La abeja republicana edición facsimilar
\ 16 de declarar la guerra de muerte á iodos los españoles que se hallen con las armas en la mano. Estos ~inos han olvidado todo acto de humanidad; sus corazones no abri– gan otros sentimientos que los de clerramar impunemente la sangre americana, y cebar su codicia en el saqueo, confiados de que por la bondad de nuestro caracter ja– mas sufren una justa represalia, y que cuando llegue el caso {que se– ra sin duda muy en breve) de acer– carse el último momento de espiar sus crimenes, nos invitarán a unos tratados de paz, logrando de este modo poderse marchar del conti– nente americano á disfrutar tran– tjuilos en otros países los caudales e1trahidos á las infelices victimas sacrificadas por su orgullo y su in– saciable codicia. ¡Compatriotas! contemplad el reciente y sacrílego atentado que ~n cometido esos inicuos, ¡Ha, hiendo entrado en estos días al pue• lalG de Comas, ~e1inaron á diez y En cartas dirigidas al virrey José de La Serna y al general en jefe de los ejércitos realis– tas, José Canterac, el Presi– dente Riva Agüero propuso la regularización de la guerra (11-III-1823 ), anunciándoles que en caso de no aceptarse tal propuesta sería declarada la guerra a muerte a todos los españoles que portasen armas. La respuesta del segundo fue insolente y provocativa. Diri– gida al "primer jefe de las au– toridades que actualmente mandan en Lima", y califi– cando su mandato como "ile– gítimo", mencionó una "real orden que sentencia a pena capital a los extranjeros que sean tomados con las armas en la mano" y que sería igual– mente aplicada a "los valien– tes españoles americanos que pelean por la justa causa de la nación a que pertenecen" (23-III). Y consta que hallaba ''justa" la causa libertadora por la cual luchaban unidos los americanos.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx