La abeja republicana edición facsimilar

87 basta conformarse con inveteradas habitudes, y sobre todo, basta con• gratularse <le ser esclavo ; cuyas consideraciones, sien<lo tan degra– dantes, no pueden ser objeto , no digo, de discusiones públicas, pern, ni aun de puraconversacion. ¿Quien podra negar, que el pensamiento de monarquía absoluta es una he– regía política? Pero , vol viendo al mismo sistema monárq ujco bajo las ba-– ses de una constitucion liberal ¿cuál ha llegado á ser el último resulta– do practico, que nos enseña la ex• periencia? Servidumbre al fin de los pueblos, l¡ue obedecen, y sancio– nado despotismo de los soberanos, q_ue gobiernan. Porque es observa... c1on fundada, que para resistir efi– caz y constantemente la voluntad de un hombre, que sabe que ha na. cido para mandar, que su raza tie– ne derecho exclusivo de mandar, y que de su mandar, nadie le ha de to– mar cuenta: hasta .hoy no se ha en La creación de una monar– quía absoluta no requiere ciencia, pues sólo supone la obediencia del pueblo. Es, por lo tanto, una herejía po– lítica. El régimen monárqui– co por implantarse sería constitucional, limitado. Pero quien gobierna por derecho propio es un déspota, y cual– quier conato enderezado a recortar o controlar su poder ha de originar sangrientos desbordes (como aquellos que han sufrido Inglaterra, Francia y otros países).

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