La aurora

c1ones de la persona que se propone enseñar. Pero esta c11estion 110 se resuelve ~ino de un modo im– perfecto, si se co11~idera al i11- d i\'i<luo aisladamente y sin re– lacion alguna con la naciou de que forma parte, y con los deberes social()s qnt: le rodean J <p1e deben ll{lnar 1111 día. A esta cuestion se signe otra no 1nenos importante; si f'l individuo forrna parte de la nacion, la 11adon misma es una rama de la humanidad. Luego 1,cual es el <lestino de la humanidad? tTiene mm 1uision que llenar sobre la tierra'l ... y si !atiene 1,cual es esta rnision1 Se ve pues, que el destino y las necesidades del hombre en particular, el destino y las 11ece~idades de la humani– dad en jeneral., so11 las gran des cuestiones que deben resol , er~a.• en primera linea. J~sto sn puesto tse distingue en la historia de la h11rua11idad el objeto a <l ue tiende la mis– naa? ¿La humanidad progresi1, o en todos tiempos ha sido el hombre lo mi~mo J ella per– man<-'<'(' e~t,u·ionaria? ¿Es pre– ciso cl'eer a los que pretenden fJlle 811 marcha (•s retrogTada? Los partidarios de la iJea de una naar('ha progresiva, ven las dift.re11tes re vol 11eio11es n– caec idas e11 los pueblos bajo el aspecto político moral e i11- telect 11a 1, 1111a ten<l en<'ia eY1- dtntc acia la pefeccio11. 'l\J- 2 man al homhr,'l en su estado primitivo cuando arrojado, por decirlo asi, debil J <lcsnu<lo sobre la tierra, e~pue~to a la i11ten1perie <l~ las estac~ione8 y disputando a los a11imafos de los bosques su presa, 110 te– nia mas habitacion 'l ue las ca - bídas de las ro<'n~. J)e <-'ste estado brutal pasan al de d– vilizacion a que llegaron los 1 griPgos J otros pueblos de lo antiguedad, y para p1·obar d progreso del espíritu h11ma110, nos hacen admirar los pala– cios suntuoso~, las i-icas ,·es- . timentas de A lcibiudes, de 1 Pericl<:s · el ~enio creador de 1 , ., i los Apeles, de los 1~~idiag, de \ los Sofocles, de Jos Pindaros: las obs<•rvaciones, prPsiosas a1111 en el dia., ele IIipocatn•~ y de Aristoteles; los herrnosos cuadros historico8 de llerodo– to J <le 'l"ucidides; las admi– rables obrus .filo.s,~fico.y y las virtudes sublimes de Socra- ! tes y de Platon. i Compurando, en .fin, nues- 1 tra epoca con los. mas flu- 1 1 idos tiempvs de la Grecia · nos descubren <'I inmenso t·s– , pacio que lientos recorido en la carrera de las letras g de las artes, no.~ muestran f'n los distintos rtlnios de li- i titeratura esa serie impor– tante de nonibres ilustres q' los siglos no podran borrar; las 1naratJil[us áe la indus- , tria, las invenciones; los <.,,.,_ 1 toblP.rimiP»lri.~ rfp fnrlo.~ rlt,-

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