La abeja republicana edición facsimilar

'Tl el presente empréstito, cuando el gobi·erno se nego á escepcionarlo despues de tomar los informes con– venientes, sorprendía al Congreso para alcanzar nueva esrepcion . Debe creerse, que los prj nci• pios de justicia qt.1e rijen al go• bierno, son los mismos del Congre– so, y que todo ha consistido en el modo como Portillo ha sorprendi– do la soberana autoridad. Cuantos americanos henemeritos han teni– do que enajenar aun las prendas de su uso para socorrrr su afJigi– da patria! Y aquel vandalo sigue disfrutando tranquilo, y con desdo• ro de un gobierno justificado~ el fruto del bárbaro monopoJio con que en años pasados sus paisanos, y él, sacrificaban este pais?? Muramos todos por defender nuestra liber– tad: pero sepamos tambien impe• dir con la misma enerjia se ronce– dan gracias a nuestro~ verdugos que eitan tan dispuestos á vender• nos. Es inexacto el comentario en torno al comerciante español Manuel Antonio del Portillo . Había pagado los 1,500 pesos que se le fijaron en el cupo de 150,000 impuesto por San Martín al comercio limeño ( 18 21); y reconociéndole "notoria providad y conoci– mientos" fue considerado en– tre los 24 comerciantes que, por turnos mensuales, debían asesorar a la aduana en el avalúo requerido para acotar los impuestos de importación. En un segundo cupo, de 400,000 pesos, se le acotaron 2,500, que a su solicitud fue– ron rebajados a 2,000 (30-X-1822); pero además pidió al Congreso que le otor– gara un plazo de gracia para pagarlo (13-V-1823), porque sus capitales estaban inverti– dos en la compra de un carga– m en to de mercancías que debía llegarle de Río de ]a– neiro; el Congreso halló razo– nable el fundamento, reco– mendó su atención al Presi– dente Riva Agüero, y éste re– solvió (23-V) eximiéndolo del pago en tanto que no llegase el referido cargamento,

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