La abeja republicana edición facsimilar

98 este asunto esten a su alcanzé a fin de desengañarme de ciertas du– das y temores que me asisten, y de calmar la ansiosa curiosidad de estos becinos con quienes habito por aquí que todo Jo quieren saber á fon. do, y por todo toman un interes extraordinario, porque son muy bue– nos patriotas. Encargo es de todos ellos haga a V. la refiexion de la indispensa• ble necesidad de dar al publico un testimonio del comportamiento de aquel1as tropas en la desgraciada cam .. paña de Torafa, porque aqui tene– mos un sujeto fidedigno que fue tes– tigo ocular de todo ; y segun lo que nos dice, nuestros animos ya hu– bieran decaído mucho , á no est:.r tan fortificados por las mas risue– ñas esperanzas: el nos aseguara que nuestras fuerzas eran mas que so– bradas para combatir y destruir a nuestros enemigos, por que por todas partes no se notaba mas que la insubordinacion , el desorden, y una perfecta desorganizacion excp• El general en jefe de la expe– dición a los puertos interme– dios, general Rudecindo Alva– rado, confesó que no se había encontrado en la batalla de Torata; y cuando retornó a Lima se presentó ante el go– bierno para solicitar que se le instaurase juicio, según los principios del honor militar y la disciplina. No fue atendida su solicitud, porque la Junta Gubernativa temió la influen– cia que ese juicio podría tener en el empeoramiento de la situación.

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