La abeja republicana edición facsimilar

4 funde á la nf'gra tirnnia, que desespera– da , y en el acceso de su furia provoca vengativa á los abismos, maldice su exis. tencia, y exhala el alma criminal entre los espantosos horrores de su bárbara irn. potencia. Los plácidos dias de la ven. tnrosa independencia, succeden a los ne– bulosos v aciagos de la venganza y de la ira; y reverentes ante el simulacro del je– nio de la patria, los canticos sagrados se exhalan con placer por nuestros sencibles pechos. Colocados en el templo de la li– bertad, nuestro deber exije conservemos la inestimable pr~nda que deseabamos coa impaciencia en los calamitosos tiempos de Ja persecucion y de la muerte: y viendo q_ue esta solo es sosten ida por el impe– rio de las luces, consa~ramos gustosos al público este corto periódico que lleba en si marcado el signo de nuestras sincera& intenciones. La envidia, la ignorancia y servilismo le han diri~ido sus envenena. dM tiros, pero la justicia, la verdad y la razon lo han defendido con su inven– cible espada. Hffllos concluido coo for– tuna los dos primeros cuadrimestres: y esperamos que en lo succesivo, cl benif– no irdlujo de la liber1ad vigorize nuestro espiritu abatido, derrame sobre nosotros el torrente de sus luces, para que se&!"°5 de algun modo utiles a nuestrós quera~• compaf riotas, y que allá en los lejanos cliaS

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