La aurora
l.1A AUROllAo esta revolucion i 11te]ectnal, 1 odiosa apostasia para los 11110s, s11blin1e couversion paa·a los otros, y q'ae para 11osot ros no es mas c¡ue 1111a <lemostracion gra– ve y profunda de la a<'cio11 i ncesan(e <le los grandes hechos esteriores, ·y sobre las ideas 1 >l'PC• >11 (·ebi (tas. ]lajo el p1111to de vista psi– cholojico, la personalidad (le :\:1 r. <le La-1''.leunais presenta tres distintas fa<'e~. llay en ella t·l lado filosofico, el relijioso, y el politico. EtiJe triple pensamieuto pri11,·1p1a 1na11ifesta11<lose al mundo bajo tres símbolo~: en filosofia~ el dogma de la razon jenPral, la <.lutoridud del je11ero humano; t'II relijion, la teocr,tcia ccttoli– ca, la inf"libidad de la Iglesia: en política., la realeza de dere– cho di vino, lalejitimidad. Entre l estos tres sirnbolos, estrechados \ primero por 1111 poderoso peu– :sumie11ro e11 U!fll re11nio11 for- , zada, hai lucha, lucha tempe8- tuosa y complicaJa de influen– cias ester nas; la Iu cha se pro– longa ,liez y siete años, desde el Ensayo sobre la indiferen– cia hasta las Palabras de un CrPyPnte. El dogma filosofico vence por .fin, absorve en el sucesiva1nente a los ob·os dos, y los trasfornia del todo: la t·ealeza de llerecho divino 1 des,1pu1·ece ant1-, la soberanía t d<~l pueblo; la inmot1ilidad catolica cede el puesto a/ ·dato de progrcsion cristiana, y se ' - cierne sobrr ambo.Y, como una bandera, el gran principio de perfectivili<lad inde-µnida del je1utro humano; ese jigan– te, qtu-', segun las hermosa.Y palabras d~Mr, Chateumbri ,nul, "crece siempre, siempre, y l.'uya frente; remontandose hasta los cielos~ no se deten– dra sino a lá altura del trono del Eterno.'' [Seguiro.] ---o--- r.ARIED./lDES. POCO ME lMPOllTA. CANCION, \ C01, tin11aci1m, Y a mi él ltcor jerezana del puro c,itre el humo azul, mo hace igual nl soberano de la soberbia StambñL Y en el insomnio dichoso \ de la embriaguez le tufco y me creo otro sultan ;ioderoso, y c,~no a él la vid,\ corta ¡ioco me impo·,ta, ¡Que diablos va de el ami! Llevanle al harem eunucos " que la de~uelte allí vc•lado por Mamelucos, v a mi me arrastra a mi lecho \111a mujer cariñosa ·que afanosa se desvela en mi provecho; ,•on q uicn la vida per corta poco me importa. El enamora a u na esclava 'que acia él, solo miedo abriga, y a mi de aplomarme acaun dulce beso de mi amiga. · A el las caricias 1 ~ rnba su esclva durante el suciío, y mi dueíio 1ne vela eu mi misma alcoba, porque mi vida aunque corta poco le imp•·rta, A él le hace el ópio tal ,·cz soíiar con alguna h.ourí, y ver me b ncc una el jorez en Cd<ln mujer a 1ni. El reina en Constantinopla y y o misero coplero cuando quiero de ¡;¡ me río en unn copla. y clo su rabia, si aborta poco me importa, Y a el ópio escesivo acasa le hace ponzoña mortal de su cale, y le libre paso a su sepulcro imperial:
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