La abeja republicana edición facsimilar
116 Jies. Muchos de estos españoles pol' no abrazar el partido de Ja independencia procuraron marcharse en tiempo á la Peninsula , y muchos por hallarse carga– dos de mugcres é hijos adoptaron reco– nocerla y jurarla ; sin embargo , ó por sospechas , 6 por denuncias fueron es– patriados , y sus bienei ( como si tambien hnbieran delinquido sus hijos y mugeres ) fueron secuestrado, del mísmo modo que los <le lo! prúfu– gos, sin que hasta ahora se halla sabi– do otra cosa , que el no existir en el Tribunal de secuestros nada de las injen– tes sumas que se han tomado : y para que el mundo todo se cerciore de e:::.ita venlad, ~l gobicmo ordene que el juc;~ de Sccucsfro3 dé un m:mifiesto exacto de todo el valor de lo secuestrado • y el Senor Unanue como Ministro de Hacien– ~a que fué , diga que invercion ha da– do á estos intereses , y en su vista re– fleccionará todo hombre sensato y dirá f4uc á Lima se ha mirado y trntado es– tando independiente como á vaur,uardia del enemigo, y mientrus se da á luz di– cha razon é inversion , h1edítese por Ja reparticíon incerta á cuanto no habrá ascendido lo secuestrado , y cuantos desdi– chados americanos habrán queda<lo pcrcci– eudo. 'Ta.mbien se acusa al General San
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