fue Aristoteles? Un grie– g·o que vivió en el tiempo de Mari.casta. ) ñas. Nos sopló las tres u11ic.lades clramáti. 1 cas y por la misma reg-la hubiera podi-

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