La abeja republicana edición facsimilar
41 lJres ~c. Este es un dogma políti– co; los mas célebres pn blicistas se contraen á estos puntos ó respectos, cuando escriben sobre leg·islacion; lucg·o nosotros tambien, ya que 110s ha llegado nuestra vez. Con tal J)repa racion, desendemos á la arena, olvidandonos de lo princi– pal, presindiendn del dato mas ue.. cesario, aparlandouos del objeto, porque se constituyeron las sosie– dades, y se establecieron los g-o– bieruos; hablo de la Libertad, de ese coelemeut.o de nuestra existen• cia racional, sin la cual, los pue-– blos son rebaños, y toda institu-– cion iuutil. Con que, omitida es– ta circunstancia entre las que enu– mera la cuestion propuesta, tene– mos que suplirla, ó á lo menos examinarla por este lado, para con– traernos despues á los otros térmi– nos; que así , se habrá conseguido dar á las ideas su órden respectivo. Un autor, célebre por la ex– traordinaria liberalidad de sus prin- Advierte que al proponer la discusión de la forma de go– bierno adaptable al Perú, se ha omitido consignar el ele– mento principal de nuestra existencia racional: la liber– tad. Ya lo consideró así la Declaración de los Derechos del Hombre, y justamente en su artículo primero: "Los hombres nacen y permane– cen libres e iguales en dere– chos; las distinciones sociales no pueden fundarse más que en la utilidad común". Las circunstancias referentes a la extensión del territorio, la población, las costumbres y la civilización, son secunda– rias. De modo 9ue todo de– bate sobre la Jorma de go– bierno debe atender, princi– palmente, a su fundamental obligación de cautelar la con– servación de la libertad.
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