La abeja republicana edición facsimilar
S5 patriotas para que renieguen de fa patria, usando de unas violencias tan barbaras que parece imposible ha• yamos llegado al estado de liber. tad que deseabamos. He presen– ciado todas las tardes los insulto~ y el estropéo que sufre toda espe– cie de personas, en esa casa cruel, pues se ha dado órden á las guar– dias que con bayonetas, y con la– tigos ahuyenten y maltraten al in– feliz que desecso de cambiar su papel, se presenta desanimado y temeroso, despues que pasa por mil verguenzas y desayres. Cada in– dividuo lo mas que consigue res– catar son dos pesos, y no bien ha pasado un cuarto de hora cuando se despide a la gente, que es in– creible que en tan corto tiempo ~ amortizen las cantidades que de– signa el superior gobierno. Es una verdad que por las co~as mas Je .. ves y frivolas se pone al pueblo en IJ_n ~stado de desesperacion y abur– r1m1en to. Con este motivo he oi– do quejarse a muchas personas, y Debido a los deterioros sufri– dos por las instalaciones de la Casa de Moneda cuando los realistas evacuaron la capital, y a la falta de metales precio– sos, las transacciones comer– ciales fueron afectadas por la falta de moneda. Provisoria– mente . se dispuso la circula– ción oficial y obligatoria de papel moneda (7-11-1822); y aunque se fijó una multa ifual al décuplo, para penar e re– chazo de ese papel, no fue po– sible vencer la desconfianza que inspiró. Su rescate par– cial, aun en situación econó– micamente precaria, tendió a poner en evidencia el respaldo que le otorgaba el Estado, a fin de alentar a los po– seedores.
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