La abeja republicana edición facsimilar
19 ba de que pudiese sostener S. l. con i?olo el ,;ueldo el luxo asiático que todos le veiamos. A los ocho me– ses es decir, cuando solo hc1bia ga-– nad~ lícitamente cuatro mil pesos, ya tenia ·este santísimo señ01· coche con soberbios caballos, una casa ricamente amueblada, y un solazo que deslumbraba. Me acuerdo que lo tasaron en mi presencia en mil amarillas , porque era todo de bri– llantes. Volviendo á las mulas, los ru– mores públicos son ciertos , ciertí– simos. La misma gaceta mínisterial lo prueba. En )a página 5 del su– plemento al numero 11 se lee la par– tida siguiente! A dott José Sanches por la man– tencion de peones y mulas del Es– tado . . . . 308 pesos 6 rs. Se deduce de ella que Sanchez no es el propietario de la recua que administra, sino que esta. per– tenece al Estado. Todos estamos viendo que "ª y viene diariamente ál Callao , y oonduce á la aduana Se refiere al No. 11 del To– mo III de la Gaceta del Go– bierno. Apareció el miércoles 31 de julio de 1822. José Sánchez, mencionado como conductor de las mulas del estado, era un oficial de cívi– cos; y, en consecuencia, la mención puede envolver cier– ta parcialidad.
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