La abeja republicana edición facsimilar
7 atras para colocarse en el templo tlelagforia: en efecto;su primer pa– so fué tratar de depositar las rif'ndas del gobierno en manos de una junta compuesta de tres personas que reu– niesen no solamente la precisa cua– )idad de patriotas, sino la de ob– tener la confianza pública, sin la cual toda autoridad es insubsisten– te: en efecto, la vispera de Ja elec• cion se habia pensado recayese el poder ejecutivo en los benemeri– fos ciudadanos D. Jos~ de )a Riva• Agüero, D. José Bernardo Tagleª y D. Pedro Jose Zarate, mas al tiempo mismo de verificarse en el Congreso la eleccion, una faccion compuesta de algunos diputados la mayor parte representantes de las provincias ocupadas, posponiendo ~I amor y engrandecimiento de la patria intereses particulares, in– trodujeron en aquella asamblea el temor, haciendole entender que si no se formaba la junta que se su ... ponia había designado el fundador de la libertad, el ejercito marcha. ria sobre el Congreso y seria di- Tal como habría sido proyec– tada la constitución de la Jun– ta Gubernativa, para suceder a San Martín, difería notoria– mente de los caracteres que tuvo la elegida por el Congre– so. En primer término, ningu– no de sus miembros era dipu– tado y por lo tanto habrían integrado el poder ejecutivo en armonía con los postula– dos de la doctrina política: igual al legislativo, e indepen– diente de él. Y en segundo término, los tres pertenecían a la nobleza criolla, pues os– tentaban los títulos de Mar– qués de Montealegre de Au– lestia, Marqués de Torre Tagle y Marqués de Montemira, res– pectivamente. Este último era ya un anciano: había nacido en Lima el año 1742 fue al– calde ordinario en 1 77 3; favo– recido con el citado título el 7-111-1776 e investido como caballero de la Orden de San– tiago en 1786; como regidor perpetuo, quedó a cargo de la gobernación de la ciudad cuando la evacuó el virrey José de La Serna; y San Mar– tín lo distinguió con la vice– presidencia del Consejo de Es– tado. No cabe duda que ha– bría sido una junta sumamen– te inestable, pues, aun siendo individualmente probos, las investiduras nobiliarias de sus miembros sugerían la conti– nuidad de las orientaciones sociales aplicadas por España a su gobierno, y la indepen– dencia obedecía a un fermen– to acentuadamente democrá– tico.
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