La abeja republicana edición facsimilar
2~4 de n1te!!itros derechos, formemos nuestra sabia constitucion ; y esta es la libertad que deseamos._ y ta independencia que c¡ueremos esta– blecer, rindiendonos solo a ]a jus– ticía V a la ley. ÁI principio de Ja libertad co– mo d hombre ha sido subyugado por la fuerza, le falta muchas ve• ces esa energia que se necesita pa– ra plantíficar el sabio sistema que lo conduce al rango de las nacio– nes grandes, y por una flaqueza miserable, ó por una desidia crimi– nal, se abate el mismo ; se deja arrastrar del torrente de ]as pasio• nes; v e lejos las ventajas de la li– bert.ad; escucha con gusto los con– s ejos del servilismo ; se queja de su suerte; aparece un despota que lo alucina, que lo engaña, y le pro– mete los bienes que sugiere su ma– ligna y tiranica ignorancia ; y vie– ne a quedar por un infeliz destino otra ,·ez esclavizado y oprimido. Esta es la suerte de Atenas en tiempo de Pi8iatraCo; esta la de Ro• Reclama la constitución, por– que en ella deben expresarse las bases del contrato social. En el pleno ejercicio de la li– bertad, se ha de reconocer sus disposiciones como la ley que los ciudadanos deben respetar y cumplir, porque tenderá a la justicia y el bien común, y dará el marco adecuado a la independencia. Es la doctrina política basada en la filosofía de la Ilustración.
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