La abeja republicana edición facsimilar

Aunque apenas admite que "tres o cuatro de los que componían la representación nacional, parece que se hicie– ron apoderados... de las deter– minaciones del Protector", no es posible desconocer que tu– vo muchos y decididos ami– gos entre los diputados. Y era lógico, pues dio muestras de integridad y desprendimiento al reunir el Congreso y depo– ner ante él la autoridad que ejercía. Pero no debe olvidar– se que había propiciado una politica, y por lo tanto había labrado afinidades con sus sostenedores. g6 Como en una vasta Corporacion de muchos individuos, es moralmente impo- stble que dexen de haber algunos que disientan de los demas en sus par@ceres y opiniones- , no debe tener á mal la :, 0 • beranía c!el Congreso se haga recuerdo de los que 8C separaron de las ben,fic-as intenciones ele es~ cuerpo represen!atirn; pues el hombre hbre debo manifestar los abusos y los errores . y no ocultar nada de lo que ~e ha pensado para e~clavizarlo. Tres 6 quatro de los que componian h representacion nacional, parece que rn hicieron apoderados n,) de lM !)nehlos que repre~entaha:1 , f.ino de Jas determi– naciones del Prole.clor ; asi eg (]lle el se fue , pero su espíritu divagaba por toda!i p;J.rtcs como Ja sombra de Creusa que se desaparecia al tiempo de tocarla ; y algunas de las de liberaciones del Congreso no fueron m:is que m1 resultado de los encargos que fueron dirijidos por las as– tucias de un hombre falaz, que tino la fortuna de alucinar con su eJon 1 encia á los incautos , adquiriendo una ascenden– cia sobre ellos , por Jo que iba poco á poco verificando los dcsi~ios de su co– mitente. Este bien mani(esió el desagra.. do de su separacion , J como que recordó sus encargos con aquellas terribles y ame• nazantes palabras que pronunció al di• mitir el mando , diciendo : Peruano,! Y

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