La abeja republicana edición facsimilar

288 LJegamos á descubrir porfin af correspom,at del ex ministro. F.I se– ñor fisca I se ha visto en el duro comprometimiento de confesarlo., y Ee conoce que es humilde, pues-so– lo siendolo pudiera publicar un he– cho que lo desacredita y lo deshon– ra. Dice gue la amistad es un~ de las virtvdes mas recomendables, que es solo de aleves el faltar á ella, !J que lo seria el que siendo amigo de Monteagudo lo olvidase en su des– gracia. Es cierto que la amistad es una virtud. cuando se profesa á hombres verdaderamente virtuosos; pero no es virtud la que se 1iene con un picara, porque no puede ser amigo de este si no ac¡nel que. es igual á él ~ pues facile conciliat i111- probus morum tfimilitudo, y aunque éJ mismo no lo sea, presumen la~ gentes que es de la misma especie; por esto piensttn muchos que son como Monteagudo, los que son ami– gos suyos, porque es imposible que trn sujeto de honor: y de buenoc; ~entimien'ros profese la amistad de No es exacto que Mariano Alejo Alvarez haya confesado ser el corresponsal de Montea– gudo. En su condición de fis– cal de la Alta Cámara de Jus– ticia había sido emplazado por LA ABEJA REPUBLICA– NA (ver pág 237) para que in– vestigara la identidad de ese corresponsal, y le aplicase la misma pena de proscripción dictada contra el ex ministro. Se limita a responder: que si alguien consideraba delito mantener correspondencia con Monteagudo podría de– nunciar el hecho conforme a ley; pero como nadie ha inter– puesto una denuncia de tal naturaleza anticipa su opinión sobre el caso y declara que ser leal a la amistad no es un de– lito, sino una virtud. De mo– do que el razonamiento ende– rezado contra el fiscal es in– fundado; obedece a la pasión cuyo desbordamiento debía ser evitado para evitar la vio– lencia a la libertad individual y una posible derivación hacia el despotismo. La similitud de las costum– bres hace que se entiendan fá– cilmente los malvados.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx